domingo, 27 de julio de 2014

Adoro el verano y el Sol

Hola a todas! Sé que debía haber escrito el viernes pero he estado algo desaparecida y sin internet. Así que os voy a contar qué tal me ha ido la semana y luego os respondo a mi propia pregunta. Hoy creo que no habrán reflexiones ni palabras bonitas, pero sí fotos :) que hace mucho que no me veis la cara y no sabéis qué es de mí.

Lo último que sabéis de mí es que el lunes fui a la psicóloga y salí con una sonrisa de oreja a oreja. Pero el martes, debido a la hinchazón tanto por el alcohol como por la regla que estaba a punto de llegar, cuando les dije a un par de amigos que iba a ir a la playa con mi novio a pasar el día y dijeron de apuntarse, les dije que no. Me sentía muy hinchada y desagusto con mi cuerpo y sentí demasiada vergüenza e incomodidad como para pasar el día en la playa con más gente. Me sentí fatal toda la noche porque había sido una reacción bastante estúpida y sabía que en realidad quería que vinieran. Pero no sé si fueron las hormonas, la ansiedad o qué, que el martes nos fuimos tan sólo mi novio y yo.

 

Y una vez allí ya todo volvió a la normalidad, porque cuando estoy con él no siento ansiedad por la comida, cogemos lo que nos apetece sin pensar en la hora adecuada, ni en las calorías que tenga lo elegido, ni en la opción más correcta. Siempre queda un poco de remordimiento, pero en el fondo sé que estoy haciendo las cosas bien y me siento feliz.

Pasamos la mañana en la playa y comimos unas ensaladas preparadas del mercadona y melón de postre. Y después de dormir siesta nos fuimos a pasear algo así como hora y media por el paseo marítimo acompañados de un helado. Llegamos a casa ya tarde y sin tiempo de aburrirme o pensar en liarla con la comida. Y como él lo sabe. Me dijo que se iba a pasar todo el tiempo que necesitara de la semana conmigo. Así que al día siguiente le propuse hacer una pequeña ruta de senderismo para ir acostumbrando los pies al Camino de Santiago que haremos en agosto.



Salimos en coche con mi padre a eso de las 17h de la tarde hasta Biar para no tostarnos demasiado al sol (es lo que tiene el verano, que no permite hacer rutas durante todo el día). Nos encontramos con un grupo de jóvenes y niños que estaban de campamento haciendo la misma ruta y conseguimos adelantarlos jaja. Fue una tarde muy agradable, y sobre todo movida y de ejercicio, que es lo que más me gusta a mí, sentir que mis músculos se fortalecen lentamente. Llegamos ya de noche al coche, y he de admitir que con algo de miedo porque no se veía absolutamente nada y no sabía qué animal o sabe Dios qué podría aparecer por el camino (dentro de poco haremos otra ruta pero en noche de luna llena y así podrá ser más larga y de madrugada). Y ya en el coche llenamos unas cuantas garrafas de una fuente de montaña que hay allí. En mi casa no se gasta nunca dinero en agua mineral jaja

El jueves fue un día de recados con mi padre yendo a Alicante y a arreglar el coche en el taller. Y como el sitio al que va está al lado del carrefour y decathlon, aprovechamos para hacer compra y me fui a casa con un bikini nuevo que pude estrenar al día siguiente.

El viernes empezó un fin de semana playero muy agradable. La pareja a la que les negué el día de playa el martes, nos propusieron ir a algún sitio a pasar la noche y mi novio les dijo que él tiene una casa en unas calitas que hay cerca de Campello. Así que tiempo nos faltó para preparar una mochila con toallas y crema solar y pasar a comprar algo de comida a Mercadona. Mi regla ya había aparecido y la hinchazón que sentía el martes había desaparecido (creo que se aprecia en las fotos) y supongo que las hormonas se habían calmado un poco así que no sentí nada de vergüenza, les dije que sí y allí nos plantamos. 



