lunes, 21 de septiembre de 2015

Empieza un año completamente nuevo.

Dicen que septiembre es el nuevo enero y en mi caso va a serlo octubre más bien. Aunque aún me quedan 5 días para irme a Cracovia doy mi verano casi por terminado ya que estos días lo único que me queda por hacer son despedidas. Nota: las odio. Bueno en realidad es un sentimiento más bien de amor-odio porque en el fondo mola ver cómo tus amigos (los de verdad) te dicen que no te vayas y que te van a echar mucho de menos. Y te graban vídeos de despedida si están lejos para que no los olvides. Esa parte mola, pero la de darse cuenta de que realmente no voy a verlos en varios meses es la que cuesta un poco más. Pero vamos, que entre que tengo el corazón de piedra y que no puedo esperar más para conocer a toda la gente que me espera allí, gana más el sentimiento de amor que el de odio.

Estos días previos son los típicos en los que te pones a planificarlo todo ya que no quieres dejarte nada importante en España. Y aunque allá en diciembre, cuando empecé a tramitar todo el papeleo, pensaba que también me llevaría restos del TCA en la maleta, ahora tengo bien claro que me lo voy a dejar todo en España. E incluso en el pasado.

Empieza una nueva etapa y no sé si podré pasarme mucho por aquí (supongo que algún día de vez en cuando sí). No sé nada la verdad, ni cómo será vivir en residencia y compartirlo todo con todos, ni pasar 5 días de 7 (por decir algo) borracha, ni tener que ir a clase de empalme varios días a la semana, ni si me lo estoy inventando todo. Así que realmente pocos planes puedo hacer. Y la comida... La comida ya se verá. Es algo que inevitablemente me preocupa mínimamente porque no me apetece engordar, qué queréis que os diga. Porque si este año me hubiese quedado en España, ahora que ya me he curado, sé que por fin podría tener comida en casa sin miedo a atracarme y podría comer cosas fit (que las probé en Santander y están mazo ricas) y compaginarlo con el gym y ponerme cachon y voy a tener que esperar un año para conseguirlo. Pero como una vez allí me la va a pelar tanto todo y voy a hacer tanto lo que hagan los demás... xDD para qué pensar más. Esto se hace una vez en la vida y sólo hay una opción: disfrutarlo. Voy a intentar comer un poco normal cuando pueda (tampoco es plan de comer kebab todas las noches) y de hacer algo de ejercicio (que al fin y al cabo dudo que pasemos las 24 horas de fiesta). Pero que vamos, cero planificaciones. Sobre la marcha 100%. Lo que me apetezca en cada momento y lo que el Erasmus en sí me permita.

Sé de sobra que va a ser un año genial, que allí me va a dar igual todo y que cuando vuelva no querré volver. Y para qué hacer ahora planes a largo plazo? De momento a comprar mucha ropa de abrigo y a preparar la maleta que si algo tengo claro es que va a hacer un frío de c*jones !!

Espero seguir leyéndoos y manteneros un mínimo informadas. Me gustaría tener un poco de inspiración para hacer una entrada de despedida del TCA porque me gustaría recopilar todo lo que he sentido durante estos tres años pero oye... que no me viene. Hay tanto que contar y tanto que ya os he contado que yo qué sé...

Un besazo!! Os informo de todo por Instagram también!! jajaja @pennylane_94

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Y de repente tú

Ayer por la noche mi hermana yo decidimos ver esta película desde mi portátil. Había oído algunas buenas críticas sobre ella porque su protagonista interpreta el papel que normalmente sólo se le otorga a chicas delgadas y guapas, sin ser una top model precisamente.


También había oído que no deja de ser una comedia romántica un tanto predecible a veces, pero por el hecho de haber roto con los estereotipos marcados hasta el momento, nos decantamos por ella.

La película es divertida y efectivamente, el papel podría ser interpretado por una actriz con cuerpo de infarto sin necesidad de cambiar el guión ni un ápice. Y eso me llamó la atención porque muchas veces he hablado con mi hermana que si se hace una película con una persona gorda / homosexual / minusválida / extranjera como protagonista normalmente suele desvelarnos sus dificultades sociales, concienciarnos sobre ellas y promover su aceptación. Y no era el caso de esta película. Porque al fin y al cabo, una chica con curvas también puede follar con los tíos que le dé la gana y sentirse sexy. Una película que debe explicar por qué X personas son 'normales' defiende la idea de que no son consideradas como tales. Una película que te planta una trama con una de estas personas ahí en medio sin dar explicaciones, demuestra que son normales.

Y cuando terminó la película se lo dije: ¿Ves? La prota es una tía normal con una vida como la de muchas mujeres sin que la rechacen en ningún aspecto de su vida por no estar en forma. Y ella asintió y no dijo mucho más. Me fui a la cama y desde el móvil, como muchas otras veces, me metí en su Twitter a ver si había alguna novedad, y me llamó la atención que había escrito un par de tweets como crítica a la película. En seguida pensé que pondría algo similar a lo que yo le había dicho antes, pero sin embargo ponía algo así como: Entretenida bla bla bla pero es una muestra más de la necesidad de amor para tener una vida feliz. Amor romántico y correspondido con otra persona. Que no amor propio, no. Y me chocó. Y es que es curioso cómo vemos el mundo según las cosas que a cada uno le preocupan. Yo he tenido problemas con mi percepción del físico pero nunca he tenido dificultades en el amor, o para ligar, o para hacer amigos nuevos y salir por ahí con los de siempre. Ella, sin embargo, siempre ha sido delgada sin hacer nada de ejercicio y comiendo sin preocupaciones pero nunca ha tenido novio, es tímida e insegura para conocer a gente nueva y a penas le gusta salir de fiesta. 

Y por ese motivo, ante la misma película, a cada una le había marcado una parte diferente. Y por eso cuando estábamos en Roma yo le decía a ella: qué envidia que a ti todo lo que estamos comiendo no te vaya a engordar nada. A tu lado debo parecer el doble de gorda. Y ella me respondía: pues la única a la que están piropeando los italianos es a ti.

Y entonces hoy me planteaba si cuando decimos que la culpa es de la sociedad no estamos en realidad reflejándonos en un espejo. Porque desde mi punto de vista la sociedad explota a las personas para que tengan un cuerpo perfecto y les crea complejos sobre su físico, sintiendo que si no estás delgada no vas a gustar a nadie. Pero desde su punto de vista la sociedad explota a las personas para forzarlas a ser las más populares, las que tienen más amigos, las más extrovertidas, y les crea complejos sobre su personalidad, sintiendo que por ser tímido o reservado nunca vas a gustar a nadie. 

Y me pregunto, ¿no seré yo la superficial? ¿No seré yo quién busca en los demás que sean perfectos y por eso me lo exijo a mí misma? Porque a pesar de no ser perfecta tengo gente que me quiere, y que lo hace tal y como soy. Así que es posible que debamos dejar de echarle la culpa a la sociedad y usarla de excusa para rendirnos; y empezar a aceptar que la culpa la tenemos nosotros mismos y explorarnos para cambiar aquello que no nos guste. Porque sí, la sociedad existe y está ahí siempre dispuesta a hacerte sentir débil para no sentirse ella tan desgraciada. Pero no debemos olvidar que la sociedad la formamos nosotros y que para cambiarla debemos ser quienes demos ejemplo y quienes decidamos a qué vamos a darle importancia y a qué no a la hora de valorar a las personas. 

lunes, 31 de agosto de 2015

IT'S OVER BITCHES

¿Qué queréis que os diga? "Nenas, Roma fue genial, comí un montón, no me sentí culpable, salgo guapísima en todas las fotos, me la pela el peso, normalizar, bla bla bla. Pero no penséis que va a ser así eternamente eh.... Que me voy a poner super cachas y que no lo hago aún porque viene el Erasmus eh, pero que yo esto en dos días de gimnasio lo he solucionado". En fin, que no.

Lo que os voy a decir es que no le veo sentido a venir aquí y contaros lo mucho que como y lo poco que engordo porque llega un punto en el que se hace repetitivo. Que estoy curada. Y no hay más vuelta de hoja. Que no engordo no porque restrinja, sino porque no me atraco. Y como mucho porque una persona normal come, aunque no se atraque. Que los pensamientos que se me pasan por la mente durante el día son los de una chica normal que se preocupa por salir a la calle sin que se le estufe demasiado el pelo, por ver a sus amigos antes de que todos empiecen la universidad, por que la regla vuelva a bajarle este mes, porque no me salgan muchos granos después de comer chocolate y porque el pantalón no me apriete después de lavarlo (pues sí, también).

Que ya lo sabéis, que curarse no es hacer tabú a la vida sana y dejarse embutir cual cochinillo antes de una matanza. Que se nos permite quejarnos de los michelines que nos salen al sentarnos y hacer bromas con la barbaridad de calorías que tiene un crepe. Pero sin aburrir con el temita tampoco. Que no me quiero repetir más darlings. Que me veo estupenda y sí, mira tú por dónde, tengo celulitis. ¿Qué sería de mí sin ella? Y qué poco me ha impedido siempre conseguir todo lo que he querido.

Estoy curada porque ya no sé qué contaros en este blog. Porque quizás ha llegado el momento de convertirlo en libro (si llega a dar para ello...); o de crear una segunda parte como aquel que tuve en el que contaba mi vida a lo Bridget Jones, ¡que para cuánta línea da mi vida señores..! Pero sabiendo que hay mucho cotilla suelto supongo que con seguirme en Facebook habrá suficiente.

Antes leía a Fear Factory hablar de la genética y lo poco generosa que era con ella. Yo siempre pensé que tenía genética de niña gorda y que nunca conseguiría adelgazar. Pensaba que siempre sería gorda y plana (de pecho) y resulta que ahora tengo tetas y mira, que no, que en una 34 no voy a caber pero gorda? Ya te digo yo que tampoco. Que contra la genética no se puede luchar porque mi constitución siempre va a ser de chica CHICA, no de niña palo. Pero contra la mente sí se puede luchar porque Fear cielo, dirás lo que quieras y te quejarás cuanto gustes pero yo soy tío y te veo pasar por la calle y me giro a mirarte el culo.

Un beso guapuras. Espero haber servido de ayuda a quien me haya leído y que no os quepa la menor duda de que me ha encantado compartir esta experiencia con vosotras (dentro de lo que supone vivir la experiencia en sí). Que no es un adiós definitivo porque menudo churro de despedida sería esta entonces (vengo cansada del viaje) pero sí es un "no tardaré en irme".

Os deseo lo mejor a todas y sobre todo que tengáis claro y no dudéis nunca que la esperanza jamás se pierde.

"La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!"
— Hunter S. Thomspson

jueves, 20 de agosto de 2015

EL OBJETIVO SIEMPRE FUE CURAR LA MENTE

¿Y por qué digo esto?

Porque echo la vista atrás a este verano y me doy cuenta de que no he hecho ejercicio desde mayo (si no más) y que he comido todo lo que antes era incapaz de comer multiplicado por tres. Yo, que obligaba a mi padre a ir a la montaña para sentirme bien el resto del día, no tanto por estar en contacto con la naturaleza como le ocurre a él sino por las calorías que estaría quemando. Que prefería perderme para poder andar más, que pedaleaba en mi bici del sótano si había comido algo que me hacía sentir culpable. Esa Eva, la que tan presente estuvo en mi vida desde hace ya tres años, de repente es capaz de comer peor que nunca y no sentirse culpable por no haber movido ni un músculo.

