viernes, 16 de enero de 2015

Ser o no controlador + resumen Valencia

Me paso por aquí de uvas a peras... Aunque me encanta leer vuestras historias, sobre todo me encanta ver cómo le va a Clau. Es de las pocas que nos mantiene informadas con periodicidad.... :P

Quería mostraros la última actividad que realicé con mi psicóloga y contaros cómo me está yendo la vuelta a Valencia. La semana pasada me pidió que escribiera una "redacción" analizando si soy o no controladora, tanto en el ámbito de la comida como en el resto de áreas, y esto es lo que quedó:

Sobre el control

Realmente no sé por dónde empezar este texto porque no tengo demasiado claro si soy o no una persona controladora. Es cierto que me gusta llevar mi vida con cierto orden y que intento planificar lo que debería hacer cada día para optimizar el tiempo que dedico a cada cosa. Pero también es cierto que al final los planes, se quedan en eso, en planes; y que realmente acabo pasando de todas mis agendas y horarios para hacer lo que me da la gana.

Se podría decir que por una parte admiro a todas esas personas que son capaces de cumplir todo lo que se proponen, porque desde luego ventajas tiene. Cuando planificas algo con antelación lo haces con la mejor de las intenciones: maximizar el tiempo y conseguir objetivos. Y quienes tienen la suficiente fuerza de voluntad para marcar con un ‘tick’ todo lo que tenían pensado, consiguen aprovechar su día al máximo y lograr las metas que se habían planteado.

Pero se trata de ese tipo de admiración que sientes igualmente cuando ves las notas de alguien que siempre saca matrícula de honor. En un principio piensas: “menuda máquina, ojalá consiguiera yo lo mismo”. Pero cuando te das cuenta de que lo ha conseguido a base de tardes enteras encerrado en casa, visitas a tutorías semanales y repaso diario de todo lo aprendido en las clases, aprecias el hecho de estar aprobando todas las asignaturas con menos nota, pero con algo más de vida.

Con esta analogía me quería referir a que obviamente, las personas organizadas consiguen mejores resultados, porque maximizar el tiempo siempre lleva a conseguir objetivos más completos. Pero ese orden va dentro de las personas. Y quienes son ordenados desde siempre, pueden conseguir ese control del que hablo sin mayor esfuerzo, sin importarles lo que deban sacrificar para lograrlo; mientras que los que no lo son, necesitan hacer malabares diarios para poder cumplir con todas sus expectativas. Y yo, desde luego, siempre me he considerado un poco desastre en ese aspecto.

Y mientras escribía este último párrafo no podía dejar de pensar en mi padre, siempre con su frase: “voy a apuntarlo en la agenda”. Citas con médicos, llamadas a inquilinos, revisar cobros del banco, o comidas con compañeros. Lo lleva absolutamente todo ahí escrito. Y aunque a él le ayuda a recordar todo lo que debe hacer cada día y organizar el tiempo de la mejor manera posible, yo no puedo evitar sentirme agobiada por tanto orden. Y es que también tiene sus inconvenientes.

Para mí, la mayor desventaja que supone es estar atado a unas “normas” y perder tu libertad para decidir en cada momento lo que más te apetece hacer. Aunque a priori puede parecer que eres tú quien tiene el control del día, realmente es el día quien tiene control sobre ti. Hay un cierto número de cosas que debes cumplir, y si no lo consigues no vas a lograr el “éxito” que deseas. Esta presión hace que nos esforcemos al máximo por cumplir los horarios y los objetivos que nos hemos marcado perdiendo completamente la capacidad de decisión sobre lo que queremos hacer realmente. Y a mí, por lo menos, me agobia.

Centrándome en el tema principal: la alimentación, creo que la peor desventaja es la sensación de fracaso cuando no has cumplido con lo esperado. Pero en este caso se debe al miedo a engordar que lleva vinculado esa búsqueda de control. Planificamos un menú que creemos adecuado para adelgazar/mantenerse y al ver que no lo hemos conseguido nos sentimos fracasados. Pero no por el hecho de no haber cumplido lo establecido, sino por el miedo a engordar.