El sábado por la mañana estrené bikini y los cuatro nos fuimos a tomar el sol y a bañarnos en la playa. Creo que poco a poco me he ido poniendo algo morena, pero vamos... prácticamente nada. Pensábamos volver esa misma tarde pero a ellos les gustó tanto el sitio que decidimos quedarnos una noche más. La casa no tiene Internet y mi móvil se quedó sin batería (iba sin cargador) así que estuve completamente incomunicada (por eso no escribí). ¡Pero valió la pena! Estuve súper a gusto. Comimos siempre juntos y estuvimos todo el rato ocupados: cuando no estábamos en la playa, nos fuimos a pasear a Campello, y cuando no, nos poníamos una peli hasta quedarnos dormidos.

Tenía tan poca ansiedad que hasta pedí un gofre junto a mi amiga en el paseo de Campello mientras los chicos comían pizza y no pensé ni en calorías ni en ayunos (aunque acabamos tan llenas que no cenamos al llegar a casa). Siempre queda un mínimo de remordimiento, pero en comparación con antes, es a penas nada. Y bueno, aún no me he pesado, pero yo creo que los días de estar con gente, aunque sean comiendo gofres o helados o pasta, nos hacen adelgazar. Porque al fin y al cabo estamos comiendo comida, y de forma moderada, acompañada de largos paseos o mañanas nadando en el agua. Los cambios de ayuno-atracón que ha estado recibiendo nuestro cuerpo durante tanto tiempo ha hecho que se vuelva loco y que ya no sepa cuándo engordar o cuándo adelgazar. Por eso yo creo que darle nutrientes de forma moderada, aunque no provengan de ensaladas ni pechugas únicamente, sino también de dulces o carbohidratos complejos, hace que poco a poco se estabilice e incluso perdamos peso. Porque no todo se basa en la comida sana, también debemos permitirnos caprichos de vez en cuando. Y saber en qué momento, con qué frecuencia y cuánta cantidad es lo que mi novio me ayuda a comprender. 

EL RETO:
La pregunta era:
¿CRÉEIS QUE LAS REDES SOCIALES (INSTAGRAM, BLOGGER) ESTÁN GLAMURALIZANDO LOS TCA?

Y todas os centrásteis en hablar de las imágenes retocadas que nos bombardean día a día de chicas con cuerpos perfectos, bronceados y aparentemente esculpidos por ángeles. Comentabais como tanto la publicidad, series de televisión, redes sociales y en consecuencia, nuestra sociedad, estaban ayudando a que cada vez más jóvenes se vean presas de la obsesión por conseguir cuerpos similares y por consiguiente, entrar en un TCA.

Sí, eso está claro. Las firmas de moda, las fábricas de muñecas, las series de televisión, los programas, etc. nos obligan cada día a pensar que únicamente los cuerpos bonitos son capaces de triunfar en este mundo. Eso es algo que de momento va a ser difícil de cambiar aunque gracias a Dios poco a poco se crean más campañas en contra de esta mentalidad. Sin embargo, a lo que yo me refería es al glamour que nosotras mismas le damos, tal vez sin querer, a los trastornos alimenticios.

Actualmente yo dispongo de cuenta tanto en blogger como en Instagram de forma pseudoanónima en relación con mi recuperación. Cuando entré no conocía a nadie y mi único objetivo era informar de mi estado de ánimo así como de mi progreso saliendo de esta enfermedad. Conforme ha ido pasando el tiempo he ido conociendo a más y más gente como yo con problemas similares (a veces más y a veces menos afectadas) y por momentos parece que olvide cuál era mi objetivo principal. Cuando encuentro un comentario en Instagram de una chica que se está recuperando igual que yo me siento feliz por ella, pero cuando hablo con chicas que están igual de concienciadas que yo con la recuperación pero que son incapaces de levantar cabeza, que no pueden dejar de ayunar, o que vomitan a diaro, es como si una pequeña parte de mí quisiera dejar de lado la recuperación para volver a adelgazar como cuando ayunaba. Es como si por un instante la afortunada fuera ella en lugar de yo.

