domingo, 6 de julio de 2014

Segunda cita con la psicóloga

Pues el jueves tuve la siguiente cita con la psicóloga y el próximo miércoles haré una sesión doble para poder acabar la evaluación antes de irme a Elche y tener que cambiar de terapeuta. En esta ocasión nos centramos en temas más bibliográficos (familia/pareja/amigos) pero sólo nos dio tiempo a hablar de la familia. Supongo que en las dos horas que nos quedan trataremos el resto de temas.

Primero le describí brevemente a mi familia nuclear, los que vivimos en casa, y luego le conté cómo se reparte el resto de mi familia. Por un lado, la parte de mi padre: cuatro tíos y cero primos. Son los que también viven en Elche. Los civilizados, que suelo decir yo. Y por el otro, la parte de mi madre, los de Granada: cuatro tíos y muchos primos. A ellos los veo de uvas a peras, unas tres veces al año, por eso no tengo mucha relación con ellos. Me preguntó si había habido algún tipo de trastorno similar en la familia. Le dije que por parte de madre tengo un tío drogadicto y alcohólico que ha estado varias veces en rehabilitación pero que al no ser él mismo el que quería desintoxicarse, que hace tiempo ya que desistimos en su curación. Y el otro único caso que conozco es el de mi prima, la hija del tío este del que os acabo de hablar. Ella también tuvo sobrepeso de pequeña y hace ya unos cuantos años se apuntó a un plan de adelgazamiento de Natur House y empezó a quitarse kilos de encima, pero se quitó demasiados. Recuerdo que la primera vez que la vi después del gran cambio no estaba segura de si era ella o su hermano, que son muy parecidos pero el chico era más delgado y huesudo. La vi bastante menos guapa que antes y todo el mundo comentaba por el pueblo que se había estropeado. Y ya sabemos que el aburrimiento de los pueblos sólo conduce a una cosa: el cotilleo. Llegué a oír historias de que al terminar de comer mi prima se metía en el baño y no salía hasta pasado un buen rato, y que se habían oído ruidos de vómitos. Le aclaré a la psicóloga que yo eso no lo sé, que nunca te puedes creer lo que oigas en los pueblos.

Luego volví a centrarme en la familia nuclear. Me pidió adjetivos positivos y negativos tanto de mi padre como de mi madre. Le dije que mi padre era muy racional, siempre contestaba a mis dudas planteando las cosas de una forma muy organizada, con los pros y los contras y pensando en lo que sería mejor para mí, objetivamente. Que también es comprensivo, y suele entretenernos a mi hermana y a mí cuando estamos aburridas o planear actividades si no tenemos nada que hacer. Lo negativo que pude decir de él es lo tacaño que puede ser. Él dice que no lo es, que simplemente no le apetece gastar dinero en cosas innecesarias. Que tenemos el armario lleno de ropa, alguna incluso sin estrenar, o que no es necesario comprar X cosa nueva si la que tenemos ahora aunque sea vieja sigue funcionando. Y no es que no tenga razón, es que las modas cambian y bueno, todos sabemos cómo somos las chicas jaja que nos pierden los centros comerciales.
De mi madre hablé un buen rato. De los ataques de rabia que le han dado a menudo, de la insaciable necesidad de reprocharnos las cosas que según ella no hacemos bien, de los insultos que he llegado a escuchar de su boca hacia nosotros, hacia su familia, y de lo incapaz que es de reconocer las cosas que hace mal. Le dije que es todo lo contrario a mi padre, mucho más impulsiva y derrochadora, que no suele pensar las cosas antes de hacerlas/decirlas y que nunca entendí cómo habían llegado a acabar juntos. Le conté que siempre había sido frecuente escucharles discutir en casa y que a mí me molestaba muchísimo oír gritos o discusiones.

Me alegra haber ido siempre más del lado de mi padre, porque de lo contrario habría sido una de estas chicas mimadas que lo tienen todo con tan sólo chasquear los dedos, y daría un poco de asco. Al pedirle las cosas a mi padre, nunca he tenido caprichos innecesarios y las cosas que tengo las tengo porque las he querido de verdad y, o bien me las he pegado yo, o bien he demostrado que verdaderamente me hacen falta.

