martes, 6 de septiembre de 2016

To be continued...

Bueno, antes de empezar, os pediría que abrieseis la mente, cogierais aire y os calmarais un poco antes de creer que os estoy lanzando cuchillos por todos lados. Un artículo de opinión es un escrito muy utilizado en periodismo, con carácter argumentativo, que intenta remover algo dentro del lector. Transmitir. Hay quienes pueden sentirse aludidos o no, pero el autor no pretende otra cosa que mostrar su opinión e intentar que cale en su público.  Y no tiene por qué gustar a todos. Muchas veces leo artículos súper populares compartidos por todo el mundo en Facebook y a las dos líneas pienso: buah, qué rollo, este artículo no es para mí. Y tan panchos todos, el autor y yo.

Como esto no es un periódico, y todas sabéis quiénes sois las que comentáis, y las que me dais temas de los que hablar en las siguientes entradas, imagino que todas os sentiréis ofendidas y acusadas con mis palabras. Porque además, utilizo mucho la segunda persona de plural. Pero os recuerdo que escribo este blog sabiendo que me pueden leer otras muchísimas personas que no tienen por qué manifestarse en los comentarios, y por eso también muchas veces hablo en global, o ejemplifico mucho mis argumentos. Y que quien se siente ofendido, es porque se siente aludido; y tal vez, o tal vez no, sienta que hay algo de razón en lo que se argumenta, porque quien tiene la conciencia tranquila no suele ofenderse por algo que sabe que no le incumbe. Ahora sí, empiezo:

Qué pena me da tener que escribir esta entrada porque qué pena me da la escasa ambición de la gente de hoy en día.

Y qué pena me da de corazón que vaya a ser cierto eso de que la educación pública en este país sea de risa, porque parece que los jóvenes salen al mundo sabiendo leer, sí, pero sin saber lo que están leyendo.

Estaba pensando el otro día: No, si tendré que grabarme haciendo un vídeo con marionetas a ver si así dejan de entender lo que les da la gana. Que parece que se mete un poquito de reported speech, un poquito de ironía, y un poquito de argumentación en tercera persona y ya nos perdemos todos.

Qué bonito era todo cuando escribía en forma de diario y decía: “Oh, no! He comido 700 Kcal! Cuánto me he pasado!” Y solamente había que contestar: “Pero Miriam… Si eso es muy poco… Tienes que cenar algo y dejar de restringir”. Y todos estábamos de acuerdo y nos aplaudíamos las súper aportaciones.

Pero es meter un poquito de debate sobre una cuestión muuuuuy sencilla: si es compatible hacer dieta con estar recuperado; y ya parece que no entendáis lo que es argumentar y que tenéis que tirar de registro y repetir los: “Pero Miriam… Que eso es muy malo… Tienes que seguir comiendo como hasta ahora o sino recaerás”. Y me encanta que lo digáis sin saber lo que es “comer como hasta ahora” y sin saber lo que estoy comiendo de ahora en adelante.

Y espero que alguna de vosotras haya leído un libro en toda su vida y sepa interpretar medianamente algún recurso lingüístico. Que esto no es un informe policial. Que no hace falta tomarse cada palabra al pie de la letra, ni el sarcasmo como ofensa, ni la diferencia de opiniones como falta de respeto.

Que si tanto os interesa mi vida en particular, pues yo os la cuento. Pero preguntadme antes. Peso 61 coma no sé cuántos. Y no, no es que no quiera decirlo. Es que en ningún momento se me ha preguntado, y yo no estaba escribiendo ningún diario esta vez. Y ese no sé cuántos tampoco es que me avergüence del decimal. Es que, para vuestra sorpresa, tan obsesionada no estoy con lo que dice la báscula porque ni sé qué porcentaje exacto de grasa tengo, ni sé cuánto peso cada día. Lo único que se me quedó fue: uala! Así que he bajado la grasa y he subido el músculo. Guay. FIN. Y ahora aún seré capaz de leer algún “Oh Dios Dios, estás súper obsesionada con bajar la grasa y aumentar el músculo. Sólo hablas de eso!” Haced el favor de disfrutar un poco de la vida y dejar de intentar sacarle punta a todo. Estaré encantada de hablar con gente adulta pero vuestros comentarios insulsos no es que me ofendan, es que me aburren.