Además, el buen rollo que se crea entre todas las usuarias, la cantidad de apoyo que se recibe cada vez que alguna recae y pide ayuda, o que se encuentra de bajón hace casi que queramos estar deprimidas a diario para seguir sintiendo tanto calor. A esto me quería referir al decir "glamourizar", a la pequeña familia que hemos creado todas las afectadas de TCA que hace que en vez de parecer un trastorno del que querer salir sea una cualidad que permite sentir apoyo y cariño de otras personas.

Por último quiero aclarar que no estoy en contra de ninguna de las redes sociales ni de este apoyo que siento cada día que enciendo mi móvil. De lo contrario ya habría eliminado mis cuentas. Para mí ha sido fundamental sentir tanta fuerza y cariño, escuchar tantos consejos y dejarme guiar por sus buenas intenciones. Gracias a vosotras decidí acudir al psicólogo y empezar tratamiento, decidí contárselo a mis padres y salir definitivamente de este trastorno.

Lo único que quería, una vez más, era haceros pensar en vuestra recuperación. Quería que distinguieseis el apoyo que se siente por todas las personas que conocen vuestro TCA y vuestras ganas de salir de él. Porque yo cada día estoy más recuperada, ya no soy la que menos pesa de mi grupo de amigos, ni la que más llora, ni la que más ayuda necesita. Y conforme pase el tiempo no se harán excepciones conmigo a la hora de comer, ni recibiré tantos cuidados de mis amigos o incluso de mi pareja y eso no debe hacerme querer retroceder y meterme más adentro en este trastorno. Porque todos y cada uno de estos cambios me hacen más afortunada y me dejan más cerca de mi ansiada libertad, aunque en un primer momento pueda parecer lo contrario.

Para la siguiente semana no hay pregunta, hay una pequeña TAREA.
El tiempo límite tendría que haber sido mañana pero obviamente podéis hacerlo a lo largo de toda la semana. Y bueno, esto son simplemente unas pautas, en realidad tenéis toda vuestra vida para realizar la pregunta o tarea que queráis.

La tarea consiste en:
ESCRIBIR UNA CARTA A ALGÚN DESCONOCIDO Y DEJARLA EN UN LUGAR CUALQUIERA. ¿QUÉ DECÍA? ¿DÓNDE LA DEJASTE? ¿QUIÉN ESPERAS QUE LA ENCUENTRE?

Puede ser tan larga o corta como queráis. Incluso una afirmación o estrofa de una poesia. Lo que se os ocurra. Y podéis compartirla en los comentarios o vuestros blogs en la medida que deseéis.

Un beso amores! Y hatsa la próxima :)
  





lunes, 21 de julio de 2014

Nueva psicóloga

Hoy he conocido a mi psicóloga en Alicante. Me ha alegrado que no me pesara porque he ido hecha una pequeña bolita. La verdad es que desde que estoy en Elche he ido de helado en helado, de comida en cena y de meriendas solitarias y abundantes en mi casa. Si a esto le sumamos que me tiene que bajar la regla, pues embarazo de mellizos.

He salido con ganas de llorar aunque no lo he hecho. Pero lo más curioso es que creo que era llanto de felicidad. Pensaba que hoy por fin tendría un diagnóstico pero la verdad es que sólo hemos recapitulado un poco toda la información que le pasó su compañera de Valencia. El diagnóstico lo tendré por fin la semana que viene cuando revise todos los registros que le he llevado esta vez. El caso es que respondiendo a varias de sus preguntas, hacia el final de la sesión me ha adelantado que tengo un trastorno sin identificación y que no cumplo todos los requisitos de la bulimia, por lo que será sencillo de tratar. Me ha dicho que empezaré haciendo unos talleres de control emocional, que al fin y al cabo es lo que nos lleva a los atracones, y también otros talleres para aprender a comer, ya que creemos tener muy claro en qué consiste una dieta equilibrada pero realmente no tenemos ni idea.

