viernes, 11 de julio de 2014

Mi último día en Valencia

Hola a todos, perdonad mi ausencia. Cada vez tardo más en escribir. A veces me pregunto si este blog será infinito, porque no veo el momento en el que me despida de todas vosotras. La recuperación total la veo tan lejana... y aunque llegara mañana, sería incapaz de dejaros sin noticias sabiendo que la mayoría seguís tan metidas en esto como yo. Algunas habeis dejado de escribir, y también me da pena haber dejado de saber de vosotras, pero por suerte muchas me seguís en Instagram y sigo teniendo noticias y recibiendo apoyo a través de esa red social. 

Supongo que mis padres estarán de camino hacia Valencia. Hoy es mi último día aquí, y ellos tienen cita con mi psicóloga a las 17h. Es lo último que queda para terminar con mi evaluación. Ayer tuve mi última práctica de laboratorio y mañana tras empaquetar todo mi piso actual pondremos marcha hasta Elche. Un curso menos de carrera, y un año más con la bulimia a mi lado. Vomité hace unas seis horas... Demasiado tiempo acompañada supongo. Las tres últimas semanas las pasé con mi amiga, mi hermana y mi novio, y el único día que me quedo sola ya tocaba volver a caer. Empezaba a pensar que había superado aquello de los vómitos y que ahora únicamente era comedora compulsiva. Bueno, "únicamente", como si fuera poca cosa. Por suerte no he subido tallas de ropa, aunque sí he perdido mucha definición. Tengo ganas de ir al endocrino y saber un poco cómo va mi salud. ¿Cómo tendré los niveles de azúcar? ¿Y qué le pasará a mi tiroides, o a mi tensión o a mis huesos? Supongo que en Elche ya podré pedir cita con el médico y tomar medidas para arreglar todo aquello que tenga descontrolado. 

El miércoles tuve cita doble con mi psicóloga. Se llama Mercedes por cierto, y la voy a echar de menos cuando cambie a la clínica de Alicante. Espero que la chica que tengo allí asignada sea igual de competente. Poco os voy a contar de esta última cita porque fue un poco más de lo mismo: hablar de mis amistades y de mi pareja esta vez. Le hablé de una persona en especial: una chica que fue mi "mejor amiga" durante muchísimos años y llegó a aislarme del resto del mundo. Sólo me quería para ella y conseguía limitar el resto de mis amistades para que tan sólo pasara tiempo a su lado. Le conté cómo conseguí ir separándome poco a poco de esa relación tan tóxica. Más que una amiga, parecía una esposa posesiva. Le conté lo mal que lo pasó ella al ver que cada vez le hacía menos caso y la evitaba más a menudo. Y finalmente, antes de empezar la universidad quedamos por última vez para que recibiera las explicaciones que merecía. Lloró e intentó que cambiara de opinión pero yo no tenía interés en seguir viéndola. Conforme empezamos la universidad pegó un cambio radical: se metió en temas de drogas, o quizás era puro postureo. Sea como fuere, no me arrepentí en ningún momento de la decisión que tomé al separarme de ella. Sentí libertad y pude volver a estrechar mis relaciones con el resto de personas de mi entorno que me importaban. 
Le hablé de la actualidad. De mi doble vida: Valencia y Elche. Y de cómo me siento mucho más acogida en mi ciudad de toda la vida que en mi ciudad universitaria. Aquí no tengo amigos, sólo compañeros. Algunos sí que tengo, obviamente. Tampoco voy a exagerar. Pero nada en comparación con la vida social que tenía en mi último año de bachillerato. La universidad y los años se encargan de poner a cada cual en su camino e ir separando a las personas para que se encuentren con quienes de verdad deben estar. Y a mí Valencia me ha hecho separarme de muchas de las personas que creía esenciales hace dos años, pero de esta forma he aprendido quiénes son aquellos que verdaderamente merecen la pena y son incondicionales. 

De mi novio poco os voy a contar. Pocas quejas tengo. Ha sido la persona que más ha tenido que tragar y escuchar y aguantar. Y a pesar de lo pesada que he llegado a ser, allí ha estado él, para todo lo que he podido necesitar. Pero no todo fueron cuentos felices... Le confesé que en los primeros meses que estuvimos en Valencia, allá por octubre, cuando él aún no sabía nada de mi problema (quizás porque aún no lo sabía ni yo), colaboró en una gran medida a que dejase de cenar. Es una persona que por querer hacer reír a todo el mundo llega a pasarse sin saberlo con las bromas que gasta. Y a mí también me tocaron. Recuerdo comentarios del tipo: "a ver si vamos más a clase de spinning" o "mira qué mollitas" mientras me apretaba la barriga. Y a mí automáticamente se me cerraba el estómago para el resto de tarde, independientemente de la hora que fuese. Por suerte en cuanto supo toda la historia ni se le ocurrió volver a decir nada ni parecido. De hecho los comentarios cambiaron totalmente de tercio. De lo contrario poco habría tardado en dejarle. Recuerdo que llegué a plantearme si estaba saliendo con un maltratador psicológico. Yo es que para esas cosas soy poco sumisa... En cuanto veo comportamientos extraños salto. Y de hecho al tiempo se lo conté. Le conté en qué medida había contribuído a mi odio a las cenas y se sintió peor que mal. Se sintió completamente culpable y me prometió en todo momento que si de verdad me dijo todas aquellas cosas (ni se acordaba) fueron sin intención en absoluto. Y de hecho, empezó a plantearse empezar a gastar menos bromas a la gente por si más de uno acaba malinterpretándolas de manera similar.