Cuando escribía entradas súper autobiográficas mecanografiadas por una persona ENFERMA de verdad, aplausos y más aplausos y comentarios alabándome. Y cuando escribo mini obritas de arte y os enseño que hay vida más allá del TCA sólo leo negativas. Supongo que seríais del tipo de persona que se negaba a pensar que la Tierra fuese redonda cuando todo el mundo creía que era plana. Y eh, que lo respeto. Que todo es defendible. Pero defended algo! Sólo leo: no te quieres! No te aceptas! No estás recuperada! Dios qué aburrido… No hace falta que sólo habléis de mí. Podéis aportar algo más al blog. O a vuestras vidas. Siempre: no, no, no. No hagas esto que recaes, no hagas esto que vas a fallar, no hagas esto que puaajjjj Haced un poco de autocrítica de vez en cuando, que la mía ya la hago yo muy a menudo y si necesito ayuda de alguien más para ello, por enésima vez, se la pediré a quienes me conocen.

Que no voy a cortar la libertad de expresión de nadie y que por mí, comentad lo que queráis y si queréis hablar de mí, hablad de mí. Preocupada. Pero que las palabras salen de vosotras, y os estáis poniendo en evidencia. Haced el favor de escribir respuestas un poco más elaboradas y un poco menos ridículas.

No dejan de llamarme la atención la cantidad de artículos que comparten amigos míos en Facebook alabando todas las cosas positivas que aporta el Erasmus. Explicando cómo el programa de movilidad aporta a los estudiantes interculturalidad, mayor capacidad para entender diferentes opiniones y formas de ver el mundo, independencia, sensación de libertad, de poder hacer lo que queramos, de no ser juzgados, etc. Y otros tantos artículos hablan de lo dura que se hace la vuelta a la realidad y de la depresión post Erasmus. Y yo por supuestísimo que no tengo nada en contra de este programa de intercambio y me alegro una exageración de que aporte tanta riqueza a los estudiantes. ¿Pero por qué tienen que darse cuenta cuando salen de nuestro país? ¿Por qué es necesario un Erasmus para que la juventud despierte? ¿Y qué pasa con los que no se vayan nunca a estudiar fuera? ¿Qué les espera? ¿Intolerancia? ¿Opresión? ¿Juicios sobre su forma de ser? Y por qué a la vuelta tienen que “volver a la realidad”? ¿Es que la realidad no es interculturalidad? ¿No es independencia, o libertad de expresión? ¿No es ansias de vivir?

Creo que hay quienes piensan que no disfruté el Erasmus al máximo, supongo que porque no abrí los ojos, porque ya los traía abiertos de casa. Y no, espero no describirlo nunca como el mejor año de mi vida (esto ya lo comenté en su día) porque espero vivir otros 90 años cada vez mejores. Pero por supuesto que lo disfruté, como disfruto cada cosa que hago.

Me apena que la sociedad esté ciega. Parece que ya no piensan por ellos mismos y tiene que venir un programa de movilidad a enchufarles el cerebro. Que ya sois libres de viajar, que ya sois libres de ser tolerantes, de hacer lo que queráis sin que os preocupe lo que otros piensen, y de dejar vivir a los demás como quieran sin juzgarlos a ellos. A ver si hacéis un Erasmus que os recuerde que antes que enfermas, sois personas. Y que podéis seguir teniendo ambiciones. Que hacerse la víctima es una excusa para no enfrentarse a la vida. Y no hace falta pasar un año en el extranjero para aprenderlo. Como os digo, deberíais saberlo ya.