Lo cierto es que me he quedado pensando en lo que me ha dicho y me he dado cuenta de que a pesar de todas las veces que he llorado pensando que estaba igual que siempre y que me iba a costar demasiado llegar a estar recuperada, he logrado dar grandísimos pasos yo sola. Me he sentido orgullosa de ello y sobre todo feliz de ver posible, y sobre todo cercana, mi recuperación. Sólo llevo 5 sesiones pero es que he decidido empezar terapia taaaan tarde... Lo llevo pensando desde ayer. Es que hasta hace unos cuatro o cinco escasos meses seguía teniendo una actitud obsesiva, seguía contando calorías y pasando hambre y acostándome tras una clase de spinning sin cenar. Seguía enfadándome con mi novio por ofrecerme comida y calentándome la cabeza por haber tenido que darle un mordisco a un trozo de pan que no contaba en mis planes, o porque me ofrecieran un caramelo. Es que son comportamientos que veo tan lejanos... y en realidad pasaron este mismo año, hace unos pocos meses. Y de repente decidí dejar de contar calorías y... ¿qué me ha pasado? soy otra. He engordado, pues sí. Y me duele, pues también. Y me da vergüenza ir en bikini con amigas a la playa, y nadie dijo que fuera a ser fácil. Pero, ¿sabéis qué? ¡que me voy a recuperar! Y que la mitad del camino la he hecho yo sola.

Ayer estuve de fiesta en Alicante. Eran los moros y cristianos de uno de sus barrios y mi novio participa en una comparsa. Lo que ello conlleva a parte de desfilar, es pasar el día bebiendo y comiendo. Y por supuesto, todos los años me invita a pasar allí un día. Recuerdo tan de cerca la noche del año pasado... Llegué con un vestido azul que me dejaba la espalda al aire. Estaba allí la hermana de mi novio, la psiquiatra, y le dijo preocupada que se me marcaba tanto la columna vertebral como las escápulas, y que tenía la cara excesivamente chupada. Y yo como siempre, mirándome tan sólo la tripa y contando calorías como una obsesa, esperaba preocupada a que llegase la hora de cenar para ver qué excusa debería poner esta vez. Sirvieron un muslo de pollo con caldo y patatas fritas, cogí los cubiertos y empecé a juguetear con la carne. El pan, ni tocarlo. Allí se quedaría ese delicioso caldo. Las patatas, para mi novio si las quería. Y yo, mordisqueando un poco el pollo y diciendo que me encontraba mal de la barriga y estaba demasiado llena para acabarme el resto del plato.

Este año, por el contrario, aún siendo cierto que me encontraba llena y con dolor de tripa tanto por la regla como por haber salido de fiesta también la noche anterior (y de momento el alcohol no le sienta bien a mi estómago), me senté con todos a ver el desfile moro con una sonrisa. Sacaron pipas, y comí. Sacaron frutos secos, pelotazos y patatas, y comí. Sacaron coca-cola, y bebí. Y sangría también, aunque no quise beber mucho para no empeorar las cosas. Llegó la cena y volvieron a poner carne con patatas, y dejando algunos trocitos a mi novio porque verdaderamente estaba llena, me terminé mis patatas y mojé el caldo con el pan. Yo solita, señores.

Y no os voy a negar que hoy me sienta hinchada y con algo de remordimientos, pero es que verdaderamente he engordado... Pero sé que en el fondo no son mellizos lo que tengo en el útero, sino óvulos a punto de estallar. Sé que no son tantos los kilos que he cogido, y que realmente la gente que me rodea me ve más aguapa ahora. Sé que el día que me recupere seré capaz de controlar mis emociones, y por lo tanto mis impulsos, y adelgazaré lo que necesite de forma sana y sin a penas esfuerzo. Sé que merezco recuperar mi vida y dejar de lado los complejos, y sé que la gente que me quiere lo seguirá haciendo con 40, 50 u 80 Kg encima.