Y eso es lo que siempre busqué: dejar de sentirme culpable. Ser capaz de comer de todo, sin que eso conllevara a un atracón. Poder salir de barbacoa con amigos, y picar unas cuantas patatas fritas, o ir a cenar un kebab si salimos de fiesta en modo destroyer y todo el mundo lo pide (o si me apetece a mí, qué co*o), y tomar un helado de postre porque hace calor y apetece y está muy rico. En definitiva, comer todo lo que antes me daba miedo, no porque me esté dando un atracón, sino porque soy capaz de disfrutar de la comida con la moderación propia del verano (poca, realmente) y sin sentirme culpable ni engordar (lo cierto es que no me he pesado quizás por miedo, pero tampoco lo necesito).

Y ya no sólo hablo de culpabilidad cuando hablo de curar la mente, sino también de naturalidad. Porque antes quizás me ofrecían comida y verdaderamente no tenía hambre pero me daba vergüenza el qué estarían pensando si lo rechazaba, y me sentía ridícula cada vez que les decía que no. O me negaba a comer con mis compañeros en la universidad y llevarme un tupper porque suponía que lo verían demasiado pequeño y no quería que cuchicheasen entre ellos. Ahora, sin embargo, si llevo toda la tarde sin comer y me ofrecen algo que verdaderamente no me apetece, lo rechazo sin más, sin darle más importancia. Porque al final la importancia sólo se la damos nosotros. Y si estoy con amigos y me entra hambre y soy la única que tiene hambre pues cojo y lo digo, y les pregunto qué tienen en la nevera y como, porque es lo que me pide el cuerpo. Con naturalidad, sin hacer un espectáculo interno de cada encuentro con la comida.

He llegado a tal punto, que ni siquiera me ofenden los comentarios. Porque recuerdo que antes hacía un mundo de cada pequeña frase que se pudiese malinterpretar. Pensaba que me estaban llamando gorda a cada instante y me ofendía de corazón. Ahora, sin embargo, me doy cuenta de la cantidad de veces que entre amigos se dicen: "tío, cómo comes tanto" y nadie se ofende por ello. De hecho, se ríen y siguen comiendo. Y yo cada vez hago más lo mismo, aunque hay veces que me cuesta. Estas fiestas de Elche conocí a un chico que únicamente me había visto por Instagram y le dijo a mi amiga: No la reconocía por las fotos. No pude evitar pensar "me vería mejor en Instagram" a lo que mi amiga continuó: dice que eres mucho más guapa en persona. Y me di cuenta de que debo entender que mi enfermedad estaba basada en la DISTORSIÓN. Pero la mayoría de veces incluso yo misma me cachondeo con mi familia o amigos de todo lo que antes me daba ganas de llorar. A veces mi padre me dice mirando a mi hermana: está demasiado flaca (aunque luego yo le explico que es su constitución, que está completamente bien) y yo le digo en un total cachondeo mientras me toco la barriga: ¿y yo no papá? Y él se ríe y me dice "Tú estás perfecta, Evita". Sé que antes hubiese pensado: perfecta significa no flaca, y eso significa gorda; pero ahora me creo que estoy perfecta de verdad. Todo el mundo hace comentarios, es inevitable, y eso no significa que quieran ofendernos. Comentamos todo lo que se nos pasa por la mente, lo que pasa es que como a nosotras únicamente nos afecta ese tema, nos lo llevamos a lo personal. Pero es como si se habla de política. A mí, que ni me va ni me viene pues me pongo en stand by, mientras que otras personas que estén muy metidas en toda la actualidad del tema, en seguida se ofenden y se ponen a la defensiva. Comer es una necesidad natural, no un insulto. Y en mi opinión, yo creo que está mejor vista una persona con un cuerpo estándar con la que se puede salir a tapear, probar cosas nuevas, e improvisar planes sobre la marcha, que una con un cuerpo escultural que no puede salir de casa sin su batido de proteínas y que debe hacer malabares con sus horarios para no salirse de sus macros/calorías or whatever (Estoy preparada para la avalancha de comentarios ofendidos).

Es obvio que también pienso en mi salud y digo: joder, ojalá volver a la rutina y apuntarme de nuevo al gimnasio y comer un poco más decente. Pero eso tampoco va a ocurrir, porque me voy de Erasmus. Quizás al pasar el primer mes nos calmemos todos un poco, pero tengo claro que al principio va a ser un auténtico caos. Y tampoco me preocupa. Que las cosas lleguen como deban llegar y ya actuaré yo en consecuencia. Lo que tengo claro es que ya no acabaré escondida en mi cuarto comiendo Dios sabe qué mientras el resto del mundo piensa que me muero de hambre. Simplemente me dejaré llevar y no haré nada distinto de las miles de locuras que harán mis compañeros.

También es obvio que muchas veces me miro al espejo y digo: Eva, no te pases tampoco. Este ritmo de verano no me va a tonificar de la nada, como comprenderéis. Estoy tan blandita como siempre y con unos brazos tan poco afines a mi gusto como siempre han estado. Y a veces me rallo. Pero supongo que como todo el mundo. Tengo 20 añitos de nada. Me quedan nada más y nada menos que diez años de vida para llegar a los temidos 30. Estoy acabando mi carrera (mi prioridad durante estos tres cursos pasados) y cuando vuelva de mi año en Polonia tendré un curso entero para dedicarme a mí misma mientras acabo con las asignaturas que me quedaron este año. Tendré tiempo de sacarme el carné del coche, de buscar trabajo, de estudiar idiomas y de ir al gimnasio en modo "en serio". No hay prisa. Hay tiempo para todo. Hay chicas que han podido transformar su cuerpo al 100% partiendo de una obesidad. Al menos yo juego con ventaja. No hay nada imposible y lo que me proponga, en el momento en que me lo proponga, lo podré lograr. Es sólo que... No es el momento. Y quizás cuando tenga todo el tiempo del que hablo, deje de querer cambiar mi cuerpo. Me gusta actuar sobre la marcha y no hacer planes a largo plazo que nunca sabes si llegarás a cumplir. Soñar sobre castillos de arena que te hacen tener la conciencia tranquila mientras sigues alejándote de tus objetivos. No. Sé lo que quiero ahora, que es disfrutar de mi nueva mente, para acabar mi verano con nota de 10 y no perder el tiempo contando calorías. Quiero relajar el ritmo si veo que estoy pasándome de confiada y los pantalones empiezan a apretarme (nunca es mal momento para salir a correr 20 minutos aunque sea, o desplazarte por tu ciudad andando, o bañarte en la piscina y hacer unos cuantos largos además de remojarte). Quiero ser consciente de que ya no tengo un TCA. No lo tengo porque todas las cosas que he comido o dejado de comer lo he hecho en compañía, de festivales, de fiesta, de viaje, ... Amoldándome a nuevos horarios y nuevos planes diarios, siguiendo los pasos de la gente que me acompañaba y guiándome por lo que me apetecía en cada momento; no lo he hecho metida en casa, cuando estaba sola con el baño disponible para poder vomitar, sin disfrutarlo y sin que mi cuerpo lo necesitara.

Pero lo dicho, el cambio conductual era algo complejo pero que poco a poco, medio obligándome, medio contando con la ayuda de la gente que me rodea, y medio adoptando costumbres nuevas era algo que sabía que podría conseguir. Lo que pensaba que no podría cambiar nunca era mi mente. Pensaba que nunca sabría qué cenar, o que siempre me sentiría culpable si un día merendaba un gofre. Pensaba que mi mente siempre iba a querer que perdiera peso y que me haría renunciar a una noche de cerves si ya había hecho planes durante el día que me hicieran sentir culpable. Y sin embargo... He pasado el mejor verano de mi vida y mi cabeza se ha limitado a disfrutar conmigo. Me siento orgullosa de mí y ahora llega el momento en el que cada persona (externa a mí) puede pensar lo que quiera: puede pensar que estoy más guapa que antes, o que estoy gorda, o que me ve mejor que nunca, o que me he pasado tres pueblos. Pero también ha llegado el momento en el que me da igual. No estoy aquí para complacer a todo el mundo, simplemente porque es imposible. Estoy aquí para ser la mejor versión de mí misma, la que me gusta a mí. Y yo, que sé por todo lo que he pasado, no me podría querer más ahora mismo.

Y claro que quiero ponerme en forma y gustarme más físicamente. Pero no tanto por gustar a los demás (ya que seguirá habiendo gente a quien guste y gente a quien no) sino por estar conforme conmigo misma y por seguir demostrándome de lo que soy capaz. Y poco más. Que no pienso vivir en una fiesta constante, y que cuando cumpla la edad pertinente dejaré de festivalear y beber y comer durante todo un verano y supongo que me gustarán cosas distintas. Pero por eso mismo, ahora que tengo 20 años y soy inmortal, y puedo dormir 6 noches en el suelo medio inundada sin sufrir infartos, ¿cómo no lo voy a aprovechar? Todo el puto mundo engorda en verano y eso es señal de que lo han disfrutado. Ya nos amargaremos cuando empiece el curso, así que de momento ni si quiera dudéis en hacer todo lo que os apetezca. Cuando queráis empezar a hacerlo quizás ya sea demasiado tarde.

Tenía tantas ideas mezcladas en la cabeza que creo que no he plasmado como yo quería ni la mitad, pero ea, así se queda. Y quién quiera debatirme algo en los comments  --- > GO ON

viernes, 14 de agosto de 2015

¿Alguien me trasplanta un hígado nuevo?

Sólo me quedan 3 noches más de fiesta y después pienso desintoxicarme hasta finales de agosto por lo menos... xD Las fiestas de Elche solían ser más divertidas cuando tenía 15 o 16 años. Con 17 incluso también molaron, pero a partir de ahí todos pensamos que son un poco una mierda. Pero este año... Me lo estoy pasando genial! Y con la gente que menos me esperaba... Ayer me encontré con un compi de la uni y sus amigos y nos quedamos al final toda la noche juntos y empezaron a meterse conmigo como siempre rollo: Eva borracha? Eva ligar? Naaah... Y entre unas y otras el amigo le dice: me cae bien tu amiga! Y él le suelta: pues haberte venido al piso de Valencia el año pasado! (Vivíamos juntos) y luego dice: "aunque en esa época tenía novio y no salía nunca... Cuando lo dejó pegó un cambio radical". Y me entraban unas ganas de decirle: era porque tenía anorexia imbécil! Y me daba miedo salir (carita de desprecio de whatsapp). Pero a parte de que no procede, supongo que tener novio siempre influye bastante también.

