miércoles, 12 de noviembre de 2014

No es la comida la que nos atormenta, sino los pensamientos

Hola a tod@s de nuevo. Os dije que quería escribir una entrada cuando tuviera cita en la clínica, y aquí estoy.

El lunes a las 12:30 cogí mi bici nueva y me puse camino del centro de Valencia con una sonrisa en la cara porque, a parte de que me encanta montar en bicicleta, tenía ganas de contarle a la psicóloga cómo me había ido la semana. A las 13h me recibió y empecé a comentarle mi pequeña telenovela personal. Estuvimos riendo un buen rato, como siempre que voy allí y me dijo algo así como: "me encanta cuando me toca sesión contigo" así entre coñas jajaja y es que tengo una forma peculiar de contar mis problemas, supongo que por esto que dicen de "mejor reír que llorar".

El caso es que cuando terminé de desahogarme empezamos a mirar mis registros de comidas y observamos que ahora que estaba superando el hecho de tener que introducir "alimentos prohibidos" y hacer cinco comidas al día, el gran impedimento que se me presentaba eran ciertos pensamientos problemáticos que me hacían querer restringir o sentir vergüenza de mis comidas.

Os lo escenifico para que me entendáis mejor:

- Se supone que he de comer algo de pan en todas mis comidas y cenas, aunque el propio plato en sí ya lleve hidratos de carbono. Es algo que en un principio podía resultarme difícil pero dado que el pan es algo que me gusta bastante no me costó demasiado acostumbrarme. Eso sí, únicamente cuando comía delante de alguien que conocía mi problema. Si estaba comiendo con mi compañera de piso y me tocaba comer espaguetis, era totalmente imposible sacar además un trozo de pan. Y todo a fin y al cabo por el "¿qué dirán?", como si tuviésemos la capacidad de leer el pensamiento de los demás. Como si de todas las cosas que se les podrían estar pasando a las personas que nos ven por la cabeza, sólo pudieran estar pensando en lo que más nos avergüenza. "Seguro que está flipando de que coma pan con pasta. Debe de pensar que soy una gorda". Y a lo mejor, de estar fijándose, que es posible que ni siquiera lo estuviera haciendo, estuviese pensando: "qué suerte que pueda comer pan con pasta y aún así siga así de delgada".


- He de hacer cinco comidas al día, incluyendo almuerzo y cena, las dos en las que siempre suelo fallar. Y una vez más la misma historia. Delante de personas que saben lo mío puedo hacerlo con facilidad, pero si estoy delante de alguna amiga que no suele almorzar o que toma alguna chorrada tipo zumito pequeño, soy incapaz de comer.

Otro pensamiento común en mí es el de "todo o nada". Hay veces que en los registros, si he vomitado o he sentido ansiedad repetidas veces escribo en grande: Día 100% mal. A lo que la psicóloga me responde: seguro que ese porcentaje se puede ir bajando conforme vayamos leyendo el resto de cosas que has hecho en el día. Y efectivamente, al ver que a pesar de los malos pensamientos no había restringido la cena por ejemplo, me felicitaba.

Otros ejemplos de pensamientos son:

  • Generalizar: Si algo es aplicable a un caso, se puede aplicar a todo lo demás ("Si les digo que no quiero tomar café con ellos seguro que ya no querrán invitarme más").
  • Fijarse en lo negativo: Medirse únicamente a través de los defectos ("He cumplido todo el planning que tenía pensado pero en la merienda tomé X cosa de más").
  • Responsabilidad excesiva: Responsabilizarse de todo lo negativo que ocurra ("Esto me lo he buscado yo sola", "no soy una buena amiga/novia/hija...")
  • Sacar conclusiones o predecir: Si algo fue así en el pasado lo seguirá siendo en el presente ("Siempre que me quedo sola me atraco y vomito").
  • Catastrofizar: Pensar siempre en lo peor como lo que tiene más probabilidades de ocurrir
  • Todo o nada: ya explicado. Las cosas se sitúan en un extremo u otro, como si no hubiera intermedios.
Es importante identificar estos pensamientos en nuestro día a día, ya no sólo en el tema de la comida, sino en cualquier otra situación, porque son ideas sin sentido que nos alejan de nuestro objetivo. No puedo querer leer la mente de mi compañera de piso cada vez que comamos juntas. He de tener claro qué es lo que yo debo hacer y sentirme orgullosa de estar consiguiéndolo, independientemente de lo que yo crea que los demás están pensando. Del mismo modo no puedo compararme justamente con la compañera que no almuerza, porque no es un buen modelo a seguir. No es una persona con costumbres saludables. He de fijarme en el resto de personas que sí comen un bocadillo, unas galletas o unas tostadas a la hora del descanso. Y por supuesto, no puedo deducir que un día ha sido "malo" porque algo no haya salido como yo quería.