La próxima cita es el lunes 21. Es tan tarde porque Mercedes necesita un mínimo de tiempo para organizar toda la información que ha recibido en estas cuatro sesiones y comunicársela a la terapeuta en Alicante. Espero empezar ya la fase de terapia y empezar a tratar en serio mi enfermedad. Os seguiré contando mis distintos progresos pero quizás de una forma más escueta. No sé si os apetece leer mi diario personal como estoy haciendo estos días o si preferíais cuando de vez en cuando soltaba alguna reflexión a mitad de entrada. O quizás empiezo a plantearos ejercicios relacionados con la terapia. No sé, decidme lo que penséis, porque a parte de desahogarme y contar mi experiencia, quiero poder ayudaros a vosotras y llegar a transmitiros fuerza y esperanza. 

Un besito soles. Hasta pronto.

5 comentarios:

  1. Hola, te sigo desde el principio (yo también estoy en proceso de recuperación pero desde hace mucho más que tú) y he de decirte que me gusta mucho leerte, saber todo el proceso que estás pasando. A veces me siento identificada. Además, a diferencia de mí, creo que lo estás haciendo fenomenal y estás afrontándolo de una manera genial. No dejes de escribir! Mucho ánimo!

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  2. Mucho ánimo, y ya sabíamos que no iba a ser fácil.
    Parece que ni la mejor de las intenciones, al final siempre está ESO ahí... Igual que tú antes en Instagram dijiste que estabas sola hasta las 6 y que tal, yo ya sabía que todo el día conmigo misma, con comida, aburrida... Lo de siempre. Pequeñas cosas que se juntan y que nos llevan a lo mismo, porque no entiendo por qué hoy desayunando lo mismo y haciendo tan poca cosa en el gimnasio me mareaba... y así con todo.

    En fin, ya queda menos, y en tu ciudad, con tus apoyos sociales, con planes etc., estoy segura de que los atracones y los vómitos irán desapareciendo por completo...

    A mí me pasó lo mismo, y me sigue pasando, en Santander tengo mil amigos, mil opciones de peña con la que hacer cosas diferentes, pero tanto cuando me fui a estudiar a Oviedo, como en Madrid, como aquí... Nada, muy poca ostia... Fíjate que ayer podía haber hecho algo porque hoy no curraba, sábado, domingo y lunes también fiesta, y creo que hoy como mucho iré a tomar una pinta, mañana quizás celebrar mi cumple pero en general ayer me pasé todo el día sola y hoy también... Y la comida siempre está ahí. Comida y alcohol tía, qué triste.

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  3. Oh, a mí me rompe el alma cuando dejan de escribir, de las personas que les seguía hace 4 años cuando empecé ya no publica nadie mas que dos chicas que publican cada 6 meses (literal) y ya, a otras dos las tengo en fb pero no es como que hablemos mucho... siempre me pregunto qué será de todas ellas, algunas avisaron que se irían, otras no...

    Sería hermoso que compartieras las dinámicas que te ponen en terapia y demás, para aplicarlas y así xD

    Un saludo, sueete con la nueva terapeuta :3

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  4. La verdad que si, que es una pena que vayan desapareciendo. Pero es como la vida misma, no se tiene siempre a las mismas personas a nuestro lado, vamos cambiando, evolucionando y creo que es un error aferrarse a las personas. Tendemos a pensar en las amistades para siempre, en el amor para siempre...pero si no estamos en este mundo para siempre, porqué han de serlo nuestras relaciones? Buf, ya me puse a divagar.... Yo también abogo por erradicar las bromas relacionadas con peso, medidas, altura....me parece una crueldad inhumana reírse a costa de hacer sufrir a los demás, no es gracioso, yo lo siento pero es algo que me repugna.

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  5. Pienso que a todos nos gusta leer tus vivencias y tus impresiones, aunque no estén estrechamente ligadas a tu problema.

    No creo que debas cortarte a la hora de contar cosas y desahogarte, pues de ese modo te ayudarás a ti misma y nosotros podremos comprenderte mejor.

    ¡Un saludo!

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