Por ese motivo no creo que pueda considerárseme una auténtica persona controladora, a excepción del tema físico. Porque aunque es cierto que echando la vista atrás, me doy cuenta de que me gusta planificar mis viajes, mis semanas de estudio o mis días de gimnasio, realmente lo hago como algo orientativo. Es una forma de saber qué voy a poder hacer, de cuánto tiempo dispondré y cómo podría sacar el máximo partido a lo que deba conseguir. Pero no me obligo a cumplir horarios a rajatabla ni me martirizo en caso de que un día no haya cumplido con lo que tenía pensado. Estas navidades me propuse un planning de estudio para llegar a los exámenes con todos los temas estudiados y me acabó pillando el toro, como siempre, porque al final priorizaba salir con mis amigos a quedarme a estudiar. Y no me preocupaba. Y supongo que es porque suspender no me da miedo, mientras que engordar sí. No me da miedo no poder ver todos los rincones de una ciudad en un viaje, pero engordar sí; y no me da miedo olvidar una cita con el médico, pero engordar sí.

La conclusión es que aunque sí soy una persona organizada, no soy controladora, pues no me genera malestar tener que cambiar un plan por otro o dejar algo por hacer. Pero en el tema de la comida la cosa se complica... Gracias a Dios con el paso del tiempo mi reacción hacia el control de mi alimentación ha ido mejorando notablemente. Ya no me exijo número de calorías mínimo ni me martirizo por haber comido algo de más, pero desde luego el control sigue existiendo y el malestar también. Y me consuela pensar que si he podido mejorar hasta ahora podré continuar haciéndolo hasta salir por completo, pero me cansa mucho no ver nunca final. Y ver como pasa y pasa el tiempo mientras esta mierda me acompaña.

Y de la vuelta a Valencia poco bueno puedo decir. Me doy cuenta de que en Elche estoy mucho mejor que aquí. Quizás sea porque las veces que bajo para allá coincide con época de vacaciones o fines de semana y suelo estar bastante más ocupada que en épocas de exámenes y estudio (obviamente). Pero estoy convencida de que en su mayor medida se debe a que allí estoy cobijada en el orden de mi casa y de mi familia. Desayuno con ellos mientras charlamos, debemos esperar a una hora determinada para que la comida esté lista y comer todos juntos, y lo mismo ocurre con las cenas: mejor en compañía. Allí no existen los "bueno, como un poco antes y no almuerzo" o "meriendo un poco más fuerte y no ceno" o "come come que no hay nadie y luego puedes vomitar". Allí como tranquila porque sé que los demás están haciendo lo mismo que yo, y no puedo inventarme horarios porque sé que a las 14:30 en mi parte de la mesa habrá un plato servido, y será de comida elaborada que me mantenga nutrida y saciada, no las dos míseras pechugas con tomate que me hago yo casi cada día por falta de tiempo y de ganas.

Y así están las cosas. Y no voy a pasarme la vida mamando de papi y mami. Y me da rabia no poder tomar mis propias riendas. Parece que si estoy sola no soy capaz de tirar para adelante. Porque cuando no eran papi y mami, era Joaquín, pero la cuestión es que siempre debo depender de alguien para comer como una persona normal. 

9 comentarios:

  1. Hola guapaa! soy clau!! Yo te sigo animando a que hagas un blog mas anonimo para esas otras cosillas que quieras contar con mas libertad ;p
    con el tema control, yo soy muy de planificarme, y si me estresa no hacer lo que tengo previsto.... con la comida igual, por lo que prefiero no hacerme menús ni cosas asi porque luego me es contraproducente. El tema de las comidas en familia me has dado una idea para cuando vuelva a casa, asi me obligo a no tener pensamientos negativos de compensar o comer como una loca y cosas asi.
    (por cierto me he borrado el insta, lo digo por si no me ves por alli) un beso preciosaaaa! mucho animo con los examenes :)