Y me estoy yendo por las ramas como siempre y todo esto viene a que un día decidí reabrir el blog porque me apetecía volver a escribir, y francamente soy bastante mala redactando relatos. Así que como llegué a la conclusión de que lo que mejor se me da, es escribir reflexiones y leccioncitas, pues no había mejor sitio para hacerlo que mi blog. Y realmente si os dais cuenta la primera entrada que escribí, la del resumen de mi verano, es una m***** que viene a decir: pues el Erasmus fue muy guay, el verano está siendo muy guay, el Arenal fue pechí, pero guay. Estos días en mi pueblo no están siendo nada guays aunque en instagram parezca que sí, y pirineos seguro que son super guays. FIN. Y al final la pullita que desataría el caos y me daría una excusa para volver a escribir de verdad. Así que a pesar de todo, gracias.

Me hubiese gustado la verdad sacar algo jugoso de vuestras críticas. Algo que me pudiera abrir los ojos esta vez. Algo que me hiciese reflexionar, o pensar sobre aspectos de mí misma. No sé, si de verdad pensáis que hacer dieta supone recaer, convencedme!!

Como he de explicarlo todo, porque sino seguro que lo que sacáis en claro de la entrada es que no me gusta que se opine que no tengo razón, lo aclaro: me encanta que se piense distinto a mí. Me encanta leer puntos de vista diferentes. Pero argumentadlos!!!! No me vale un: no te quieres. ¿Por qué no me quiero? Porque dices que tienes los brazos más gordos que antes. No me sirve, perlas. Espero que os deis cuenta de por qué. ¿O también he de explicarlo, por enésima vez? Como esta entrada se me está quedando larga otro día os explico lo que entiendo yo por dieta, y así termináis de quedaros tranquilas. Yo os escribiré mis opiniones al respecto, con argumentos de verdad. Que pueden convenceros o no, pero no serán simples acusaciones sin conocer ni a la persona que se acusa. 

Y para muestra, un botón. Durante el año que pasé en Cracovia, ya a mediados/finales del Erasmus, mi mejor amiga (la de Valencia, la de toda la vida, la que me conoce como si fuese mi hermana) se enfadó conmigo hasta el punto de acabar el año casi sin hablarnos por algo que yo consideraba una tontería. Nos pusimos a discutir, a decirnos de todo; obviamente, a opinar de forma totalmente diferente sobre el tema. Pero de una forma taaaan bien argumentada, que al final tanto yo me di cuenta de que ella tenía razón en muchos puntos de vista y que igual yo no había hecho las cosas del todo bien, como ella se dio cuenta de que se había enfadado demasiado por algo que realmente no tenía importancia y que había formado una montaña de un grano de arena. Se puede discutir, pero transmitid algo con vuestras palabras. Convenced! Espero que no estudiéis derecho...

Y ahora por Dios no os lo toméis como una ofensa o como: oh, Dios, me está llamando tonta. Cuando se generaliza se habla de mayorías, que es lo que he estado viendo estos días en los comentarios, y cada uno sabe si entra dentro del saco o no. Si no pensáis que lo estáis, pues demostradlo. Y todas estas aclaraciones las veo tan prescindibles, y me alargan taaanto las entradas… Pero es que ya me estoy viendo que vais a profundizar cero en la entrada, que os vais a quedar con lo superficial y que os vais a sentir súper ofendidas. Que esto no es un consejo para que os moderéis en los comentarios. En los comentarios podéis decir lo que os salga de ahí abajo, por supuestísimo. Es un consejo de vida.

Mención especial a mi querida anónima: A ver, la que opina que no me quiero porque me llamo bollete. Pero corazón, si justamente en lo espectacular que salgo en mis fotos de instagram y en lo guapa que me creó el Señor es en lo único que estamos de acuerdo! Cómo me sacas eso en contra ahora?