Así que llevo como desde mediados de julio (creo que empecé la fiesta en el FIB, aunque seguro que en junio también hubo varias) sin parar de beber y de cenar fuera y de no mover el culo ni para ir de un sitio a otro. Vamos, que me siento un poco en modo gorda total, y mi vecina me ha dicho que conforme acaben las fiestas podríamos hacer una semana de desintoxicación pre-Roma, rollo: comer bien y movernos un poco aunque sea... Desayunar tostaditas con pavo o avena, comer lo que hagan mis padres, y merendar yogur con fruta y all bran o cosas del estilo; beber muchísima agua, infusiones, etc. Y de cena pues... no sé, según el hambre que tenga en el momento (las cenas y yo nunca congeniamos). Y luego por la noche con el fresquito salir a andar una hora o hora y media aunque sea por la vía parque que hay al lado de nuestra casa, y así deshincharnos un poco para Roma que ella desde luego no, pero yo podría ir rodando hasta allí si me lo propusiera. Menuda cara de pan llevo en las fotos de Face...

Y nada eso, esta noche es la última noche de fiestas en Elche, mañana tengo una en Benidorm, el 16 se descansa y el 17 (en principio) vamos a Rototom. Y fiiiiiinnnn jajajaja el día 26 a Roma y se acabó agosto.

Tengo bastantes cositas que contar de estos últimos días: vino a verme un "amigo" de Valencia aquí a Elche, perdí el móvil y como por arte de magia lo he podido recuperar (tengo bastante potra con esas cosas y así nunca aprendo), mi padre se enfadó a saco conmigo un día por una tontería y me dio bastante bajón y esa noche no quise salir, estoy quedando bastante con amigos con los que antes a penas quedaba, y bueno... algunos chanchullines que tuve que hacer pero que prefiero callarme por si las moscas...

Esta soy yo esta mañana...

Y esta una de las pocas decentes de anoche

Y nada más, venía a quejarme un poco y a actualizar y a ver si os animabais a escribir y entretenerme :P Un besazooo !!!

domingo, 9 de agosto de 2015

Una de Arenal por aquí.

Ya he recuperado fuerzas para volver a escribir. Después del Arenal pillé un catarrazo de estos de dolor de garganta, tos con mocos y cansancio general con cierto dolor de cabeza. Toda una gozada, vamos. Pero me fui a mi pueblo (costa de Granada) a sufrirlo allí y ya estoy de vuelta en Elche. Mi madre se ha quedado allí una semana más para cuidar de mi abuela y se respira tal paz y tranquilidad en casa... (caritas de corazones).

El Arenal fue increíble a pesar de las inundaciones y todo el rollo que salió por las noticias. Cuando volví mi padre me dijo que le daba la sensación de que el FIB me había gustado más y... no sé, es posible (joder, teníamos hotel, coche, playa, dueños de hotel que eran amor, parque acuático, grupazos en los conciertos, y a H) pero es que eran festivales completamente distintos y entonces creo que tampoco son comparables. En este estuvimos en el cámping durante 6 noches, sin salir de allí. Únicamente fuimos una amiga y yo a Burriana un día haciendo autostop en la carretera porque yo necesitaba ir al banco y ya de paso nos tomamos un zumo por allí y demás pero el resto del tiempo cámping cámping cámping, playa, conciertos, cámping cámping. Y aunque mi pronóstico inicial era que iba a acabar harta del sol, del calor, de no dormir y de vivir entre mierda (y pensaba ir a dormir alguna noche a Valencia) estuve de lujo y aguanté perfectamente todo el festival.

Me recordó un poco al Erasmus porque era increíble la cantidad de gente que conocimos. Rollo de estar sentadas en nuestra mesa bebiendo cervezas y pensar: qué mesa te apetece conocer hoy? Y acercarnos y hacernos sus amigas en cero coma para el resto de los días. Y en una de esas le dije a mi amiga: esto sólo pasa aquí y en el erasmus... Nos vienen unos chavales en medio de nuestras conversaciones nocturnas en Valencia a sentarse en nuestra mesa sin más, y poco tardamos en echarlos de allí.

No sé cómo ocurrió pero nos hicimos amigas de los de la barra y éstos nos dejaban cargar el móvil gratis, me regalaron una pulsera para ir a la Clandestine, nos daban tatuajes, conversación (claramente), alguna cañita gratis sin que diese mucho el cante. También me hice íntima amiga de los chavales que cambiaban los euros por Tokens (la "moneda" de allí para que parezca que las cosas no son tan caras), y es que el que hacía de segurata allí fue camarero mío de un restaurante de Benicàssim de cuando el FIB y se acordaba y al final me pasaba el día entero allí hablando con todos. Creo que fueron con diferencia los que más cariño me pillaron / les pillé del festival. Me dio hasta pena despedirme el último día. Siempre que pasaba por delante me gritaban: Evaaaa !! y me regalaban una barrita o me pedían que me acercara un rato. Muy monos, de verdad.

Qué más qué más? Bueno sí, amigas de mucha peña que controlaba el cotarro y luego pues de otros "sounders" (que se hacen llamar) pues más de lo mismo. Madrileños por un tubo, sevillanos, valencianos, gallegos, salamantinos, alicantinos, ... Hasta a uno de mi pueblo conocí!! Cada noche bebíamos con unos distintos, y nosotras, más selectivas que ningunas, sólo nos acercábamos a los grupos de los cachondos :P Las dos noches de inundación no salimos a los conciertos pero nos quedamos bebiendo bajo el techado donde servían las cervezas y un tío de nuestro lado sacó una guitarra y empezó a animar el ambiente haciendo su propio concierto.

Y por el resto de cosas nada, comida sin remordimientos. Y como somos tan perras que no nos apetecía ni salir a comprar al Consum algo de calidad, pues todos los días de hamburguesa, pasta, arroz, kebab, patatas, alitas o lo que pillásemos por allí dentro. Cerveza como bebida universal y botellón por las noches (íbamos muy de ricas... lo comprábamos todo allí y al final me dejé una de pasta....). Vergüenza por el cuerpo? cero cero cero, menos mil. Los días que no íbamos en bikini era porque hacía frío (que los días de lluvia se nubló durante todo el día) y el resto del tiempo en bikini todas, mega hinchadas por el alcohol y genial genial. Y aún había una que me decía: pues tía... yo creo que tú has adelgazado estos días... Y yo pensando: siii... ya lo creo...

Y la vuelta pues eso, para el pueblo. Quería haber ido al Dreambeach con una amiga pero me puse bastante malita y bueno, para compensar iremos H y yo al Rototom un día a ver a Major Lazer (si no se tuerce el plan). Ayer subidón de autoestima máximo: Quedé con el novio de una amiga que lo conozco de hace mucho tiempo (de hecho yo fui su celestina) porque hoy es su cumple y así le elegíamos algún regalo entre los dos. Salí de casa pre-menstrual pero a otro nivel. Este mes me he tomado la píldora de pena y cuando hago eso me hincho a saco en la previa a la regla. Me vi fatal en el espejo pero ea, para adelante. Y cuando llego a su coche me suelta el pavo: estás más delgada no?
Empecé a reírme y le dije: eres un mentirooosoo! jajaja Porque sí, porque con él tengo confianza y hacía mil años que no lo veía y era imposible que estuviera más flaca que la última vez que coincidiéramos.

Total, que compramos los regalos y bla bla bla y sale una amiga en común en la conversación que justo esa mañana me enteré que la habían ingresado en el hospital por anorexia (y se le veía venir) y me dice: pero eva... tú tuviste una época también que... tela. Y bueno, le acbé haciendo un mini resumen de mi historial y paramos en un 24h a comprar agua porque nos moríamos de sed y el tío pilló dos batidos de chocolate y nos los bebimos y me dice: que no me entere que luego vomitas esto eh...

Y al final me dijo: "bueno, si has tenido que pasar por todo eso para quedarte como estás ahora, pues hecho está. Pero ya está, quédate así que así estás genial". Y yo (caritas sonrojadas del whastapp) le dije que ya estaba bien y que aunque no me apetecía el batido que obviamente no lo iba a vomitar. Y que me queda un poco de distorsión únicamente porque algunas fotos que he subido recientemente a facebook han tenido que pasar previamente el filtro de una amiga que sé que siempre me dice la verdad rollo: Salgo gorda o la puedo subir? Y me dice: no me lo puedo creer! Estás fatal xD Pues si yo he recibido un montón de comentarios de amigos en plan "qué buena se ha puesto Eva, cómo está tal". Y yo más caritas sonrojadas del whatsapp jajaja y nada eso, que estamos todas gilipollas :)

Besazos y feliz agosto!! Yo me voy a emborracharme de seguido hasta el día 17. Chaaaauu

lunes, 20 de julio de 2015

RESUMEN FIB

Tengo tanto sueño que no sé qué hago escribiendo esto en vez de dormir, pero me lo he pasado taaan bien que me apetecía contaroslo. Pero bueno, que sigo teniendo sueño así que creo que seré breve (aunque luego nunca lo soy).

Nos presentamos en Benicàssim mi amiga H, una amiga suya y yo el miércoles a eso de las 7 y buscamos nuestro hotel. Los dueños majos majísimos. Dejamos las cosas y nos vamos a ver un poco la zona y a comprar cena. Esa noche aún no había FIB pero había off-FIB que es en una discoteca donde van todos los que salen al festival. Nuestro objetivo de la noche era hacer amigos con los que pasar el resto de la semana y hacer botellón y demás. Y dicho y hecho. Al principio no había nadie que nos convenciera. Dimos unas cuentas vueltas a la discoteca y hablamos con unos cuantos tíos pero bah. Y cuando ya nos estábamos cansando le dije a H: dime a quién quieres conocer que yo te los presento. Y me señala a un chaval que estaba muuuuuuyy bien. Pensaba que sería imposible pero nos acercamos, y no recuerdo qué le dije a él o a su grupito que... Amigos amiguísimos para todo el FIB.

Al día siguiente queríamos ir a sacarnos las pulseras por la mañana y cuando fuimos al coche para llegar al recinto nos encontramos con que habían puesto un mercadillo donde lo teníamos aparcado y... Multa para nosotras y viaje en coche policial por todo Benicàssim para llegar al depósito de coches. Eso sí, nosotras visto que no había nada que hacer para evitar pagar, pues tomándonoslo a risas rollo: menuda forma de empezar el festival xD Y H haciéndome fotos sin que me viese el poli. En fin, que llegamos al recinto (yo sin entradas, sólo con un ticket de compra y H sin el certificado de empadronamiento, que es lo que piden para probar que somos de la C. Valenciana y coger el descuento) y no sé qué tipo de milagro nos lanzó el karma pero no nos pusieron ninguna pega. Así que así de contentas nos fuimos a comer y luego a la playa un rato (donde me encontré de pura casualidad a mi poli de Castellón, os acordáis?). A partir de aquí la amiga de H cogió una rutina completamente distinta a la nuestra. Ella es blanca pero blanca de verdad de no tener melanina y quemarse con salir un poco a la calle, además no sabe casi nada de castellano y no le gustaban los chicos que habíamos conocido en la discoteca por ser españoles. Así que hicimos planes separadas, pero realmente estuvo muuuy guay porque H y yo solemos estar de acuerdo en todo y nos pasamos el día riéndonos como si fuésemos fumadas aunque vayamos completamente sobrias.

Total, que después de la playa fuimos al hotel a cambiarnos y a beber y cenar algo. Esa noche vimos Crystal Fighters y Florence + The Machine. IN-CRE-Í-BLES. Me fliparon los dos. No nos fuimos muy tarde a dormir. Serían las 4 o las 5 porque no había más grupos que nos interesasen, se nos había pasado el ciego y cuando nos encontramos con los de la discoteca después de los conciertos vimos que sólo quedaban dos de ellos y que también iban de tranquis, así que nos quedamos un rato bailando y hablando y luego los acercamos a casa y fuimos a nuestro hotel.