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  2. Yo creo que soy controladora, que no organizada; lo que me traduce en una vaga. Soy de las que anota todo lo que tiene que hacer, se hace miles de millones de horarios y además, todo tiene que ser ahoramismoya o sino se me acaba olvidando y el "ya lo haré" se queda en "nunca más se supo". ¿Mi problema con ésto? Que el no llegar a hacer todo lo planificado por pereza o porque SIEMPRE se me hace tarde (por a o por b) hace que mis niveles de estrés lleguen a la Estratosfera. Me angustio y no soy capaz de disfrutar del todo de planes alternativos porque "tendría que estar haciendo tal cosa" o "se me ha olvidado hacer esto" o "no he hecho esto y es lo que debería". Y así siempre.
    Y con la comida acabo o bien pasando olímpicamente y engordando como una puta cerda, o controlandome muchísimo, lo cual vuelve a hacer que los niveles de estrés y ansiedad se disparen. No sé qué es lo normal. Ni cuánto.
    Y aun así, el llevar un puñao de días haciéndolo todo controlado acaba por revolucionarme internamente el subconsciente y acabo boicoteándome y sin hacer lo que debería hacer.
    Por vaga, por gula y por gorda.
    En el caso de volver a casa o estar sola, me considero una persona con el sentido de la supervivencia bastante desarrollado, muy a mi pesar.
    Fuera de mi casa soy casi normal, los descontroles o incluso los momentos de hacerme daño son los menos, porque YO controlo mi vida, aunque tenga mis responsabilidades. En mi casa, vivo con horarios semi-impuestos (y digo semi, porque me los paso por el Arco del Triunfo muchas veces, con las consiguientes movidas) lo que hace que mi ánimo caiga en picado, mi sentimiento de sentirme útil se anule y desde fuera solamente veo cómo la vida se me escapa sin control sobre ella y cómo otros la dirigen y deciden por mí. Esa impotencia es la que acaba empujándome a hacerme daño, del modo que en ese momento se me cruce por la mente.
    Siento la parrafada deprimente, a veces me inspiro y no sé parar =3=
    Por cierto, si te haces un blog mas anónimo, avisa xD

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  3. Ya, qué fácil es vivir con papá y mamá.
    Yo a veces pienso que nunca podré irme de aquí.

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  4. Justamente quiero escribir sobre la organización y sobre la relacion que tengo con mis padres .. leerte me hace sentir identificada mucho éxito ♡

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  5. Mejor que no seas una control freak jaja, de verdad tiene sus ventajas no serlo, ser un termino medio.
    Y entiendo lo de la dependencia pero no es solo eso es que estar en compania hace que la comida deje de ser una pesadilla u obligacion es compartir con otros, es algo mas
    besos

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  6. Controlando la comida, el deporte, despisto a mi mente y la desvío de lo que yo llamo "las zonas oscuras". Da mucho miedito enfrentarse a ellas y bueno, funciona un tiempo....Pero luego pasa el efecto y necesitas más dosis de control...Y bueno, qué te voy a contar que ya no sepas?

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  7. Diossss, siento como si fuese yo la que escribiera. Sentir y pensar todo esto es una mierda y lo peor de todo es saber que realmente este infierno nunca acabará.

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  8. Yo igual... horarios bonitos para limpiarme luego el culo con ellos jajaja

    Con los años he aprendido a tener mucha paciencia tanto con lo que me rodea como conmigo... y no pasa nada por incumplir un horario leñe !!

    Soy de Andalucía ! Mira en tu instagram oficial los últimos seguidores. Ves una foto de un minino blanco? Ja ja pues esa !!! XDDD

    Lo de comer como una persona normal.... un compi de mis oposiciones se cocina a lo tradicional y pienso... si yo viviera sola ni de coña xDD a mediodía ensalada de atún y a la noche pechuga de pollo xDD cero complicaciones

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  9. Hola :)
    Cuando hablas de la vuelta a casa, me recuerdas al año que yo viví fuera y me pasaba exactamente igual. Era llegar al pueblo y de desataba la furia, hasta acabar llena de comida y remordimientos. Por suerte eso se fue acabando poco a poco, cosa que me aconsejó mi psicóloga y que se cumplió por suerte.
    Yo también he sido de hacerme mil horarios e historias y luego no cumplirlos, por pereza o casi siempre, porque no puedo pasar las 16 horas que estoy despierta haciendo cosas, es cansadísimo y enfermizo.
    Por eso te aconsejaría que intentases apuntar en tu agenda, aquello que vayas a hacer pero que no sobrepasen de tres o cuatro actividades. Así tampoco no será tan difícil de cumplir y no te sentirás una fracasada.
    Un besito!

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