miércoles, 28 de enero de 2015

Poco que contar

Iba a copiaros aquí mis registros de comidas de esta semana, pero la verdad que no quiero que hagáis comparaciones ni nada del estilo y acabe perjudicándoos a vosotras. Pero en resumidas cuentas, viernes 23 y sábado 24 haciendo todo bien por el día y vomitando por la noche; domingo 25 todo el día perfecto; lunes 26 con mini atracón por la tarde y compensación de dos horas de gimnasio y no cenar (en realidad no era por compensar lo del gimnasio, tenía pensado ir a crossfit ya desde por la mañana, y al acabar la clase me fui en dirección a mi casa, pero nada más salir me encontré con un chico con el que siempre voy a abdominales y me convenció para que hiciese media hora de bici con él y luego fuésemos a la clase de abdo-express); y martes normal tirando a restrictivo pero porque el día se puso complicado (tenía un examen hasta las 15h y el estómago cerradísimo, por la tarde había quedado con un amigo y por la noche me fui en bla bla car a Elche).

Total, que como sigo siendo un desastre con esto de comer bien, y tampoco sé si lo que yo creo que está "bien" realmente lo está teniendo en cuenta mis objetivos de ejercicio y demás, me he puesto en contacto con una nutricionista deportiva que me hará un control de peso, medidas, porcentajes de grasa/músculo etc., y supongo que me calculará el metabolismo basal, a parte de crearme un plan adecuado para mis objetivos. No sé si servirá o no de algo, pero cuando te comprometes con alguien, y además pagas por ello, sueles tomarte las cosas más en serio. Además, saber que cumpliendo lo que ella me diga, aunque me parezca mucho o poco, va a llevarme a conseguir estar más sana y tonificada, seguro que me motiva a cumplirlo sin miedo. Todo se verá. Por probar, nada se pierde.

La psicóloga me ha dado nuevo material sobre imagen corporal, y la verdad es que aunque sigo queriendo cambiar ciertas cosas de mi cuerpo, cada vez me acepto más como soy. Y para mí eso es todo un logro, porque considero que aunque no tuviese TCA, soy una persona bastante exigente conmigo misma. O más bien, poco conformista. Y aunque tuviese un cuerpo de escándalo, querría seguir ejercitándolo y tonificándolo para no perder lo ya conseguido e incluso ir ganando más y más fuerza/resistencia. Vamos, que no considero que querer mejorar mi aspecto físico vaya siempre relacionado con una mala imagen corporal. Que aunque ahora aún tengo esa mala imagen propia, creo que poco a poco va a ir desapareciendo, aunque no por ello vaya a dejar de ejercitarlo e intentar sacar lo mejor de mí. Porque aunque sé que no estoy gorda, vuelvo a lo mismo de siempre: quiero estar firme. Y me he dado cuenta del avance, porque estando exactamente igual que hace un mes, ahora no me da la misma vergüenza que antes pensar que otra persona me pueda ver desnuda. Desde luego, para mí, todo un logro. 

Estoy poco charlatana, perdonad, pero no considero que tenga mucho más que contar con respecto a este tema. He estado liada con la universidad desde que volvimos de Navidades y no he tenido tiempo para preocuparme por otras cosas... Sabéis que podéis saber más de mí en otra web. Si alguna aún no sabe cuál es, que me mande un mail por privado a termodinamicamente@gmail.com y se lo paso.


viernes, 16 de enero de 2015

Ser o no controlador + resumen Valencia

Me paso por aquí de uvas a peras... Aunque me encanta leer vuestras historias, sobre todo me encanta ver cómo le va a Clau. Es de las pocas que nos mantiene informadas con periodicidad.... :P

Quería mostraros la última actividad que realicé con mi psicóloga y contaros cómo me está yendo la vuelta a Valencia. La semana pasada me pidió que escribiera una "redacción" analizando si soy o no controladora, tanto en el ámbito de la comida como en el resto de áreas, y esto es lo que quedó:

Sobre el control

Realmente no sé por dónde empezar este texto porque no tengo demasiado claro si soy o no una persona controladora. Es cierto que me gusta llevar mi vida con cierto orden y que intento planificar lo que debería hacer cada día para optimizar el tiempo que dedico a cada cosa. Pero también es cierto que al final los planes, se quedan en eso, en planes; y que realmente acabo pasando de todas mis agendas y horarios para hacer lo que me da la gana.

Se podría decir que por una parte admiro a todas esas personas que son capaces de cumplir todo lo que se proponen, porque desde luego ventajas tiene. Cuando planificas algo con antelación lo haces con la mejor de las intenciones: maximizar el tiempo y conseguir objetivos. Y quienes tienen la suficiente fuerza de voluntad para marcar con un ‘tick’ todo lo que tenían pensado, consiguen aprovechar su día al máximo y lograr las metas que se habían planteado.

Pero se trata de ese tipo de admiración que sientes igualmente cuando ves las notas de alguien que siempre saca matrícula de honor. En un principio piensas: “menuda máquina, ojalá consiguiera yo lo mismo”. Pero cuando te das cuenta de que lo ha conseguido a base de tardes enteras encerrado en casa, visitas a tutorías semanales y repaso diario de todo lo aprendido en las clases, aprecias el hecho de estar aprobando todas las asignaturas con menos nota, pero con algo más de vida.

