sábado, 20 de septiembre de 2014

Porque nunca hay que perder de vista el objetivo

Como ya sabéis, después de la tormenta siempre llega la calma. Siempre hay caídas, unas más duras que otras, pero lo verdaderamente importante es no quedarse en el suelo. Parece una tontería, pero es así. Durante mucho tiempo después de caer y hacer algo mal o darme un atracón intentaba compensar, ayunar o hacer ejercicio durante horas. Cuando veía que podía acostarme sin cenar pensaba: eso que me ahorro. Y al final siempre volvía a caer, quizás porque nunca llegué a levantarme. Estas semanas sin embargo, a pesar de la negatividad de la entrada anterior, he visto cómo poco a poco voy avanzando más y más rápido hacia la salida. Hace ya bastante que no me planteo ayunos ni comidas tercermundistas, pero la idea de saltarme cenas siempre está presente. Sin embargo estas dos últimas semanas he estado cumpliendo bastante bien los plannings que hice con la psicóloga y cumpliendo las cinco comidas diarias. Os cuento:

El mayor miedo que teníamos Diana (mi psicóloga) y yo era el estar en Valencia de nuevo: nuevo piso, nuevas compañeras, estrés universitario y tal. Pues justo al día siguiente de escribir mi antigua entrada, el lunes 15, conocí a mis nuevas compañeras. Son dos chicas de mi edad que estudian un doble grado de derecho y criminología. Una de ellas (la llamaremos la rubia) siempre está dispuesta a hablar, a preguntarme qué tal el día, y a contarme cualquier cosa que le preocupe. La otra (la morena) es un poco más callada, más de encerrarse en su cuarto y demás. Me gusta la combinación porque yo soy una mezcla entre ambas. Tengo momentos en los que me gusta estar en el comedor rodeada de gente y momentos en los que me apetece quedarme en mi cuarto viendo algo que me interese. Una de las cosas que más me ha gustado es que siempre se encarga cada una de sus alimentos, pero comemos juntas. Es genial porque no he de inventar excusas si pensaban hacer algo que no entraba en mis planes. Y es genial porque como charlando con ellas, con tranquilidad y sin deseos ni ansias de ir corriendo a por el postre. Además de esta forma no podré saltarme la comida cuando me entre depresión e intentaré respetar los horarios.

Así que la segunda semana que estuve en Valencia fue aún mejor que la primera. Fui a clase de GAP el lunes y volví a probar Crossfit el miércoles. No piqué entre horas ni cogí postres después de las comidas. Incluso el jueves, el día que salgo a las 12:30 de la uni, cuando llegué a casa y vi que estaba sola no me vino ningún pensamiento de atracón ni nada similar. No me apetecía.

El viernes tan sólo tenía una hora de clase y además cita con Diana por la tarde, así que le dije a mi padre que para ahorrarnos líos de buses y trenes, si podía saltarme la clase del viernes e ir a Elche el mismo jueves por la tarde.

En ese momento mi miedo era otro. Durante el curso pasado, cuando decidía cumplir bien los plannings en Valencia hacía una compra adecuada y procuraba no tener nada tentador durante la semana. Sin embargo, cuando volvía a casa el fin de semana, como no sabía qué tendrían ellos en la nevera o despensa, mi cabecita interior me decía: "FIESTAA! Hoy no hay normas, aprovecha y come lo que quieras". Y siempre acaba atracándome los fines de semana.

Y para mi sorpresa estamos a sábado tarde, llevo casi tres días aquí y aún no he sentido ningún impulso incontrolado de coger más galletas en el desayuno o merendar a escondidas las magdalenas que tienen en el armario. Ayer llegué tarde a casa y sin hambre y aún así me hice una hamburguesa para cenar. Creo que es la primera vez que ceno tan sano en casa. Normalmente o no ceno, o pillo alguna tostada con miel o alguna guarrada.

Y entonces me vuelven a la mente pensamientos positivos. ¿Realmente funciona? ¿Realmente se sale de esto? ¿En serio la solución era simplemente respetar las cinco comidas? Y me siento una tonta por haber contado calorías durante tanto tiempo, por haber restringido, ayunado y saltado ciertas comidas. Me siento una tonta por haber intentado curarme sin cambiar mi físico ni mi forma de comer. Y me doy cuenta de que no soy ninguna tonta. Me doy cuenta de que, como siempre digo, todas las etapas son parte del proceso. No podemos levantarnos sin haber caído antes. No podemos darnos cuenta de lo tontas que hemos sido sin hacer tonterías. Lo importante es no perder de cerca el objetivo.