El viernes hice una de las mías de desaparecer sin dejar rastro. Fuimos un poco antes al recinto a beber con estos y cenar por allí. Hicimos botellón de cerveza, ya verás tú... Pues me subió en CERO COMA y me puse como una cuba. Entramos a ver a Prodigy, que era el cabeza de cartel. Entre toda la multitud volví a encontrarme al poli de casualidad y me separé del resto sin darme cuenta. Entre los saltos de la gente y los empujones que les da a los tíos por meterse en los conciertos aparecí sabe Dios donde, pero con una alegría en el cuerpo... xD Me subieron a hombros. Yo más motivada que nadie, a pesar de que no conocía ninguna canción del grupo. Y cuando decido que es hora de buscar a los demás recuerdo que no tengo el móvil encima porque se lo di a H para que me lo guardara. Pues nada, movilicé a medio FIB buscando a alguien que tuviera datos en el móvil para hablarle vía Facebook, y así acabé acoplándome a unos tíos que se iban a beber al parking y prácticamente acabé la noche con ellos. No sé qué tipo de mensajes le envié a H, pero al día siguiente le pregunté con unas ganas de matarla increíbles por no haber contestado, y me enseñó el móvil diciéndome que no le había llegado nada y que habían estado buscándome. Bajó a la recepción de madrugada y nos quedamos hablando medio dormidas hasta las 8 o así.

El sábado, habiendo dormido nada y menos, nos levantamos a las 10 de la mañana para ir a Aquarama (parque acuático) porque los del hotel nos dieron un pase VIP para que entrásemos gratis. Nos pasamos el día súper fresquitas, comimos en el Burguer, por la tarde mientras Hannah dormía yo me quedé hablando con los dueños a la fresca (había uno bien guapete) porque no tenía nada de sueño... Me invitaron a un helado y todo. Y por la noche de nuevo al recinto. El cabeza de cartel esa noche era Blur pero a mí personalmente no me gustó nada. Canciones muy de llorar y el tío encocado seguro sin concentrarse a penas. Volvimos a beber con los de siempre y a bailar y demás pero esa noche no duramos hasta muy tarde porque los grupos no nos motivaban nada y estábamos un poco reven.

El último día, el domingo, hicimos mojito para beber. Nos pasamos media tarde recorriendo Benicàssim entre risas pidiendo en todos los bares si nos podían dar hierbabuena porque en Mercadona no quedaba y muchos otros sitios estaban cerrados. Al final conseguimos un buen manojo y con mezcla de rones que nos quedaban por ahí sueltos, un poco de limón exprimido y muuucho azúcar quedó algo decente.

Adivináis con quién bebimos? :P Pues eso. A las 21:20 entramos a ver Vetusta Morla (me encantaron) y nos pilló a H y a mí súper melancólicas y pensativas y de hecho luego cuando volvimos al botellón estábamos las dos como idas y a nuestra bola. Pero ella me contó sus ralladas mentales y yo le conté las mías, y una vez desahogadas volvimos a tope a beber y a ver a Bastille y a MO (este día había buenos conciertos). El siguiente en actuar era Madeon pero queríamos estar bien ciegas para ponernos a bailar música de DJ y decidimos salir fuera a robar alcohol. Primero pillamos una botella de Gordon's con Coca-Cola que había sobrado por ahí y nos obligamos a beberla de golpe con tragos de al menos 4 segundos. Luego nos fuimos al camping (yo nunca lo había visto) y pillamos una botella de Ginebra de la buena que había al lado de una tienda de campaña con una botella de tónica. Lo mezclamos todo en la propia botella y para adentro. Y mientras bebíamos, me senté en unas piedras que había al lado de unos guiris y estos nos acogieron y nos invitaron a cervezas y a conversación. Muuuuy guay. Toda ciegas volvimos al recinto y nos encontramos de pura potra con nuestros amigos. Nos pusimos en plan a tope, vimos al dueño del hotel que también nos invitó a cerveza, al amigo de una amiga de Valencia que me llenó de purpurina, a unos compañeros de la carrera, y no sé, muy guay. Después de eso ya tocó volver al hotel y comer algo (unas pringles y un farton) porque sino ya me estaba viendo potando el coche al día siguiente de camino a casa.

Me he dejado cosas en el tintero porque este blog no deja de ser mi blog de bulimia y sé que me leen conocidos y no me voy a meter en los temas personales, o de tíos, o de nuestras melancolías en Vetusta porque paso. Así en global: flipante. Con mil ganas de ir al Arenal la semana que viene y de repetir otros años.

Y con respecto al tema del cuerpo que me comentaba alguna en la entrada anterior, obviamente la foto que subí es una en la que me veía bien... (A lo Flau :P) La perspectiva es de cabezona y cuerpo diminuto y de tripa sólo se me ve una franja. Aquí os dejo unas cuentas fotos en las que podéis ver a lo que me refiero cuando digo que estoy fofa. Poco durarán así que disfrutarlas ahora.


Foto Snapchat de antes de ir a la playa. Perspectiva estratégica.

Foto de imprevisto en la playa. Veis lo culona que me he puesto y la tripita que sale?

                                                               FOTO ELIMINADA


Mirad la chicha del brazo.

Más o menos decente.

Resultado de la purpurina (Lunes por la mañana después de 4 días de festival. No estoy tan hinchada...)

Y que pongo las fotos únicamente para mostraros que no es que tenga alucinaciones, sino que efectivamente tengo mis mollas y mis cosillas, pero que eso no quita todo lo que dije de la aceptación en la entrada anterior. Que obviamente unos días estoy más hinchada que otros (en las del bikini blanco por ejemplo estaba pre-menstrual) y que tengo otras fotos en las que salgo divina. Que por mí claro que perdería algún que otro kilo pero que ni estoy deprimida por ello, ni estoy haciendo tonterías ni dejo de ponerme camisetas cortas ni nada. Hemos comido Pringles y bocadillos para cenar (sí es cierto que el desayuno pasaba inadvertido muchas veces pero todo lo demás no nos lo saltábamos), y hemos bebido como si fuesen a prohibirlo, y joder.... que me he duchado frente al espejo de mi baño y me he visto súper sexy. Y que igual mañana sin embargo me vuelvo a ver peor. Sabe Dios... Si se nos va la cabeza con tanta obsesión.

De hecho, el día del top negro me estaba viendo gordísima en todos los reflejos y le dije a H: "Este verano es el que más hinchada me veo" a lo que siguió un silencio, y pensé: "No dice nada porque le sabrá mal darme la razón". Sin embargo acabó diciéndome: "Pues yo al contrario. Te veo súper bien". Y bueno, que para gustos, colores. Y que para ser el verano que más hinchada me veo, es en el que mejor me lo estoy pasando.

Besos a todas :)) Y gracias por los comentarios de la entrada anterior... De verdad ^^

lunes, 13 de julio de 2015

HABLEMOS DE COMPLEXIONES

Hay épocas en las que me da por escribir entradas más costumbristas y otras, que las escribo más reflexivas. Y como estos días no tengo gran cosa que comentar de mis aventuras con la comida y el ejercicio, pues toca reflexiones.

Aún así os diré que comer estoy comiendo normal. Nada que destacar. Mi menú de verano vamos. Leche con lo que pille para desayunar (tostadas, cereales, valencianas,...), comida de mis papis al mediodía, merienda similar al desayuno si estoy en casa, o de helado o terracita si estoy fuera con amigos. Y cena pues pfff.... sabe Dios. O cerves y tapeo, o sobras de la comida en casa, o caprichos con mi hermana, o nada si no tengo hambre. Y así paso el día. De la playa a la piscina y viceversa, y dándole cada vez menos importancia a si estoy o no flaca.

Porque, sorpresa número 1. No tengo complexión delgada. WHAAT?! Que no que no, que tengo cuerpo de mami española que dará calorcito a su hijo cuando aún sea un feto, y que como buena nacida en Andalucía que soy tengo tendencia a acumular grasa y ganas de tapear a todas horas.

Que por qué lo sé? Pues porque yo también estuve flaquita una temporada y seguía teniendo molla por el cuerpo. Porque mi complexión es esa en la que si quieres estar fibrada tienes que currar. Luego hay chicas que tienen un cuerpazo de revista sin hacer prácticamente nada, y que las ves y dices: Uooh, qué fina y qué firme. Constitución my friends. Mi hermana, por ejemplo, es más huesuda que yo. No hace absolutamente nada y parece que tenga abdominales, porque se le marcan las costillas y los huesos de la espalda y no acumula casi nada de grasa. Cogió los genes de Alicante.

Sorpresa número 2: Buscamos la aceptación de los demás. Digan lo que digan de quererse a uno mismo y estar conformes con el cuerpo de cada uno, realmente lo que buscamos es que los demás nos aprueben. Si fuesemos los únicos habitantes de la Tierra poco nos preocuparía nuestro físico. O el rollo este que tanto se lleva ahora de ser fitness... Cuando estaba de moda el cuerpo de la Marylin, pues todos como ella; cuando se preferían los cuerpos palo, pues todos a pasar hambre y a luchar por el tight gap; y ahora que se ha puesto de moda levantar pesas, todos como locos a buscar un box de crossfit, aunque hace unos pocos años sonara raro eso de ver a una mujer ponerse cachas. Porque al fin y al cabo nos queremos a nosotros mismos cuando vamos acorde con la moda (a excepción de unos pocos casos a los que admiro). Yo aún estoy esperando que se pongan de moda las gordibuenas :P

Sorpresa número 3: La belleza es una actitud. Que no sé cuántas veces me habré repetido y hasta yo me canso de oírme. Pero haciendo un mix entre la primera y la segunda, me encuentro con que yo, con mi complexión de chica bajita y blandita, soy tan apetecible o más que cualquier otra con cuerpo de acero. Que si de ligar y encajar se trata, una personalidad fuerte y segura siempre hace más que unos abdominales marcados.

El fin de semana pasado estuve de fiesta en Valencia en el cumple de uno de los amigos de mi amiga (al que ya me había tirado en enero), y al salir de la discoteca otro de los de su grupito vino a buscarme para que fuera a acabar la noche a su piso. Y al día siguiente estuvo hablándole a mi amiga todo el santo día preguntándole qué le había contado sobre él. Ésta además me contó que en el taxi, otro de sus amigos (que además tiene novia), había estado comentando cosas sobre mí (no me especificó demasiado) y que repitió varias veces delante de ellas: "Es que Eva está muy bien".

Y lo cierto es que yo esa noche me reflejaba en todos los espejos y me veía especialmente enorme. Como hinchada de más, y encima con la típica cara de fumada de fiesta y cansancio acumulado (había dormido como 3 horas la noche anterior) y me preguntaba: Pero qué verá en mí el pavo este? Que encima parecía esculpido por ángeles. Pero una vez estaba al lío únicamente pensé: si estás aquí será por algo. Y actué de la forma más natural posible, como si de verdad me creyera que estoy buena.