Y sé que vosotras también podéis llegar a conseguirlo si intentáis dejar de lado la preocupación por el peso y os centráis en ser felices, cueste el precio que deba costar. Porque dicen que la vida son dos días, pero son demasiados. Dicen que no tenemos tiempo cuando precisamente es el aburrimiento y la falta de planes lo que nos lleva a los atracones. Y precisamente porque la vida es larga, no tengáis miedo de perder un año en recuperación o cogiendo un par de kilos (que no creáis que son más) si ello os va a permitir pasar 80 más con una vida sana, feliz y plena. Y aunque os dé miedo y os deprima ver como el numerito va subiendo, os aseguro que ese mismo numerito volverá a bajar muy pronto, cuando seáis capaces de aceptaros tal y como sois.


La pregunta de hoy es:
¿CRÉEIS QUE LAS REDES SOCIALES (INSTAGRAM, BLOGGER) ESTÁN GLAMURALIZANDO LOS TCA?

No me refiero a cuentas pro ana/mia, sino a las propias cuentas en pro de la recuperación. ¿Créeis que están popularizando y dando glamour a este tipo de trastornos?

Gracias de nuevo por contestar! A las de siempre, que me encanta recibir mensajes vuestros, y a las nuevas incorporaciones como Marta P. y Hopeless Momo. Un besito amores!

viernes, 18 de julio de 2014

Nueva pregunta

Hola a todas! Como bien os dije todos los lunes y viernes plantearía la siguiente fase del reto, y aquí estoy. Antes de nada quería daros las gracias a todas las que participásteis, tanto públicamente como en privado. Me pareció que era una pregunta interesante para empezar porque es bastante frecuente encontrarme con chicas que luchan por salir de su trastorno alimentario pero realmente piensan que nunca llegarán a conseguir la recuperación total. A estas chicas yo les suelo decir que eso depende de lo que entiendan por "estar recuperada". Y por eso os planteé la pregunta y me gustó mucho que os paráseis a pensar, porque yo creo que principalmente lo que todas buscamos con la recuperación es poder llevar una vida normal que no esté controlada por la comida, pero después de tanto tiempo ya no recordamos lo que comen las personas normales.

A veces parece que vemos imposible la recuperación total porque la vemos como un estado mágico  en el que podremos comer todo lo que queramos sin que exista ni un pequeño remordimiento. Pero lo cierto es que la gente que no padece ningún TA (y más en estos últimos años) también se cuida y se preocupa por las grasas o calorías que tienen los alimentos que van a consumir. Yo veo la recuperación como la posibilidad de llevar una vida normal que no esté controlada por la comida, una vida en la que no necesite planificar todo con antelación ni sentir ansiedad cada vez que me propongan salir a cenar fuera, donde sea capaz de distinguir cuándo tengo hambre y cuándo no y actuar en consecuencia, y donde la preocupación por comer sano no sobrepase la línea de la obsesión. 

Y a pesar de que existe una preocupación generalizada por llevar un estilo de vida saludable, todo el mundo (tanto sanos, como no sanos, como enfermos, como recuperados) tiene excesos de vez en cuando. Y se comen la tarta en los cumpleaños, y toman turrón en Navidades y acaban llenos hasta reventar cuando entran a un buffet libre. Y también sienten un mínimo de remordimiento, y un pequeño pensamiento de "esta noche cenaré ligero" también pasa por su mente, porque a veces olvidamos diferenciar lo que es darse un atracón de lo que es simplemente comer un poco más en un evento social. Y ni si quiera debe ser un evento. Yo he visto a mi novio ir al supermercado, coger el bote de mantequilla, pensárselo dos veces y volver a dejarlo. Y lo hace porque, según me dice, sabe que se lo va a acabar en dos días como ya ha hecho otras veces. Y no tiene ningún TA. Y es un comportamiento idéntico al nuestro cuando evitamos el pasillo de los dulces porque sabemos que no pasará más que esa tarde en la despensa, pero nosotras lo vemos como "seguir metidas en esto" y ellos lo ven como "vamos a cuidarnos un poco".