Por último, me gustaría introduciros la terapia que me propuso el lunes para poder disuadirme de algunos pensamientos que rondan por mi cabeza de forma continua. Pensamientos del tipo: "he comido tal cosa, seguro que voy a engordar" que por más que intentamos quitárnoslos de encima no dejamos de rumiarlos. Se llama MINDFULLNESS, y se basa en poder centrarnos en el presente de una forma objetiva sin permitir que pensamientos pasados o futuros nos distraigan.

Si hay algo que nos mantiene anclados al presente son nuestros cinco sentidos. Así pues, he de elegir una actividad diaria que sea muy sensorial (como puede ser la ducha, ponerse crema, montar en bici, o incluso salir a correr) y dedicar unos 5 minutos al día a centrarme en la actividad escogida.

A continuación hay que seguir estos cinco sencillos pasos:
  1. Observar: Sentir la actividad en sí. Oír el sonido del agua al caer, el tacto del viento en nuestra cara o el impacto de los zapatos contra el suelo.
  2. Describir: Ponerle nombre/etiquetas de forma objetiva. No vale pensar si el jabón huele bien o mal, pues ya estaríamos centrándonos en los pensamientos. Hay que etiquetar todo lo que sintamos de forma objetiva. 
  3. Participar: Centrarse en la actividad y ser parte de ella
  4. No juzgar: Ser objetivos, y cuando un pensamiento se nos pase por la mente, percibirlo, dejarlo en una nube para olvidarnos de él, y volver a centrarnos en participar de la actividad.
  5. 1 en 1: Seguir los pasos de uno en uno. No hacer todas las cosas juntas al mismo tiempo sino dedicar unos segundos a cada una de las cosas que necesitamos coger o utilizar para realizar la actividad.

Lo que pretende conseguir esta técnica es hacernos capaces de disfrutar del presente y evitar que los pensamientos que nos recuerdan errores del pasado o ansias del futuro nos dificulten disfrutar de lo realmente importante, que es el "ahora". Si no somos capaces de debatir estos pensamientos y hacernos creer que realmente no hemos comido tanto y que no vamos a engordar por ello, lo mejor que podemos hacer es ignorarlos. Coger el pensamiento en cuestión, dejarlo en una nube y centrarnos en disfrutar del presente. 

Dice que al principio cuesta, y de hecho esta semana me ha pedido simplemente que lo intente y le escriba las dificultades que se me hayan presentado (y aún ni siquiera he empezado). Sé que a mí me va a ser difícil centrarme en algo de forma tan objetiva porque mi cabecita está siempre dando vueltas y pensando en mil cosas (de hecho muchas veces mientras hablo, al estar pensando en otras mil cosas que se me ocurren al mismo tiempo, se me llega a olvidar sobre qué estaba hablando y necesito estar callada un par de segundos para volver a acordarme), pero me parece una técnica realmente buena para poco a poco, ir siendo capaz de dejar a un lado todos los pensamientos que me hacen querer restringir, y por lo tanto, alejarme de mi objetivo.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Estoy bien :)

Pensaba escribíos una vez hubiese pasado por la consulta de mi psicóloga para contaros lo que me había dicho pero como me ha cancelado la cita... Pues ahora veré qué os cuento.

Creo que esta última semana ha ido bien. Lo suelo medir por cómo me siento yo porque creo que es la manera más certera. Y me siento bien. En realidad siguen habiendo momentos de descontrol, y las cinco comidas no se cumplen todos los días, pero al menos fui capaz de ir el sábado pasado de comida familiar a mi campo (barbacoa, picoteo y tarta por mi cumple atrasado) sin sentirme culpable por ello e incluso con ganas de ir después a cenar con unos amigos al centro. Y para mi sorpresa incluso me he estado sintiendo más delgada durante toda la semana. Me gusta cómo me sienta la ropa y supongo que eso se me nota en la cara.

La verdad es que la semana en sí ha sido un tremendo caos, y supongo que por eso no he tenido tiempo de preocuparme por lo que comía o dejaba de comer. No voy a entrar en detalles, sobre todo sabiendo que me lee gente que me conoce, pero vamos: temas universidad y estudios, y tema agobios personales. Durante toda la semana estuve bastante bien. Tuve clases tanto por las mañanas como por las tardes y después me iba a clase de Crossfit, pero al menos me mantenía entretenida. Y hoy que me toca pasar el finde solita me ha venido un poco el bajón... (mal momento para actualizar supongo jaja). Supongo que todo se deberá al descontrol hormonal que llevo porque este mes he atrasado la toma de anticonceptivos y tendré las emociones todas locas xD

En fin como podéis observar sólo escribía para dar señales de vida. El lunes volveré a estar centrada y hablaré con mi psicóloga y vendré a informaros bien de todo. Me da rabia no poder contarlo todo en plan más claro pero como os he dicho este blog cada vez es menos anónimo y no quiero dar detalles de más.

Estoy bien eh :) Mi peso sigue bien, mis registros de comidas siguen bien y mi autoestima sigue perfecta. Lo único que ocurre es que en esta vida pasan muchas otras cosas a parte de "comida".

Y para que veáis que es cierto:

Foto en mi campo el día de la comida familiar