Porque realmente, joder... Lo puse el otro día por Instagram (tenéis el link en la pestaña de arriba). Si no hubiese pasado por un TCA y no hablara de mi cuerpo con tanto desprecio... Si me viese como una Diosa griega y subiera fotos creyéndome como tal, igual hasta vosotras acababais viéndome así.

Os he hablado de mi hermana y siempre he pensado que su complexión me gusta más que la mía. Y la pobre... Aunque estoy segura de que le gustaría que fuese diferente, nunca se ha liado con nadie. Es una chica tímida y cerrada y sin ningún trastorno de la alimentación, pero simplemente le falta la actitud (o la oportunidad) para ligar con tíos que le atraigan. Y no me quiero meter más en este tema que miedo me da pensar quién puede llegar a leer esto y no me gusta hablar de terceras personas.

La cuestión es que volviendo al tema de las complexiones, hay que ser coherente con la que a cada uno le ha tocado y reforzar aquello positivo que tengamos. Que he conocido a chicas sanas sanísimas con una cinturita casi tan fina como mi brazo que si les enseño fotos de mi "peor época" pensarían que les estoy tomando el pelo porque eso para ellas seguramente sería estar gorda. Simplemente, porque hay que quedarse con el peso que a cada una le hace ver sana. Porque aunque yo no estuviera tan extrema, se notaba que ese cuerpo no era el mío, aunque en otra persona sí pudiera quedar bien. Hay gente cuyo peso estable le confiere un cuerpo extremadamente delgado y otra cuya genética le ha dotado de un culo enorme y unas buenas tetas. Y no hay nada ni mejor ni peor. Seguro que la chica flaca tiene complejo de plana y querrá tener más curvas; y la otra de culona o de demasiado grande. Que complejos nunca faltarán y distintas constituciones tampoco. Simplemente debemos aceptar la que nos ha tocado, mejorarla (si queremos) siendo coherentes con nuestra genética, y actuar como si fuésemos las tías más deseadas del mundo. Que desde la perspectiva adecuada todas estamos buenas.

Foto Snapchat echa de coña para una amiga pero.... (top top)

Y por último, únicamente comentar el caso de una amiga, que es posible que le sobren unos pocos kilos, pero es la tía más segura de sí misma que conozco y con un par de ovarios y ningún tipo de vergüenza la veo publicar en Facebook fotos como: ella misma comiendo un par de tostadas con nutella y comentando "Estas curvas no se mantienen solas". Porque sí. Porque Ole. Porque el que sufre es porque quiere. Que se la quiere más que a nadie y seguro que tíos no le faltan, porque transmite una seguridad y una personalidad tan fuerte que cualquiera se enamoraría de ella.

Besos a todas y buenas noches!

viernes, 3 de julio de 2015

OJALÁ (NO) FUESE UN ÁNGEL DE VICTORIA SECRET

No voy a entrar a comentar la hipocresía que existe en el mundo de la moda, donde se pretende vender que la imagen de sus modelos corresponde a mujeres reales que pueden comer todo lo que quieran y ejercitarse moderadamente, cuando en realidad únicamente viven para cuidar su imagen y lucir delgadas. No voy a entrar en ese tema porque (creo) que es algo que ya todos tenemos bastante claro.

Lo que me estaba planteando hoy yo es: OK. Supongamos que tras pedir un deseo a una estrella fugaz, de la noche a la mañana consiguiera tener un cuerpo digno de desfilar en la pasarela de Victoria Secret y la famosa marca de lencería me escogiera para sus eventos. Ahora únicamente debería mantenerlo. Y puesto que mi vida, mi sueldo y mi trabajo dependerían únicamente de mi imagen física, tendría todo el tiempo del mundo para ejercitarme y llevar una dieta adecuada a los requerimientos de la empresa.

Y bien, ¿tenéis idea de lo que esto supone? Según declaraciones de las propias modelos de Victoria Secret:

La dieta de Giselle Bundchen no permite azúcar de ningún tipo, nada de alcohol y carne sólo cada 15 días. Bundchen realiza una rutina de ejercicios diarios que incluyen artes marciales, incluso, entrenó Kung Fu hasta dos semanas antes de tener a su hijo.

Doutzen Kroes no consume carbohidratos ni azúcar. Kroes boxea, salta lazo, corre y hace mucho trabajo de piernas para endurecer los muslos y las nalgas.

Adriana Lima es uno de los ángeles más reconocidos y siempre ha dejado claro que ser parte de las elegidas por Victoria’s Secret es uno de los trabajos más exigentes que existe. Para el desfile anual de ropa interior, Lima es preparada dos veces al día por su entrenador personal, y nueve días antes del espectáculo no consume sólidos y se alimenta sólo de proteína en batidos y agua. Doce horas antes del show, deja los líquidos por completo. Cuando no está preparándose para el espectáculo, Lima consume mucha proteína y cero azúcar.

El secreto de Candice Swanepoel consiste en limitar las porciones de manera estricta. Una comida tiene que caber en su mano.

Ya no es sólo que en el deseo a la estrella se me tendría que haber pasado por la cabeza pedir también toneladas de fuerza de voluntad para sobrevivir comiendo prácticamente verduras y sopas, cero carbohidratos y a penas nada de carne sin ataques de ansiedad cada cinco minutos; también es que por lo visto el precio que me toca pagar para conseguir el cuerpo que tanto ansío es renunciar a todos los placeres que mi nivel de vida sí me permiten disfrutar.

Qué sería de los: "nos hacemos unas cerves esta noche?", o las horchatas/granizados en terrazas cuando el calor empieza a apretar. Ni hablemos de las noches de fiesta o los desayunos con churros y chocolate. ¿Pizza? ¿eso qué es? O decidir que este verano te apetece marcarte un crucero por el Mediterráneo. ¿Unos días en familia? Quizás, pero llévate ojo con lo que te metas en la boca, y ve pensando respuestas convincentes cuando tu hija te pregunte por qué no comes lo mismo que ella. Las palomitas en el cine, o un llaollao cuando empieza la temporada. Pasar una semana en la playa, o esquiando en la montaña, o simplemente el hecho de tener proyectos personales que te hagan sentirte valorada por algo más que un cuerpo trabajado. Que sí, que todos sabemos que si te matas de hambre y te ejercitas estarás buena, pero a veces las personas necesitamos que se nos reconozca por algo más que las horas que pasamos en el gimnasio.

Quizás ese sea el motivo por el que varias modelos decidieron abandonar la firma a principios de año igual que hizo Miranda Kerr en 2013.

El pasado viernes se hacía oficial la salida de la modelo Karlie Kloss de Victoria’s Secret y sólo horas después, Ed Razek, director creativo y de marketing de la famosa marca de lencería, confirmaba a través de su cuenta de Instagram que la veterana Doutzen Kroes también colgaba sus alas. De hecho, la top holandesa decidió abandonar la firma estadounidense la pasada Navidad, después del último desfile anual.


La marcha tan seguida de dos de los ángeles más conocidos y este retraso en dar la noticia han levantado rumores sobre la casa de lencería. Según la página web Page Six, la dedicación y el tiempo que exige la marca sería la primera razón por la que las modelos cuelgan sus alas. Deben comprometer al menos 50 días al año para los desfiles, sesiones de fotos y fiestas. Días que se suelen multiplicarse por el éxito de la marca. Este jueves, por ejemplo, tendrá lugar el primer desfile de baño televisado en la historia de Victoria’s Secret.
Ese compromiso les deja a las modelos poco tiempo para otras marcas y desfiles. Miranda Kerr ya abandonó Victoria’s Secret en 2013, después de cuatro años como una de las ángeles más mediáticas, para dedicarse a proyectos personales. “No puedo comprometerme a un contrato a tiempo completo”, decía entonces. “Son tres meses al año como mínimo”. Siguiendo sus pasos, Karlie Kloss se va porque, asegura, quiere dedicarse a estudiar en la Universidad de Nueva York; y Doutzen Kroes aprovecharía para trabajar con el resto de las marcas de las que es imagen, como L’Oréal, Calvin Klein o Dolce & Gabbana.
Que es obvio que son todas guapísimas y es inevitable aspirar a una imagen como la suya cuando aparecen con sus trajes y sus alas en los desfiles de Navidad, pero lo cierto es que no son chicas que deberíamos tener como modelos a seguir, a pesar de que esa sea su profesión. Nos intentan vender una imagen bonita y saludable cuando los medios para conseguirla son totalmente perjudiciales para la salud. Nos venden mujeres reales cuando hasta ellas mismas reconocen lo duro que resulta trabajar para la firma estadounidense.
No quiero tener que renunciar a todo lo que me hace feliz en esta vida para poder tener un cuerpo digno de pasarelas. Si he de elegir algún modelo a seguir prefiero fijarme en la gente que me rodea: flacas todas ellas, aunque con cierta celulitis, y con amor a los helados. Fieles compañeras de fiesta y de resacas, y totalmente expertas en hacerte sentir algo menos culpable cuando pasáis por un Mc Donald's con hambre de madrugada. Nunca desfilarán para Victoria Secret pero salen a ligar sintiéndose aún más preciosas que las que se hacen llamar modelos, y hacen topless en la playa sin importarles estar tan planas como una tabla de planchar. Son esas chicas capaces de ser tan guapas como para quitar el hipo sin haber tenido que pasar hambre en su vida. Que van a un restaurante y les sacan un plato de pasta más grande que ellas y empiezan a comer con un "Esto no me lo acabo ni de coña" y acaban repelando el tomate del plato con pan. Y no por ello se sienten mal con ellas mismas. Chicas que se sienten guapas, porque lo son. Porque (SORPRESA) la gran mayoría de mujeres no son modelos. De hecho, tienen un cuerpo súper normal. Y no por ello deja de ser un cuerpo bonito.
Y que sí, que veo genial que tú no quieras tener un cuerpo normal y que estés dispuesta a sacrificarte y controlar tu alimentación y a cumplir estrictas rutinas de gimnasio para eliminar esa celulitis que tenemos todas las mujeres y conseguir un vientre plano. Pues claro que sí. Hazlo si tienes las fuerzas necesarias. Quizás algún día también yo me lo proponga. Pero no lo hagas fijándote en modelos irreales, ni pasando hambre ni poniendo en riesgo tu salud. La gente que pasa horas ejercitándose también las pasa comiendo. Pero se comprometen al 100%. No vale eso de: hoy como bien y salgo a correr pero mañana me salto la dieta y lo echo todo por la borda, y al día siguiente me siento una inútil y restringo las calorías al máximo, y ya al otro vuelvo a comer sano y a motivarme a conseguir lo que quiero, porque ASÍ NO FUNCIONA. Y por eso digo que quizás algún día me lo plantee yo también. Porque sé que ahora no tengo tiempo ni ganas ni dedicación para un compromiso de ese nivel.
Y puestos a elegir modelos a seguir, voy a elegirme a mí misma. Porque habré pasado por un TCA y seguiré en proceso de curarme (aunque yo me veo prácticamente sana: 0 atracones, 0 vómitos), pero incluso cuando estaba bien metida en el trastorno tenía a varios amigos (que no lo sabían) advirtiéndome con frases como: "Eva, ten cuidado y no te conviertas en una creída". Porque habré podido pensar que estoy gorda, pero nunca he dejado de creer que soy la tía más alucinante del mundo.

miércoles, 24 de junio de 2015

VACACIONES

Hoola a todas!