 Por eso yo creo que sí es posible llegar a la recuperación, pero porque sé que la recuperación no va a hacer que me convierta en la chica perfecta, que siempre come lo que debe sin sentirse nunca mal. Yo lo único que pido es estar sana y llevar una vida como la de cualquier persona que me rodea: con mis días buenos, mis días malos, mis épocas de estar más rellenita, y mis épocas de estar más delgada (a ver si os pensáis que la gente "normal" se ve divina de la muerte y nunca ha pensado en hacer dieta). Y si quiero cuidarme y comer sano y hacer ejercicio, bien que lo veré, pero sabiendo guardar el límite entre la normalidad y la obsesión. Y para eso aún me queda mucho trabajo.
La siguiente pregunta es:

¿QUÉ FACORES CONTRIBUYERON A TU ELECCIÓN DE ESCOGER (O NO ESCOGER) LA RECUPERACIÓN? ¿HUBO UN PUNTO CONCRETO EN EL QUE SE PRODUJO EL CAMBIO DE OPINIÓN O FUE UN PROCESO LENTO?

Una sencillita para el lunes que tenéis menos tiempo :)

Espero que tengáis muchos planes para el fin de semana! Os deseo lo mejor, un besito enorme!!

P.D.: Muchas gracias a los anónimos y nuevos seguidores! Y a mis lectores instagrameros también. Es que como no sé quiénes sois ni tenéis un blog al que poder escribiros no puedo contestaros los comentarios, pero los leo todos y me encantan! Me alegráis el día guapos :D

domingo, 13 de julio de 2014

¿Os gustan las carreras?

El otro día os comentaba que me daba pena ver cómo poco a poco desaparecían blogs que seguía con mucha iusión, pero más pena me da encontrarme con que a penas puedo seguir nuevas cuentas. Todos sabemos que respecto a este tema hay dos grupos muy bien diferenciados: los pro ana/mia y los pro recovery. Y luego hay unos intermedios que dicen no ser pro ana ni pro mia pero que crean carreras de puntos en los que se premia alimentarse de aire o pasarse el día haciendo ejercicio. Y por una parte pienso: debería seguirlas e ir haciéndoles ver poco a poco que el camino para salir de cualquier TA es justo el contrario. Pero luego me paro a pensar que cuando una persona está tan convencida de que para ser feliz debe cambiar su cuerpo, por más que otros le digan y le repitan lo contrario no va a cambiar de opinión. Porque yo misma lo he podido comprobar en mi propia mente. Ya lo comentaba en la entrada que escribí sobre las etapas de la enfermedad. Por más que la gente me gritaba verdades a la cara y por más que fingía creerlas, yo seguía jugando a ser terapeuta y sintiéndome bien a la vez que me hundía cada vez más y más profundo sin ser consciente de ello.

"Comer pocas calorías ralentiza el metabolismo", "si queréis adelgazar de forma sana y duradera debéis comer de todo y en cantidades adecuadas a vuestra altura/edad/sexo...", "restringir o ayunar sólo os lleva a más atracones"

Frases que todas hemos oído y de las que todas hemos pasado aún sabiendo que son ciertas. Y ayer intenté encontrar otras cuentas que seguir. Cuentas que escribieran chicas con cabeza, con actitud decidida a salir de su TA personal (porque nos gusta ponernos etiquetas y realmente cada persona es distinta al resto), chicas a las que poder ayudar y a las que mis palabras pudieran servirles de algo. Y tampoco os voy a decir que hiciera una búsqueda muy exhaustiva porque en seguida me desanimé al leer a chicas preocupadas porque en lugar de haber tomado 300 Kcal habían tomado 600. Chicas que participaban en carreras en las que se ponía un límite de calorías diario, como si todos tuviésemos las mismas necesidades energéticas. Chicas que preguntaban en esas mismas carreras si podían restar a las calorías consumidas las calorías de ejercicio para poder cumplir el objetivo del día ya que se habían pasado y habían perdido puntos (600 Kcal... qué manera de pasarse, eh). Y lo que es peor aún, chicas que respondían a este tipo de preguntas diciendo que ellas no las restarían si querían notar un efecto más rápido. Puede que fuese la respuesta correcta si el efecto que querían conseguir era la hospitalización, pero para poder llevar una vida sana, con un cuerpo bonito y delgado, esas carreras no sirven. Que yo también me he alarmado por superar un cierto número de calorías, y también he ido al gimnasio con la única intención de compensar lo que pudiera haber comido de más, pero nunca se me ocurría animar a otras chicas a hacer lo mismo que yo. Porque sabía que era una locura. Sabía que esos pensamientos eran de una chica enferma y deseaba con todas mis fuerzas poder deshacerme de ellos alguna vez. Sabía que por muy bien que me sintiera tras haber conseguido ayunar un día, el día en sí había sido una auténtica tortura ahuyentando el hambre que me entraba por la tarde, y sabía que el día siguiente iba a ser igual de duro y que al final todo acabaría en un atracón y en sentimientos de culpa y pensamientos de inutilidad. Sabía que eso no podía durar toda la vida, y por eso siempre he escrito entradas que animen a buscar la recuperación, que animen a dejar los contadores de calorías y las obsesiones, que os ayudaran a tranquilizar vuestras mentes en los días de atracón y a buscar actividades que os entretengan y a elegir la terapia para conseguir la recuperación total.