Con esta analogía me quería referir a que obviamente, las personas organizadas consiguen mejores resultados, porque maximizar el tiempo siempre lleva a conseguir objetivos más completos. Pero ese orden va dentro de las personas. Y quienes son ordenados desde siempre, pueden conseguir ese control del que hablo sin mayor esfuerzo, sin importarles lo que deban sacrificar para lograrlo; mientras que los que no lo son, necesitan hacer malabares diarios para poder cumplir con todas sus expectativas. Y yo, desde luego, siempre me he considerado un poco desastre en ese aspecto.

Y mientras escribía este último párrafo no podía dejar de pensar en mi padre, siempre con su frase: “voy a apuntarlo en la agenda”. Citas con médicos, llamadas a inquilinos, revisar cobros del banco, o comidas con compañeros. Lo lleva absolutamente todo ahí escrito. Y aunque a él le ayuda a recordar todo lo que debe hacer cada día y organizar el tiempo de la mejor manera posible, yo no puedo evitar sentirme agobiada por tanto orden. Y es que también tiene sus inconvenientes.

Para mí, la mayor desventaja que supone es estar atado a unas “normas” y perder tu libertad para decidir en cada momento lo que más te apetece hacer. Aunque a priori puede parecer que eres tú quien tiene el control del día, realmente es el día quien tiene control sobre ti. Hay un cierto número de cosas que debes cumplir, y si no lo consigues no vas a lograr el “éxito” que deseas. Esta presión hace que nos esforcemos al máximo por cumplir los horarios y los objetivos que nos hemos marcado perdiendo completamente la capacidad de decisión sobre lo que queremos hacer realmente. Y a mí, por lo menos, me agobia.

Centrándome en el tema principal: la alimentación, creo que la peor desventaja es la sensación de fracaso cuando no has cumplido con lo esperado. Pero en este caso se debe al miedo a engordar que lleva vinculado esa búsqueda de control. Planificamos un menú que creemos adecuado para adelgazar/mantenerse y al ver que no lo hemos conseguido nos sentimos fracasados. Pero no por el hecho de no haber cumplido lo establecido, sino por el miedo a engordar.


Por ese motivo no creo que pueda considerárseme una auténtica persona controladora, a excepción del tema físico. Porque aunque es cierto que echando la vista atrás, me doy cuenta de que me gusta planificar mis viajes, mis semanas de estudio o mis días de gimnasio, realmente lo hago como algo orientativo. Es una forma de saber qué voy a poder hacer, de cuánto tiempo dispondré y cómo podría sacar el máximo partido a lo que deba conseguir. Pero no me obligo a cumplir horarios a rajatabla ni me martirizo en caso de que un día no haya cumplido con lo que tenía pensado. Estas navidades me propuse un planning de estudio para llegar a los exámenes con todos los temas estudiados y me acabó pillando el toro, como siempre, porque al final priorizaba salir con mis amigos a quedarme a estudiar. Y no me preocupaba. Y supongo que es porque suspender no me da miedo, mientras que engordar sí. No me da miedo no poder ver todos los rincones de una ciudad en un viaje, pero engordar sí; y no me da miedo olvidar una cita con el médico, pero engordar sí.

La conclusión es que aunque sí soy una persona organizada, no soy controladora, pues no me genera malestar tener que cambiar un plan por otro o dejar algo por hacer. Pero en el tema de la comida la cosa se complica... Gracias a Dios con el paso del tiempo mi reacción hacia el control de mi alimentación ha ido mejorando notablemente. Ya no me exijo número de calorías mínimo ni me martirizo por haber comido algo de más, pero desde luego el control sigue existiendo y el malestar también. Y me consuela pensar que si he podido mejorar hasta ahora podré continuar haciéndolo hasta salir por completo, pero me cansa mucho no ver nunca final. Y ver como pasa y pasa el tiempo mientras esta mierda me acompaña.

Y de la vuelta a Valencia poco bueno puedo decir. Me doy cuenta de que en Elche estoy mucho mejor que aquí. Quizás sea porque las veces que bajo para allá coincide con época de vacaciones o fines de semana y suelo estar bastante más ocupada que en épocas de exámenes y estudio (obviamente). Pero estoy convencida de que en su mayor medida se debe a que allí estoy cobijada en el orden de mi casa y de mi familia. Desayuno con ellos mientras charlamos, debemos esperar a una hora determinada para que la comida esté lista y comer todos juntos, y lo mismo ocurre con las cenas: mejor en compañía. Allí no existen los "bueno, como un poco antes y no almuerzo" o "meriendo un poco más fuerte y no ceno" o "come come que no hay nadie y luego puedes vomitar". Allí como tranquila porque sé que los demás están haciendo lo mismo que yo, y no puedo inventarme horarios porque sé que a las 14:30 en mi parte de la mesa habrá un plato servido, y será de comida elaborada que me mantenga nutrida y saciada, no las dos míseras pechugas con tomate que me hago yo casi cada día por falta de tiempo y de ganas.

Y así están las cosas. Y no voy a pasarme la vida mamando de papi y mami. Y me da rabia no poder tomar mis propias riendas. Parece que si estoy sola no soy capaz de tirar para adelante. Porque cuando no eran papi y mami, era Joaquín, pero la cuestión es que siempre debo depender de alguien para comer como una persona normal.