Os hablo con una de las mayores resacas que pueda recordar. Anoche fue San Juan y en Alicante hay mucha tradición de salir a celebrarlo a la playa, hacer una hoguera, beber, y hablar con los amigos.

En un principio mis planes eran salir por Valencia con unas amigas a una discoteca aprovechando que teníamos lista gratis, y el jueves hacer la mudanza a Elche con mi padre. Pero ayer mismo por la mañana un amigo que vive en Barcelona y estaba pasando unos días en Elche (se vuelve hoy justo) empezó a decirme que me pillara un bla bla car y me bajara a hogueras, que no podía perdérmelo, que luego el jueves me subía con mi padre a Valencia en el coche y hacíamos la mudanza juntos, y al final me convenció. Se lo comenté a mi padre y me dijo que ahora ya no tenía clases en el instituto y que si quería podía subirse a Valencia esa misma mañana y hacíamos toda la mudanza ahí mismo. Y así fue la cosa.

A las 6 estábamos ya en Elche y yo había quedado con mi grupo de amigos a las 20:30 para hacer mojitos, pillar leña y salir hacia la playa. Pasé por Mercadona para comprar ron blanco y me encontré con el chico que me había convencido para venirme. Qué monos jaja reencuentro. Entre las prisas y demás sólo comí un plátano para cenar porque pensaba que luego en casa de mi amiga comeríamos algo pero se me lió la tarde que flipáis y llegué súper tarde a su casa y al final entre hacer mojitos y demás, no comí. Imaginaos con qué prisa me subió el alcohol...

La noche en sí muy muy bien, estuve con unos y con otros de risas y reencuentros, y recuerdo que acabé en una hoguera con unos tíos que estaban tocando la guitarra y cantando xD y que al final volví a Elche en el coche de unos que apenas conocía pero que teníamos a mi amiga en común (ojo). Pensaba que me dejarían en casa (qué inocente) y al final entre unas cosas y otras esta mañana he amanecido en su piso. He llegado a mi casa sobre las 12 (me han acercado en coche, eso sí) y me he duchado con un dolor de cabeza y una angustia en el cuerpo... No me sentía así desde mi 18 cumpleaños, donde por cierto también bebí mojito. Creo que voy a hacerle la cruz a esa bebida. He acabado vomitando, pero por primera vez en mucho tiempo, sin necesidad de meterme los dedos en la garganta. Me encontraba tan mal que ha salido él solito.

Y nada, me he puesto a escribir la entrada con un sueño terrible (habré dormido unas 3-4 horas, después de mi semana de insomnio de exámenes) y me he quedado durmiendo con la idea de levantarme a la hora de comer. Ssssi... A las 17:30 me he despertado. He bajado a comer una hamburguesa y media (le he dicho a mi padre que no quería nada muy pesado porque tenía mucha mucha angustia), un poco de melón y un mini Mágnum. Y me ha dado la vida (después de casi 24 horas sin comer y contando el plátano como comida...).

Así que nada, sólo quería deciros que así he inaugurado mis vacaciones y que no soy consciente de que haya terminado ya y no tenga que estudiar más. Que todavía me creo menos que este año no vaya a tener depresión post-vacaciones porque empiezo el nuevo curso en Polonia. Que tengo muchas ganas de verano y de viajes y de ver a todo el mundo y de disfrutar del sol y de la playa y de mi no-preocupación por lo que toque para comer. Que ayer salí con unos pantalones cortos y una camiseta a la altura del piercing y me sentía la tía más sexy de toda la playa, aún sabiendo que estoy más "gorda" que nunca. Porque sí, porque no me importa. Porque me veía piernas grandes pero me gustaban. Porque de verdad me he dado cuenta de que esquelética no estaba buena. Y que ahora mi "preocupación" ya no se basa tanto en reducir volumen como en reducir celulitis y flacidez. Que me gusto! Y sólo quiero ponerme un poco más firme. Y sé que como paso de hacer dieta en verano y que en Elche no tengo gimnasio no lo voy a conseguir. Y si supiéseis lo poco que me importa... Que tengo chicha en el cuerpo y que pocas fotos mías veréis en bikini este verano, pero que ya no me da vergüenza ir a la playa y que de verdad voy a disfrutar de estas vacaciones, porque ya no me importa lo que puedan pensar los demás porque sé que la única que piensa mal de mí soy yo misma. Y eso ya pasó.

Me voy al cine un rato con mi hermana que había quedado con mi vecina para tomar el sol a las 4 y obviamente se me pasó la hora hace mucho. Un besooo!!

Luego os cuento qué tal acabé el curso :) Seguro me acabaré olvidando pero intento que no.

jueves, 18 de junio de 2015

Sorprendentemente, todo sigue bien (EDITO)

Creo que no lo comenté por el blog, pero después de plantearme la opción de empezar a tomar antidepresivos, decidí buscar una solución más "natural" y descubrí (aunque ya había leído algunas cosas en mi época de más obsesa) que los suplementos de triptófano estimulan la producción de serotonina y por lo tanto calman la ansiedad, el apetito, la depresión y controlan el insomnio.

Llevo tomándolas desde hace 11 días (alternando entre 1-2 cápsulas/día) y me lo noto muchísimo. No sé si será efecto placebo, no sé si será que estos días se ha quedado mi compi en casa o no sé si es que me hacen efecto de verdad pero sigo con cero atracones y cero vómitos. Y he ido al centro y de haber querido comer dulces lo podría haber hecho, y estudiando en mi cuarto podría haberme atracado sin problema y... no. Simplemente, no me apetecía. He tenido mucha menos presión de exámenes, y no he sentido necesidad de picar entre horas. No estoy comiendo de menos tampoco eh, ni os penséis que son mágicas: he tenido también momentos de estrés (que aún sigo de recuperaciones) y también momentos de comer algo no planificado, pero todo dentro de los límites y sintiéndome genial por ello.

Hoy he tenido cumpleaños. Buffet libre en la parrilla de pollos planes. Imaginad la impresión que me daba el plan así de primeras... Pues al final he comido una pechuga de pollo, un pinchito, un filete pequeño de otra parte distinta del animal (no entiendo mucho de carnes pero tenía color distinto), un poco de ensalada, un par de patatas y agua para beber. Y luego, obviamente el debido trocito de tarta (no muy grande, tirando a pequeño). Pues de categoría! (en mi opinión)

Para mañana por ejemplo tengo pensado:
-Desayuno: Avena (40 gr) con un chorrito de leche + una cucharada de cola cao 0% + un kiwi
(Nunca tengo hambre al almuerzo)
-Comida: 100 gr de pasta cocida + tomate + trocitos de pollo (a modo de ensalada) y supongo que caerá un café
-Merienda: 20 cerezas aprox
-Cena: Una pulguita de pan de centeno con jamón serrano y tomate

Me ha dado por contar un poco las calorías a veces a modo de control, y este menú por ejemplo suma 958 kcal. Y no es que esté restringiendo. Soy consciente de que son pocas pero porque por lo general suelen subir a 1200-1400 kcal porque me da por meter alguna cosa más rollo algún yogur de postre, o algo más de fruta, o una tostadita, o lo que sea. Y lo veo bien, o sea que me doy márgen y eso, no es como cuando me ponía límites y me martirizaba si no los cumplía.

Y poco más que añadir. Corrí una 15K el sábado pasado con una amiga que me apunta a todas las carreras a las que se apunta ella. Y allá que fui, con cero preparación y después de haber pasado un mes con el culo pegado a la silla. Pero una experiencia increíble! Era carrera nocturna y había muchísima gente, muchísimo ambiente, muchísimos ánimos,... Valencia estaba preciosa y la llegada a meta fue una sensación de victoria inigualable. Me apetece probar alguna Spartan cortita. La de Valencia es en noviembre pero estaré en Polonia para entonces...

Igual salgo a correr de vez en cuando ya que en Elche no tengo gimnasio y a partir de este jueves estaré por allí. Me ha motivado la tontería esta de las carreras....

Un besazo a todas!!

EDITO: El triptófano lo venden en herbolarios. Yo he comprado la marca triptomax que además contiene vitaminas del grupo B, magnesio y hierro para ayudar a asimilarlo mejor. Vale 11,95€ y trae 30 cápsulas.

miércoles, 10 de junio de 2015

Never give up

Y efectivamente, ese estado tan pesimista ha pasado, lo que no quiere decir que ahora me encuentre bien. Es simplemente la relación de siempre: comer sin excesos = sentirse bien con una misma; comer con excesos = sentirse hecha mierda. Y esto es así aunque físicamente estemos exactamente iguales.

¿Qué quiere decir eso? Que esta semana a pesar de seguir de exámenes he comido bien, no he tenido excesos ni he vomitado, estoy algo más relajada y me veo algo mejor frente al espejo. Publiqué un post en instagram informando sobre mi estado de ánimo y mi pensamiento esporádico de tomar fluoxetina y esa misma noche me habló por whatsapp una amiga diciéndome que estoy pasando por una de las últimas etapas de todo este proceso, que ella también se veía fofa y mal cuando empezó a comer de todo y a normalizar, que se miraba en el espejo y era consciente de que le sobraban un par de kilos, pero que eso no hizo que dajara de comer, salir de fiesta y disfrutar del día a día. Ahora ella ha salido completamente de su TCA, está más guapa que nunca, entrena con pesas para tonificarse, come como una campeona y se le está poniendo un cuerpo que quita el hipo. Todo esto (que quede claro) por gusto, sin ningún tipo de comportamiento enfermizo y sin compararse ni martirizarse si los resultados tardan en llegar.

Así que me motivé muchísimo. Me motivé porque me estaba dando la sensación de que lo estaba haciendo todo mal. De que hace ya unos cuantos meses, con la excusa de "tienes que comer sin miedo" me había estado jartando un poco de más: kebabs post-fiesta, cervezas, fritos, helados a media tarde, crepes de resaca, postres dulces, etc. Y que aunque es cierto que le había perdido el miedo a la comida, ahora le estaba cogiendo demasiado cariño. Y me sentía mal. Sentía como que ya era tarde y que ahora me había acostumbrado a comer porquerías y que iba a engordar aún más. Y los pantalones ya me apretaban, y la cara ya la tenía más hinchada, y los brazos ya se me veían más gordos. Y de ahí mi depresión.

Pero a raíz de esa simple conversación me di cuenta de que el miedo a la comida no se pierde haciendo dieta ni comiendo sano o contando calorías, aunque estas sean de un número adecuado. Me di cuenta de que quizás no lo había hecho tan mal después de todo y necesitaba ese viaje a Polonia con Hannah para comerme un kebab post-fiesta, o pillar un par de hamburguesas del Mc Donald's si teníamos prisa por coger el avión, o de comernos una manzana de chocolate si nos apetecía a media tarde. Porque el miedo a la comida se quita comiendo sin miedo. Que quizás no vino tan mal pasar una tarde de quintos bebiendo cervezas para darme cuenta de que al día siguiente sólo iba a tener resaca, pero los mismos kilos encima. Y quizás haber pasado este último mes sin pisar el gimnasio me ha hecho darme cuenta de que igual que la forma física requiere tiempo para ganarla, también requiere tiempo para perderla. Y yo sigo estando en forma.