Y tú te crees que si un día resolviendo una integral, y equivocándome en un cálculo tonto me digo a mi misma: si es que soy retrasada! Crees que de verdad pienso que tengo un retraso mental? Pues claro que no perla! Pero me puedo equivocar, como cualquier humano. Y también puedo salir mal en una foto, y reírme sanamente. Porque fotos malas tienen las enfermas, las curadas, las modelos de Victoria Secret y hasta el mismísimo Nick Bateman. Y-no-pa-sa-na-da. ¿Aceptarse es mentirse y decir: Buah, mi mejor foto!? Que siiii, que soy súper guapa, que estoy buenísima, que estoy estupenda y que al final vas a hacer que me haga una flipada. Y justamente por eso, porque no lo soy, pues me río de mí misma. E igual que resalto mis puntos fuertes, pues comento mis puntos más débiles. Y yo tengo clarísimo que estoy genial. Que estoy genial con mi barriguita. Porque sí, porque no tengo abdominales, y cuando me siento se me hacen pliegues en la tripa. Es un hecho. Y me gusta. Pero entonces, ¿ya no puedo hacer un abdominal nunca más en mi vida? Es que lo siento si os ofende que lo vea ridículo… Pero me parece una tontería mayúscula. Y ahora me dirás: yo no he dicho eso, no tergiverses. Ya sé que esas no han sido tus palabras, sé leer. Pero sé perfectamente lo que quieres decir. Ahora intenta darle tú una segunda leída a las mías y no las tomes al pie de la letra. De verdad, no es tan complicado. O es que me va a tocar redactar entradas hiper planas para que no haya malentendidos? 
Me recuerdas a la típica tipa que va pregonando lo genial que le parece la homosexualidad, y de repente le presentan un día a un gay y se pone a cuidar todas y cada una de sus palabras vaya a ser que hablarle como a una persona más pueda ofenderle. En plan: cuando un chico se enamora, y encuentra a su chica ideal, bueno… ehm… o chico… o chico ideal. Pues aquí igual, cuánta pedantería xD Que yo sé que hay mucho movimiento para que el lenguaje sea más igualitario y menos ofensivo y todo eso, pero ahora decir que sales mal en una foto, o decir que has engordado durante el Erasmus, o que no tienes la tripa plana es no quererse. En fin.

Btw, cómo esperabas que reaccionase una persona supuestamente curada, como me llamas tú, después de que se me acuse de no estarlo? Sumisamente?

sábado, 3 de septiembre de 2016

Good bye Elche, Hello Valencia :)

Mañana me voy a Valencia de nuevo a pasar el año allí y hoy me toca pasar el día haciendo la maleta (pereeeeeza) y en uno de los descansitos, que van a haber muuuuuuchos, pues me he puesto a mirar el blog.

Como la entrada anterior es una retahíla de comentarios que no sabes ya ni cuál responde a cuál (aún así he contestado), así en plan esquema aclaratorio el asunto de debate ha surgido así:

Entrada 1: escribo una frase final diciendo que estoy a dieta. PUNTO FINAL. Un anónimo "opina" que claramente me he puesto a dieta porque no me acepto a pesar de que no me sobren kilos (así en plan verdad categórica, sin saber cuántos kilos tengo). Dice que no me gusta mi cuerpo y que me estoy autoengañando, opinando en plan gurú que todo lo sabe. Pero que me lo dice a modo de ayuda.

Entrada 2: Respondo a la anónima en tono sarcástico un poco harta de que, ya no sólo a mí, sino a otras amigas que conocí precisamente por estos mundos, pero que están infinitamente curadas y que hace más de un año creo yo que no hablo con ellas de nada que tenga que ver con los TCA, se nos meta automáticamente en el cajón de chicas no curadas por querer hacer un poco de dieta alguna vez. Que digo yo que igual la palabra problemática es la palabra "dieta". Si la cambio por "cambiar el chip" os gusta ya más? Y es que parece que hay gente tan metida en los trastornos de conducta alimentaria que no pueden apartar la mente de ellos ni durante un segundo. Y no sé si es por el miedo que sienten ellas mismas de no ser capaces de salir de esa tortura ninguna vez, que casi que se sienten más tranquilas si meten a las que están ya fuera dentro del círculo cada vez que ellas consideran que pueden meter un poquito el pie.

Me imagino lo que me dirían cualquiera de esas chicas que os comento si se enteran de que estoy escribiendo otra vez y leyesen la cantidad de comentarios que debo leer y las respuestas justificadoras que me toca escribir. Me aconsejarían cerrar el blog, como hice la última vez, y dejar de leer comentarios que sólo hacen que vuelva a tener el temita en mente y que sólo me pueden hacer mal, ahora que ya estoy fuera. Y tienen toda la razón. ¿Qué necesidad tengo yo de estar leyendo acusaciones?