Y sí, he engordado. Claro que he engordado, me hacía falta joder. Si no quería este resultado debía haberlo pensado antes de enfrentar mi cabeza al váter. Pero ahora ya está hecho. Y después de haber maltratado mi estómago y mi metabolismo durante tanto tiempo toca asumir las consecuencias. Lo que pasa es que engordar no nos convierte en gordas. Sé que no estoy gorda aunque me empeñe en verlo de forma diferente. Y ahora ya no pienso en dietas, sino en ejercicios. Ahora ya no pienso en quitarme quilos de encima, sino en salir a moverme y conseguir tonificar mi cuerpo. Y ¿por qué no lo iba a conseguir? He conseguido pasar una etapa más. O ¿por qué creéis que he subido de peso? Porque cuando decides dejar de vomitar no consigues eliminar los atracones simultáneamente. Siguen produciéndose e inevitablemente cogemos peso. Pero poco a poco, comiendo cada poco tiempo, reduciendo la ansiedad, y prohibiéndome restringir he conseguido aislar los atracones.

Aún me queda camino por recorrer. Sé que los atracones aún no se han ido del todo, sé que mis cinco comidas diarias no son cinco comidas modelo, lo sé todo. Pero pfff... empiezo a ver la luz, ¿sabéis? porque antes obedecía normas ajenas mientras mi cabeza intentaba hacerme pensar que estaba haciendo lo incorrecto. Que nunca conseguiría salir de esto y que lo único que conseguía era engordar. Pero ahora todo empieza a esclarecerse. Lo único que hay que hacer es callar las voces internas. Cada vez que nos hablan tan sólo hay que pensar en otra cosa, pensar en el objetivo. Y el objetivo no es adelgazar, sino curarse. Antes o después nos va a tocar asimilar que si queremos dejar atrás esta pesadilla necesitamos olvidarnos del peso. Siempre que prioricemos el aspecto físico a la recuperación vamos a acabar cayendo, pero cuando ponemos fuerza y voluntad en obedecer las pautas que tan mal solían parecernos, acabamos comprendiendo que es lo que debíamos haber hecho desde un primer momento. Ahora empiezo a ver cómo controlo los momentos a solas en casa, como incluyo mis cenas en la dieta, como apago la ansiedad y como ignoro a los fantasmas de mi mente.

Empiezo a creer que se puede.



8 comentarios:

  1. Me quedo con la ultima frase! me levanta el animo leerte, que bueno que a pesar de todo lograras retomar el camino y parece que lo estas haciendo muy bien, no sin tropiezos porque no seria realista. Me alegro que tus temores y los de tu psicóloga pudiera disiparse un poco, parece que estas chicas seran buenas compañeras y quiza amigas. Sigue poniéndole ganas, tu puedes!
    besos

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  2. Claro que podés, bonita. Vos podés, yo puedo, y todas las que queramos vamos a poder. Porque una vez que tenemos en mente que queremos ponernos bien estamos abriéndonos a recuperarnos, aunque nos cueste meses encontrar el equilibrio, aunque nos dispersemos en el camino y contemos calorías sin querer, o restrinjamos a escondidas, o tengamos mil recaídas. Una vez que se lo contamos a nuestra familia, amigos, pareja, y lo admitimos nosotras mismas, creo que ya está claro que tarde o temprano nos vamos a poner bien. Yo al principio creía que me estaba curando pero no pedía ayuda, no se lo contaba a nadie, no lo hablaba, y seguía contando calorías de manera sistemática.
    Te quiero mucho, Eva, aunque ya casi no hablemos. Realmente me ayudó muchísimo empezar a conversar con vos en aquel momento. Me alegra mucho que a pesar de los bajones todo vaya bien.
    Te mando un abrazo enorme.

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  3. No sabes lo mucho que me alegra esta entrada.

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  4. Enhorabuena muñequita, cada día te superas y al final la pesadilla acabará siendo un mal sueño. Ojalá la recuperación total llegue pronto y tengas la vida buena y satisfactoria que te mereces. Muñequita lo que necesites :)

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  5. He pasado un finde sola en casa y me he hinchado a comer. Hacía tanto que no me daba atracones y dentro de nada empiezo la Uni y miedo me da... estoy pensando en no cenar y los alimentos prohibidos los tengo muy claros pero no sé si voy a poder hacerlo... Tengo ganas de crearme un blog porque ayuda mucho leeros. Mucho ánimo preciosa!

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    1. Pues hazlo! Si necesitas hablar conmigo dímelo. Pero como has podido leer arriba, dejar de cenar o comer poco sólo hace que te alejes del objetivo. De verdad, aunque te duela en el alma, haz las cinco comidas y luego sal a andar si quieres o corre media hora, pero haz las cinco comidas, sino acabarás aumentando tu ansiedad y pronto acabarás dándote otro atracón...
      Un saludo!

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    2. Muchas gracias preciosa.
      Lo sé, muchos años ya... pero espero superarlo algún día y me motiva leer a personas como tú!!! Enhorabuena por todo lo que estás logrando!

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  6. Ojalá sea cierto. Yo cada vez pienso más del otro lado.
    De todas formas, cuando yo empecé terapia, no me dejaban hacer deporte, por ejemplo. Es otra forma de compensar.

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