Al final, todas estas cosas me hicieron darme cuenta de que lo único que engorda son los atracones continuos, y que aunque obviamente debo cuidar lo que como en mi día a día, necesitaba perder el miedo a comer. Porque un kebab post-fiesta no engorda, ni tampoco las cervezas del sábado, ni un pequeño helado después de comer, porque estas cosas también entran dentro del balance que supone la dieta equilibrada.

Con todo esto escribí un nuevo post en instagram diciendo: "

Tras una sesión de ánimos de Luisinha directa al gym que me he ido, que ya le tenía yo ganas. Que no sé si se lo habré dicho alguna vez o si todas las veces que lo he pensado se ha quedado en mi cabeza pero eres mi total ejemplo a seguir! Y si tú, que no sólo has conseguido salir de la anorexia sino que además has sido capaz de quererte a ti misma y conseguir toda la fuerza de voluntad necesaria para mejorar tu cuerpo día a día con constancia y sin comportamientos enfermizos, también pasaste por una etapa como la que estoy pasando yo para salir de todo esto, orgullosa estoy de haber llegado hasta aquí. (Menuda frasecita, coged aire). Y que sí, que me veo flácida y los brazos grandes y fofos. Y es que así están. Pero lo único que debo hacer es seguir comiendo, y seguir saliendo de fiesta, y seguir disfrutando mi vida para seguir normalizando. Porque si me siento así ahora no es porque me haya descuidado, es porque nunca he dejado de luchar para acabar con mi bulimia. Y desde que os dije lo del tatuaje que no he vuelto a vomitar, ni a atracarme tampoco [me tatuaré una flor de loto en la nuca si paso todo el Erasmus sin vomitar]. Y ojalá algún día pueda decir que nunca más volví a hacerlo. Y ojalá estos brazos fofos me hayan ayudado a conseguirlo".


Como decía ella misma, todo está en la mente: unos días entramos al gimnasio sintiéndonos unas bolas y salimos creyéndonos Beyoncé. Por eso no me cabe duda que en pasar exámenes, en relajarme, en ir a la playa y ponerme morena, en hacer alguna ruta por la montaña y SOBRE TODO en dejar de comer con ansiedad, me sentiré la tía más pivonaza de toda España :P

Y me guardo unas reflexiones que me han venido hoy a la mente a raíz de hablar con varias amigas que (Sopresa) también tienen una relación de mierda con la comida para otra entrada, que esta va a quedar muy larga sino. Y me hacen plantearme si los raros hoy en día no serán aquellos que no padezcan TCA.

Un besito y buenas noches :)

Y al comentario de Rebel Sweet sólo decir que sí me he planteado muchas veces convertir todo este blog en un libro, pero tendría que ser el día que verdaderamente todo esto sea cosa del pasado y además con la cantidad de intimidades que hay aquí metidas... tendría que hacer un remake bueno jaja

A las demás, mil gracias por los comentarios, como siempre. Y gracias por estar ahí :)

martes, 2 de junio de 2015

No quiero ni leer mi última entrada porque me va a dar tanta pena ver que lo que vengo a contar ahora es tan distinto a lo que conté en su día...

Han llegado los exámenes, y con ellos la ansiedad correspondiente. Me paso el día estudiando en la universidad y comiendo ensaladas y fruta, para que al llegar a casa me entre ansiedad y empiece a comer todo lo que no he comido durante el día. Y luego pienso en compensarlo todo al día siguiente. Y alguna que otra vez he restringido de más, pero luego al siguiente día volvía el descontrol. Y qué puta mierda de todo.

¿Descontrol en plan qué? En plan haber ido a por una ensalada de Mercadona con toda la intención de cenar bien y rematarla con 4 mini helados de esos que imitan a los Magnum en versión pequeña. Y no sé... Me deprimo. Me deprimo porque el curso pasado, aunque también tenía épocas de depresión terribles, muy en el fondo de mi corazón sabía que realmente no estaba gorda. Mi miedo a comer era más por cómo podía llegar a verme en el futuro. Y ese futuro ha llegado. Por primera vez en mucho tiempo me veo gorda, con todas sus letras, en plan de no querer estar con nadie y que me de vergüenza pasearme por la biblioteca. Y estoy súper deprimida. Hasta el punto de pensar en tomar fluoxetina. Y si no lo voy a hacer es porque llega el verano y tengo los festivales y el Erasmus el año que viene y voy a estar rodeada de alcohol. Que sino ni me lo pensaba...

Y a lo mejor en un par de días me siento genial conmigo misma porque voy al baño y dejo de retener líquidos y me deshincho completamente y consigo comer como una persona normal, pero es que a los dos días siguientes volverá el bajón. Porque esto es un maldito círculo vicioso.

Y me queda la esperanza de que todo esto sea debido en gran parte a los exámenes, y a ver que tengo que recuperar un montón de parciales y que no me da la vida para todo lo que me queda por delante. Porque de ser así, en cuanto me den las vacaciones me pasaré el día fuera de casa súper entretenida y me olvidaré de la comida y de toda esta mierda. Pero mientras tanto.... me esperan noches largas de estudio, y días de estar sentada engordando el culo, y de no poder ir ni al gimnasio, y de sentir que la ropa me aprieta y que esta enfermedad no acaba.

Y siento que hoy no haya entrada feliz, pero así es la vida: una montaña rusa de emociones.

Y ya está nenas. Otro día habrá más y con mejores ánimos. Venía a dar señales de vida porque Bittersweet me lo ha pedido, y aunque no me gusta escribir cuando estoy tan hecha polvo, realmente sienta bien desahogarse un poco. Aunque si no hubiera tanta gente sabiendo el link de este blog me expresaría con mucha más sinceridad.

Buenas noches a todas, y en especial a mis nuevas seguidoras, que aunque no suela contestar a los comentarios, me hace muchísima ilusión que estéis ahí. Un besazo enorme y voy a seguir estudiando.

P.D. Me hace gracia que un día malo para Flau sea un día súper healthy para mí :P
P.D.2. Podéis dejar opiniones/experiencias sobre la fluoxetina.

viernes, 3 de abril de 2015

¿Cuándo se da por acabado un trastorno alimenticio?

Esta es la pregunta que me he estado haciendo desde que abrí el blog. De hecho, juraría que en varias entradas pasadas os lo planteaba: ¿Cuándo se considera que estás curada de tu trastorno alimenticio?

La verdad es que no tengo la respuesta, si es lo que esperábais, pero supongo que si he de elegir un punto y final, sería el momento en el que dejas de ir a terapia (por decisión de tu propia psicóloga).

Llevo un mes y medio sin escribir por aquí y lo cierto es que ha sido un mes y medio muy revelador. No sé si ha sido por quedarme soltera o por todas las cosas que me han pasado desde que estoy libre, pero sólo he hecho que remontar. Si bien es cierto que al principio tuve varias recaídas y vomité o restringí bastante en Navidades y tuve un poco de crisis de "Estoy gorda, necesito perder 5 kilos ya", desde que ha llegado el buen tiempo estoy con una mentalidad completamente distinta. Una vez pasaron exámenes y pude desestresarme, me dediqué a disfrutar de los cafés a media tarde con mis amigas, de los viajes improvisados y los que llevas meses esperando, de los primeros helados de la primavera, y de las nuevas personas que entran en tu vida. Me dediqué a olvidar la bulimia y a centrarme en vivir. Y desde entonces que ni vomito ni me atraco.

Lo último que quiero es buscar culpables, porque si algo tengo claro es que esta enfermedad ha sido un proceso muy largo donde han influido muchísimos factores (familiares, sociales, genéticos, ... ), pero desde luego la solución siempre está en el cambio, y yo estaba muy estancada en mi relación. Esta afirmación la hago ahora, viéndolo todo desde cierta perspectiva, que ya han pasado cuatro mesecitos desde que tomé la decisión, porque un mes antes de dar el paso yo creía que era una chica completamente feliz y plena. Pero creo que lo cierto es que estaba refugiada. Luchaba por salir de la bulimia, pero tenía a alguien que me quería y que lo hacía todo por mí. Era como si no necesitara currarme yo las cosas. Daba igual cómo estuviera física o mentalmente, tenía a alguien que me quería y que cuidaba de mí. Y joder, suena bonito ¿verdad? Pues gracias a Dios que mi cabeza loca me dijo basta y me di cuenta de que después de dos años y medio de relación necesitaba INDEPENDENCIA de nuevo, porque gracias a volver a centrarme en MÍ, he logrado perderle el miedo a comer.

¿Que qué me ha hecho cambiar el chip? Sinceramente... No lo sé. Supongo que al dejar de hacer vida en pareja, volví a quedar más con mis amigas, y me di cuenta de cómo comían ellas. He estado de viaje dos veces en el mismo mes: Barcelona primero (por un intento fallido de ir a Amsterdam) y a Polonia después, ambas veces con la misma chica. Me dediqué a comer lo mismo que comiera ella, y no es una fan de la comida light precisamente. Nos pasábamos el día andando por la ciudad, comiendo dulces, riendo de todo lo que veíamos, haciéndonos fotos, comprando cena, bebiendo cerveza, y cocktails, y chupitos, y helados, y hamburguesas, y volviendo a andar, y volviendo a reír, y volviendo a hacernos fotos. Y resultó que al volver a casa, a petición de mi psicóloga, me pesé. Y estaba exactamente igual. Me di cuenta de todo el tiempo que había estado perdiendo en estos dos años y medio siendo presa de esta enfermedad. Me di cuenta de que mi felicidad se había basado en el número de calorías que ingería: cuantas menos, mejor. Y resulta que es justo al revés. Resulta que comer te da energía, te hace feliz, te permite moverte, saltar, correr, bailar, y disfrutar. Resulta que tengo 20 años y toda la vida por delante, pero de juventud ya cada vez quedará menos. Resulta que quiero ir a la playa con una sonrisa, y saltar de emoción en festivales de verano. Resulta que quiero viajar por todo el mundo, y salir de fiesta, y cenar con mis amigos, y saber cómo les va, y que puedan contar conmigo cuando quieran, y saber que ellos estarán ahí para mí. Y poder decir que sí a todo lo que me propongan, porque las calorías ya no serán una limitación. Y habrá quién me diga que soy muy joven aún y que no he perdido tanto el tiempo como yo me pienso, pero ¿sabéis qué? Que la vida pasa, que si no actúas, te estancas. Que creemos que tenemos tiempo para todo y antes de darnos cuenta nos vemos que ha pasado un año más y no hemos conseguido ni un cuarto de todo lo que nos propusimos. Que claro que soy joven y claro que me quedan años de vida, pero no quiero perder ni un día más siendo presa de esta mierda.

Una buena amiga me dijo una vez: "los dedos en el chichi dan gustito, en la garganta no". Y no quiero que vuelvan a pasar por ahí. No quiero volver a vomitar. No quiero tardes en casa comiendo y potando. No quiero perder el tiempo. Quiero metas, quiero vivir, y hacerlo de verdad. Hacerlo de corazón. Y el momento de conseguirlo es ahora.

