lunes, 21 de septiembre de 2015

Empieza un año completamente nuevo.

Dicen que septiembre es el nuevo enero y en mi caso va a serlo octubre más bien. Aunque aún me quedan 5 días para irme a Cracovia doy mi verano casi por terminado ya que estos días lo único que me queda por hacer son despedidas. Nota: las odio. Bueno en realidad es un sentimiento más bien de amor-odio porque en el fondo mola ver cómo tus amigos (los de verdad) te dicen que no te vayas y que te van a echar mucho de menos. Y te graban vídeos de despedida si están lejos para que no los olvides. Esa parte mola, pero la de darse cuenta de que realmente no voy a verlos en varios meses es la que cuesta un poco más. Pero vamos, que entre que tengo el corazón de piedra y que no puedo esperar más para conocer a toda la gente que me espera allí, gana más el sentimiento de amor que el de odio.

Estos días previos son los típicos en los que te pones a planificarlo todo ya que no quieres dejarte nada importante en España. Y aunque allá en diciembre, cuando empecé a tramitar todo el papeleo, pensaba que también me llevaría restos del TCA en la maleta, ahora tengo bien claro que me lo voy a dejar todo en España. E incluso en el pasado.

Empieza una nueva etapa y no sé si podré pasarme mucho por aquí (supongo que algún día de vez en cuando sí). No sé nada la verdad, ni cómo será vivir en residencia y compartirlo todo con todos, ni pasar 5 días de 7 (por decir algo) borracha, ni tener que ir a clase de empalme varios días a la semana, ni si me lo estoy inventando todo. Así que realmente pocos planes puedo hacer. Y la comida... La comida ya se verá. Es algo que inevitablemente me preocupa mínimamente porque no me apetece engordar, qué queréis que os diga. Porque si este año me hubiese quedado en España, ahora que ya me he curado, sé que por fin podría tener comida en casa sin miedo a atracarme y podría comer cosas fit (que las probé en Santander y están mazo ricas) y compaginarlo con el gym y ponerme cachon y voy a tener que esperar un año para conseguirlo. Pero como una vez allí me la va a pelar tanto todo y voy a hacer tanto lo que hagan los demás... xDD para qué pensar más. Esto se hace una vez en la vida y sólo hay una opción: disfrutarlo. Voy a intentar comer un poco normal cuando pueda (tampoco es plan de comer kebab todas las noches) y de hacer algo de ejercicio (que al fin y al cabo dudo que pasemos las 24 horas de fiesta). Pero que vamos, cero planificaciones. Sobre la marcha 100%. Lo que me apetezca en cada momento y lo que el Erasmus en sí me permita.

Sé de sobra que va a ser un año genial, que allí me va a dar igual todo y que cuando vuelva no querré volver. Y para qué hacer ahora planes a largo plazo? De momento a comprar mucha ropa de abrigo y a preparar la maleta que si algo tengo claro es que va a hacer un frío de c*jones !!

Espero seguir leyéndoos y manteneros un mínimo informadas. Me gustaría tener un poco de inspiración para hacer una entrada de despedida del TCA porque me gustaría recopilar todo lo que he sentido durante estos tres años pero oye... que no me viene. Hay tanto que contar y tanto que ya os he contado que yo qué sé...

Un besazo!! Os informo de todo por Instagram también!! jajaja @pennylane_94

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Y de repente tú

Ayer por la noche mi hermana yo decidimos ver esta película desde mi portátil. Había oído algunas buenas críticas sobre ella porque su protagonista interpreta el papel que normalmente sólo se le otorga a chicas delgadas y guapas, sin ser una top model precisamente.


También había oído que no deja de ser una comedia romántica un tanto predecible a veces, pero por el hecho de haber roto con los estereotipos marcados hasta el momento, nos decantamos por ella.

La película es divertida y efectivamente, el papel podría ser interpretado por una actriz con cuerpo de infarto sin necesidad de cambiar el guión ni un ápice. Y eso me llamó la atención porque muchas veces he hablado con mi hermana que si se hace una película con una persona gorda / homosexual / minusválida / extranjera como protagonista normalmente suele desvelarnos sus dificultades sociales, concienciarnos sobre ellas y promover su aceptación. Y no era el caso de esta película. Porque al fin y al cabo, una chica con curvas también puede follar con los tíos que le dé la gana y sentirse sexy. Una película que debe explicar por qué X personas son 'normales' defiende la idea de que no son consideradas como tales. Una película que te planta una trama con una de estas personas ahí en medio sin dar explicaciones, demuestra que son normales.

Y cuando terminó la película se lo dije: ¿Ves? La prota es una tía normal con una vida como la de muchas mujeres sin que la rechacen en ningún aspecto de su vida por no estar en forma. Y ella asintió y no dijo mucho más. Me fui a la cama y desde el móvil, como muchas otras veces, me metí en su Twitter a ver si había alguna novedad, y me llamó la atención que había escrito un par de tweets como crítica a la película. En seguida pensé que pondría algo similar a lo que yo le había dicho antes, pero sin embargo ponía algo así como: Entretenida bla bla bla pero es una muestra más de la necesidad de amor para tener una vida feliz. Amor romántico y correspondido con otra persona. Que no amor propio, no. Y me chocó. Y es que es curioso cómo vemos el mundo según las cosas que a cada uno le preocupan. Yo he tenido problemas con mi percepción del físico pero nunca he tenido dificultades en el amor, o para ligar, o para hacer amigos nuevos y salir por ahí con los de siempre. Ella, sin embargo, siempre ha sido delgada sin hacer nada de ejercicio y comiendo sin preocupaciones pero nunca ha tenido novio, es tímida e insegura para conocer a gente nueva y a penas le gusta salir de fiesta. 

Y por ese motivo, ante la misma película, a cada una le había marcado una parte diferente. Y por eso cuando estábamos en Roma yo le decía a ella: qué envidia que a ti todo lo que estamos comiendo no te vaya a engordar nada. A tu lado debo parecer el doble de gorda. Y ella me respondía: pues la única a la que están piropeando los italianos es a ti.

Y entonces hoy me planteaba si cuando decimos que la culpa es de la sociedad no estamos en realidad reflejándonos en un espejo. Porque desde mi punto de vista la sociedad explota a las personas para que tengan un cuerpo perfecto y les crea complejos sobre su físico, sintiendo que si no estás delgada no vas a gustar a nadie. Pero desde su punto de vista la sociedad explota a las personas para forzarlas a ser las más populares, las que tienen más amigos, las más extrovertidas, y les crea complejos sobre su personalidad, sintiendo que por ser tímido o reservado nunca vas a gustar a nadie. 

Y me pregunto, ¿no seré yo la superficial? ¿No seré yo quién busca en los demás que sean perfectos y por eso me lo exijo a mí misma? Porque a pesar de no ser perfecta tengo gente que me quiere, y que lo hace tal y como soy. Así que es posible que debamos dejar de echarle la culpa a la sociedad y usarla de excusa para rendirnos; y empezar a aceptar que la culpa la tenemos nosotros mismos y explorarnos para cambiar aquello que no nos guste. Porque sí, la sociedad existe y está ahí siempre dispuesta a hacerte sentir débil para no sentirse ella tan desgraciada. Pero no debemos olvidar que la sociedad la formamos nosotros y que para cambiarla debemos ser quienes demos ejemplo y quienes decidamos a qué vamos a darle importancia y a qué no a la hora de valorar a las personas.