Entiendo que cuando abrí el blog éramos todas amiguis porque estábamos todas metidas en el hoyo y todas sabíamos que restringíamos, porque lo sabíamos, y todas sabíamos que estábamos luchando para volver a caer en algún momento, y ninguna sabíamos cuándo iba a terminar todo eso, si es que iba a terminar alguna vez. Y eso nos unía. Pero cuando alguien empieza a salir del hoyo, parece que esa relación cambia.

Me quedaba flipando muchas veces con algunos comentarios que leía cuando aún era activa en el blog y estaba pasando por la recta final, por la cuerda floja que me podía hacer salir definitivamente o volver a caer. Ahí reconozco que aún era una chica débil aunque infinitamente más fuerte que al principio, y había mensajes muy constructivos que, tanto si eran en mi contra como si eran a mi favor, eran tan constructivos que necesitaba leerlos. Y que posiblemente al final me hicieron abrir los ojos y salir del agujero. Pero había otros que mediante su propia desconfianza te hacían desconfiar a ti misma de tus capacidades y hacerte creer que no te quedaba otra que volver a caer.

Y hoy en día... Después de más de un año sin vomitar ni una sola vez, totalmente ajena a las conductas anoréxicas/bulímicas, a años luz del pozo en el que estuve metida durante 3 años... Ahora ya parece que no se puede ser tan amiguis, porque ya no nos une lo mismo y la vida se ve infinitamente diferente desde la superficie del agujero que desde dentro. Y parece que son visiones incompatibles en muchos casos. Y no puedo hacer nada frente a eso, más que esperar con esperanza a que estéis fuera vosotras también.

Y que si durante la escalada (siguiendo con la metaforita que me ha salido en un momento) ha sido necesario vencer a atracones sin vomitar, o si ha sido necesario dejar el gimnasio, o enfrentarse a la comida basura para perderle el miedo, o lo que cada uno haya necesitado para salir, (que pueden ser mil cosas), si habéis subido de peso, que no os sintáis enfermas por querer bajarlo.

Si una vez fuera, a salvo, totalmente a salvo, veis que habéis subido de peso (algo muy frecuente en las recuperaciones), o que estáis muy por debajo de vuestro óptimo todavía (que también puede pasar), no tengáis miedo de querer cambiarlo. Ya estáis fuera. Y si volvéis a caer, es porque no lo estábais. ¿Y como se sabe si lo estás o no? Pues no se sabe... Supongo que será como el amor, que si dudas es porque no estás enamorado. Si dudas de que puedas ponerte a dieta sin obsesionarte, es que no se está curada. Si sigues renunciando a planes por miedo a engordar, si sigues teniendo vergüenza de tu cuerpo. En esos casos no estaréis curadas. Y ojo, que es sólo mi opinión. Esto por ejemplo, sí me lo podéis rebatir. De hecho, me encantaría saber más opiniones de lo que consideráis vosotros como curado/no curado, independientemente de que podamos estar o no de acuerdo.

Total, que como cualquier persona sobre la faz de la tierra, estás en tu pleno derecho de decir: oye, pues me apetece ponerme un poco en forma, o me apetece recuperar la resistencia que tenía cuando salía a correr o a hacer senderismo o a montar en bici; o me apetece reducir mi celulitis, a ver si comiendo un poco más sano y con ejercicio lo consigo; me apetece verme más tonificado; me apetece perder los kilos que he cogido últimamente. Estáis en vuestro pleno derecho!!!! Y si encima estás fuera, estás a salvo, ya no vas a volver a recaer. Ya no te obsesionas, vomitar HA DEJADO DE SER UNA OPCIÓN, ni se te pasa por la maldita cabeza; y aunque lleves toda la semana comiendo bien, salir a cenar fuera un jueves no hace que te ralles el resto de la semana pensando: joder, podría haber sido una semana perfecta y el jueves la cagué. Porque salir a cenar con tus amigos no es cagarla. Y ya no te lo dices a ti mismo para que te entre en la cabeza, ahora lo tienes bien metidito y te sale solo ver la vida así. Ya no te preocupa que el plan de la tarde haya incluído comer helado porque uuuuf, cuánto te apetecía comer ese helado, y qué bien lo estás haciendo mirando en perspectiva. Y así es como estoy yo.