De mi hermana poco hubo que decir. Le expliqué que es una chica muy introvertida que siempre se ha refugiado en mí, que nunca ha sido capaz de plantarle cara a mi madre ni a nadie en general, pero que últimamente a raíz de ver que yo voy un poco en contra de lo que ella consideraba normal, pues está empezando a contestarle de vez en cuando y a mostrarse un poco más agresiva.

Me dijo que sería interesante que fuesen a una sesión, a parte de las mías, para terminar la fase de evaluación. Quiere conocerlos y completar la información que le he dado yo, así que el viernes se vienen a Valencia y así aprovechan y se quedan a dormir aquí para bajar a Elche todos juntos el sábado. Ya os contaré cómo ha salido el diagnóstico.

Por último me dio más registros de comida, porque le confesé que en los primeros que hice, al saber que ella iba a leerlos, muchas veces me contuve de comer cosas de más. También me pesó, y me sentí como una bola de plomo en ese momento. Me pesó de espaldas para que no pudiera ver el número y no me rallara. Y al llegar a casa no me pesé por mi cuenta, ni me he pesado aún, ni quiero hacerlo.

Y bueno, dejé de contar días para no obsesionarme tanto, pero ahora que lo pienso... llevo 4 semanas sin devolver! El miércoles os cuento qué tal mi última visita a la clínica valenciana. Un besito amores :) a ver si la próxima entrada la hago un poco más interesante...

4 comentarios:

  1. Tengo curiosidad...igual por leer demasiado deprisa se me ha pasado, pero ¿qué dijiste positivo de tu madre? :) La verdad es que veo que la psicologa te hace mucho bien y espero que antes de irte a Elche te de un diagnostico.
    Con respecto a lo de la báscula...Genial. Yo, que ayer comí un poco más de lo normal, he conseguido levantarme y no pesarme. Me estoy proponiendo no mirar la báscula en una buena temporada. Cuando lo hice en Semana Santa me fue de maravilla, así que voy a aplicar lo mismo.
    Un saludo guapetona

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  2. ¡Gracias por pasarte, Miriam! Eres un sol.

    La verdad es que en mis padres, capaz porque son de otra época, no creen en los psicológos demasiado. Sin embargo, a mí siempre me ha interesado la psicología. Cuando pasé por mi época mala, la verdad es que pensé que me vendría bien ver a alguien con quien desahogarme y que me dijera "todo irá bien, no estás loca", pero mi madre se plantó. No sé si fue porque no le cabía en la cabeza que yo pudiera estar pasándolo mal, o que estaba sobrecargada... a día de hoy no lo sé, pero tuve que apañármelas sola y apoyarme en mis amigos.

    Por otro lado, espero que quien te toque en Elche te guste tanto como la que tienes en Valencia, tienes que sentirte bien y en confianza con quien te trate para que la terapia funcione. Solo decirte, que cuando te de un diagnóstico no te olvides que es algo TEMPORAL, no una etiqueta que te define, no te conviertas en ella, lucha por desprenderte de ella.

    Un beso!

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  3. La tacañería a veces es buena creeme, sobre todo si tienes una familia derrochadora como la mía.
    Tu hermana me recuerda a mi. Hace dos años comencé a despertar, pero mira, es mejor que sea así a que tuviese el carácter de tu madre como tu bien dices no?
    Espero que cuando tu familia vaya tu madre se de cuenta de las cosas, al fin y al cabo, cuando una tercera persona nos expone el problema desde su perspectiva tenemos otro punto de vista que nos cambia nuestro parecer, o eso pienso yo.
    Me alegro que te esté yendo tan bien, espero que todo siga así
    Un beso guapa y cuídate mucho!!

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  4. Jaja yo tampoco leí lo positivo de tu madre xD tus padres y los míos son igualitos e igusl soy feliz por parecerme mas a mi padre xD

    Me mata de curiosidad ver como son esos ligares, yo quiero uiirrr xD xD

    Igual, espero que te vaya muy bien con la clínica en Valencia :3 un saludo

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