Me veo gorda, ¿sabéis? No volví a ver al nutricionista. Una única sesión tuvimos, sí. Le dije que me estresaba tener que seguir un planning. Y veo fotos del verano pasado (en el que ya estaba recuperada de peso) y me veo piernas fuertes, más grandes que antes, pero me gustan. Me veo la tripa más plana y los brazos más finos. Y no están tan lejos. Ahora la ropa me aprieta, y me veo celulitis y piernas fofas, pero es que me da igual, el camino más duro ya ha pasado. Con tanta subida y bajada de peso lo último que me falta es variedad de tallas en el armario. Si las del verano pasado no me vienen, pues pillo otras, y ya habrá tiempo de bajar de peso. Que acaba de empezar abril y hasta junio aún quedan dos meses. Que ya está bien de poner una talla por encima de nuestra felicidad. Porque no penséis que pretendo bajar de peso restringiendo de nuevo, que veo cada cosa por vuestros blogs que me da un algo cada vez que os leo. No quiero recaer. No quiero límite de calorías. No quiero culpabilidad. Sólo quiero dejar de atracarme y de vomitar. Lo demás vendrá solo. Sé que vendrá solo.

Llegan las vacaciones y hoy me voy a Benidorm a la playa. Al que no le guste, que no mire; y al que le guste, que se toque. Voy a tomar yogur helado, ni lo dudéis. Cuando baje a Elche, tengo ya como... dos cenas, una comida y una merienda planificadas, y más que quedan por organizar. Y mi cabecita no va a rallarse por nada, porque sé que mientras no me atraque, da igual que salga a comer fuera. El ejercicio y el equilibrio son la clave. Y mis amigos comen fuera y están delgados. No será tan difícil, ¿no? Sabéis que el error es nuestro. Sabéis que nosotras lo hemos hecho de culo, porque desde luego lo que no hacen es comerse un paquete entero de magdalenas en una tarde. Eso es lo que nos mantiene estancadas. Y nos empeñamos en pensar que el fallo está en salir a comer fuera o en beber de fiesta. Pues no. Lo hacen, y no engordan. Y nosotras no somos menos.

En fin, ¿que cuándo se da por acabado un trastorno alimenticio? Hay quiénes me dijeron que cuando fuesen capaces de comer bien. No sé qué considerará cada una como "comer bien" pero os diré una cosa: yo no como bien. A mí no me entra en la cabeza eso de merendar una fruta y cenar dos platos. Y quizás más de un día me he saltado alguna comida, y otros tantos he comido bastante de más. Pero... yo considero que el trastorno acaba cuando te da igual. Cuando TU MENTE no está tocándote la moral ni martirizándote por ello. Cuando comes porque tienes hambre, y no por ansiedad. Cuando tu felicidad no depende de un número, y cuando no renuncias a planes por miedo a engordar. Porque estoy hablando de ACABAR CON EL TRASTORNO. Si luego además, quieres ser fit, eso ya es otro tema.

Y quizás por ello mi psicóloga me ha dicho que ya no es necesario que vaya a terapia semanalmente, sino de forma puntual, para llevar cierto control hasta que me vaya de Erasmus y poder contar con ella si vuelvo a recaer (que nadie ha dicho que no vaya a suceder).

La solución siempre está en el cambio, lo difícil es saber qué debemos cambiar.

domingo, 15 de febrero de 2015

¿De verdad quieres darte ese atracón?

Hoola a todas! Tuve cita con la psicóloga el miércoles pasado y le enseñé la dieta que me había preparado el nutricionista. Se sorprendió bastante (en el buen sentido) porque ella esperaba una dieta sin hidratos e hiperproteica, y vio que incluía todos los grupos de alimentos. Me dijo que la veía más completa que lo que yo suelo comer (ya que normalmente mis cenas, si existen, son más pobres, y no suelo añadir arroz ni pasta ni legumbres ni patatas) pero que aún así era restrictiva. Que la siguiera si es lo que de verdad quería hacer y le comentase en la próxima sesión qué tal me ha ido.

Y bueno, de momento llevo una semana con ella y no he tenido ningún atracón (buena señal), aunque tampoco he tenido ocasión de dármelo. He estado acompañada todo el tiempo, el jueves por la tarde me fui a ver a un amigo y volví a mi piso el sábado. Aquí estaba mi compañera con su novio, por lo que en ningún momento me he planteado la opción de vomitar. Las semanas que me esperan van a ser similares, porque el fin de semana que viene estarán aquí mis padres, y tengo plan con amigas también, y al siguiente es cuando estaré en Amsterdam (espero no echar mucho por la borda lo conseguido estas dos semanas, aunque realmente no me importa demasiado. Si no consigo definir nunca mi cuerpo, el simple hecho de comer como la gente normal y no vomitar ya me supone todo un logro).

He de decir que no la he seguido a rajatabla porque mis meriendas suelen ser más grandes que las que él me ha pautado, y mis cenas más ligeras (a mí me da el hambre durante el día, justo después de la comida principal de mediodía, y por la noche no tengo nada de hambre). Si queréis saber exactamente qué he estado comiendo, os copio el registro que le enseñaré a la psicóloga:

LUNES 9 DE FEBRERO
DESAYUNO: Copos de trigo con yogur desnatado
ALMUERZO: Medio plátano
COMIDA: Ensalada de pasta con un huevo cocido, espinacas y tomate (me dejo parte de la pasta) + 4 fresas grandes
MERIENDA: 2 biscotes con aceite y pavo + 1 naranja
EJERCICIO: 1 hora de crossfit
CENA: Pechuga a la plancha con un yogur y una infusión

MARTES 10 DE FEBRERO
DESAYUNO: Avena con leche
ALMUERZO: Una barrita con zumo
COMIDA: Lentejas con media patata asada
MERIENDA: Un sándwich de atún con un plátano
Tenía hambre antes de ir al gimnasio y no quería pasarlo mal en la clase así que tomé media taza de avena con leche.
EJERCICIO: 1 hora de crossfit + 20 min de elíptica
No ceno. Sorry.

MIÉRCOLES 11 DE FEBRERO
DESAYUNO: Yogur con copos de trigo
ALMUERZO: Un plátano
COMIDA: Arroz con pechuga de pavo + 3 fresas
MERIENDA: Media taza de avena con leche
Dos biscotes con pavo
EJERCICIO: Una hora de Crossfit
CENA: Ensalada de espinacas con tomate y un huevo cocido + una barrita

JUEVES 12 DE FEBRERO
DESAYUNO: Avena con leche
ALMUERZO: Plátano
COMIDA: Una pechuga de pollo a la plancha con dos biscotes y un yogur
MERIENDA: leche de fibra con copos de trigo (para intentar ir al baño) + barrita
CENA: Salmón con patata asada + yogur (acompañada)

VIERNES 13 DE FEBRERO (día acompañada)
DESAYUNO: Leche con avena + zumo natural
ALMUERZO: Nada
COMIDA: Arroz hervido con carne de potro
EJERCICIO: Una hora de pierna en el gimnasio
MERIENDA: Una naranja con un yogur
CENA: Media pizza sin queso (salí fuera a cenar)

SÁBADO 14 DE FEBRERO:
DESAYUNO: Una tortita de avena con un vaso de leche
EJERCICIO: Subida al pico del Penyagolosa
ALMUERZO: Pulguita de centeno con jamón (en la montaña)
COMIDA: Carne de potro con 50 gr de pasta (pesada cocida) + manzana pequeña
MERIENDA: Leche con un trozo de bizcocho de zanahoria + barrita. (En mi piso) NO CENO.

DOMINGO 15 DE FEBRERO:
DESAYUNO: Leche con cereales y una barrita
ALMUERZO: Un plátano y zumo de naranja (para intentar ir al baño) à funciona
COMIDA: Ensalada de pechuga de pavo con espinacas y tomate + 2 biscotes + yogur
MERIENDA:  Leche con cereales y una barrita
Quizás vaya luego al gimnasio
CENA: (Luego veré)


Le comenté los episodios que había tenido tanto viernes como sábado de atracón + vómito y me dijo que le dijera las ventajas y desventajas que para mí suponía tener ese tipo de episodios. Quería que le citara las desventajas reales que suponía para mí, las que yo realmente creía como ciertas (porque sé que es malo para la salud, y que el esófago bla bla, y úlceras y que no todo se expulsa y bla bla, pero realmente solemos hacer caso omiso a ese tipo de inconvenientes). 

Como ventajas únicamente pude decir: 1) poder comer lo que quiera sin importar la cantidad sabiendo que voy a poder echarlo después. 2) comer dulces sin engordar por ello.

Me recordó que las chicas con bulimia tienen o bien normopeso o bien sobrepeso, por lo que eso de "sin engordar por ello" igual debía replanteármelo. Las desventajas fueron 1) Sensación de descontrol y de tener que volver a empezar de cero al día siguiente. 2) Impotencia por no poder comer como la gente normal. 3) Frustración en caso de no poder vomitar todo lo deseado.

Me pidió que escribiera un texto enumerando todas las desventajas que para mí suponía tener ese tipo de episodios, y que lo tuviera a mano la próxima vez que quisiera empezar a comer sin control. Quizás recordar todo lo que pierdo dejándome llevar por el impulso me ayude a deterneme a tiempo.

El texto lo he titulado igual que la entrada.

Vamos Eva, piensa en lo que llevas de semana, ¿vas a echarlo todo a perder por unos pocos dulces? Sabes que en realidad no quieres hacerlo, ¿y si luego no lo vomitas? Te sentirás hinchada y fracasada, porque parece que nunca serás capaz de comer como las personas normales. Mañana tocará empezar de nuevo otra vez más. Volver a seguir la dieta, volver a ir al gimnasio, volver a intentar definir tu cuerpo. Y estás tan cerca… Has estado haciendo ejercicio, has estado comiendo bien. ¿De qué va a servir todo tu esfuerzo? ¿De nada? Todas las horas que has pasado en el gimnasio y la fuerza de voluntad que has puesto en no saltarte la dieta se van a reducir a un vaso de leche con unos cuantos cereales, o bizcochos o lo que sea que estás pensando en comer. ¿Y de verdad te apetecen? Porque ni si quiera vas a disfrutarlos. Vas a comerlos deprisa y corriendo como si no hubiera mañana. Vas a comer un montón, Eva, y sabes que vas a engordar como sigas así. ¿Por qué no paras un minuto, te relajas y respiras hondo? Vamos, cierra los ojos y relájate. Piensa realmente qué es lo que te apetece comer. Si es hora de merendar piensa en algo que sea apropiado para esta hora y prepáralo con calma; si realmente no tienes hambre, ve a tu cuarto y acuéstate en la cama diez minutos. Relájate y deja que pase el impulso. No es tan difícil. Sabes que no quieres hacerlo, así que no lo hagas. Sabes que luego te vas a sentir hecha una mierda e impotente. Impotente por no poder controlar la situación. Pues vamos, contrólala. No te des el atracón y demuéstrate a ti misma que eres capaz de ello.

Y hasta aquí por hoy. No me he pesado. Quiero hacerlo en ayunas y después de ir al baño, pero he tenido una larga etapa de estreñimiento así que aún no he podido ver si estoy igual o no. De todas formas, por cómo me siento, creo que he mantenido mi peso. Mi única esperanza en la próxima visita del nutricionista es descubrir que al menos he disminuido el porcentaje de grasa. 

Un beso a todas y ánimo.