Si en vez de hablar de dietas, hablamos de cambios de chip, porque me da igual las PALABRAS que utilicemos, igual entendemos que cambiar el chip es comer lo que quieras, siempre y cuando te NUTRAS adecuadamente de todo lo que tu cuerpo te pide: ni comer siempre macarrones y paella, ni siempre ensaladas. Pero sí de las dos cosas. Cambiar el chip es, a lo mejor, pedir una Coca-Cola zero en vez de una caña si tienes un objetivo en mente y sabes que esa caña no te va a ayudar a conseguirlo. Y sobre todo, si no necesitas una caña en ese momento y con la Coca-Cola te vas a quedar igual de bien. Y cambiar el chip también es tomarte la caña cuando la situación te pida una caña y saber que tu objetivo lo vas a conseguir igualmente. Porque en el equilibrio entra todo. E igual que entra de una cosa, entra de la otra. E igual que habrá días de helados, habrá días de no helados que tengas que decir: no, yo hoy no quiero. Y eso no es de gente enferma. Es de gente que sabe nutrirse, que sabe darse gustazos, que sabe que tiene un objetivo en mente, y que no se obsesiona.

Y por mucho que te quieras, y que salgas con tus amigos, y que seas feliz, y que hagas tu vida sin ponerte límites, tienes un objetivo. Y no sé qué entiendes tú por aceptarte cuando me lo escribes tanto en los comentarios, te pediría que me lo explicases la verdad... Porque para mí aceptarse es: vale, quiero tonificar/bajar la grasa/whatever, y aún no estoy donde quiero (LO ACEPTO) así que voy a seguir haciendo mi vida, y voy a seguir saliendo con mis amigos, y siendo feliz y vistiendo como quiero y haciéndome fotos, sin amargarme por no estar donde quiero. Pero voy a seguir persiguiendo mi objetivo.

Ponerse objetivos es sano. Tanto en lo físico, como en lo intelectual, como en relaciones personales, como en profesionalidad, como en sensibilidad emocional como en lo que queráis. Si aceptarse es decir: soy así y así me voy a quedar, podría morirme hoy aquí mismo, porque por lo visto esto es todo lo que puedo dar de mí.

Entrada 3: No os pido que me digáis que estoy recuperada. Que eso ME DA IGUAL. Que sólo pueden influirme (si es que me influyen) comentarios de personas que me conocen, aunque sea mediante Internet eh, pero que me conocen de verdad. Así que podéis criticarme de aquí a Lima, pero para que sea efectivo tendríais que esforzaros en conocerme primero. Así que como no os pido que habléis de mí, os pido que habléis de vosotras. Que sé que muchas no estáis curadas aún. O sí. No lo sé. No os conozco. Y no os juzgo. Imagino que estaréis yendo a terapia, así que ya os juzgarán allí.

Os pido que habléis de vosotras mismas, con vosotras mismas. Que seáis fieles de verdad a lo que pensáis, que le seáis sinceras tanto a vuestras psicólogas como a vosotras. Vosotras sabéis dónde estáis, y sino lo sabéis descubridlo. Y si alguna (ojalá que algún día pase), de verdad siente que ha llegado, que después de una larguísima lucha, de pálpitos que al final resultaron que no fueron ciertos, de dietas que no deberían haber seguido, si al final llega el pálpito verdadero. Creéroslo. La recuperación existe. Y sí, puede que aún no os haya llegado, y puede que ese pálpito final vuelva a terminar en recaída, y que no fuese tan final como pensabas. Pero curarse tampoco es pasar la vida teniendo miedo a las dietas los cambios de chip y aceptarse conformarse con lo que nos queda. Tenerle miedo a la comida es malo pero tenérselo a los objetivos también. El día que estéis curadas lo sabréis, y ese día seréis libres de proponeos la siguiente meta que queráis.