Y tras la decepción de ayer y observar que tanto os gustan las carreras he decidido crear una más, una de tantas, pero con un propósito totalmente distinto. En esta carrera no hay puntos ni calorías ni ningún tipo de número que interfiera con el objetivo final. En esta carrera no hay penalizaciones ni culpabilidad por no haber conseguido uno de los retos propuestos. No vais a perder peso gracias a esta propuesta, pero tampoco perderéis la cabeza, que es lo único que conseguís participando en cualquiera de las demás. Y lo más importante de todo: aprenderéis a expresar vuestras emociones y autodescubriros a vosotras mismas.

La idea se me ocurrió cuando estaba mirando una de las tantas cuentas que sigo en Instagram. Se llama @webiteback por si alguna tiene intención de seguirla. Durante 21 días estuvo haciendo preguntas o dando tareas a todas aquellas personas que tuvieran ganas de responderlas o de realizarlas, pero como sé que a tarea por día aquí no se apunta ni la más dispuesta, he decidido que publicaré las preguntas todos los lunes y viernes. 21 preguntas (o tareas) en total. Hoy propondré la primera y todas las que queráis participar sólo tenéis que escribir la respuesta que queráis o que realicéis la tarea que toque y me escribais un comentario para saber que lo habéis hecho (y si decidís escribir vuestra respuesta o contar vuestra experiencia en vuestro blog, me paso a leeros y a ver qué tal ha ido). Y el viernes, cuando deba escribir la próxima tarea, escribiré también mi respuesta a la pregunta anterior, porque si lo hago antes a lo mejor influyo inconscientemente en las vuestras. Podéis hacerlo vía internet, en libretas que tengáis sin uso, en diarios olvidados o donde más os guste. Y aunque lo haya querido llamar carrera, sólo pretendía llamar vuestra atención. Aquí no se obliga a nadie a hacerlo. Si hay una pregunta que no queráis contestar, olvidadla y ya os volvéis a unir en la siguiente tarea. Si no os apetece compartirlo, pues os lo guardáis para vosotras. Como si soy yo la única que participa, da igual. Aquí lo único que importa es que os planteéis algunos aspectos de vuestros TA y de la recuperación, y lo que sí me gustaría es que me avisárais en un comentario cada vez que decidáis participar.

LA PRIMERA PREGUNTA ES: ¿QUÉ SIGNIFICA PARA TI "ESTAR EN RECUPERACIÓN" FRENTE A "ESTAR RECUPERADA"?

Podéis comentar si son cosas distintas o la misma cosa para vosotras, cómo sabes cuándo estás en recuperación y cuándo recuperada, si hay reaídas en una o en ambas, etc.

Da igual que ocupe una línea, un párrafo o una hoja entera, lo que importa es que os sentéis a pensar detenidamente y dejéis escapar todo lo que se os venga a la mente al leer la pregunta. Mi respuesta la tendréis el viernes junto a la próxima pregunta. Y la siguiente será el lunes. Hoy he empezado en domingo para que dé tiempo a que llegue al mayor número de gente posible.

Por último, deciros que si creéis que hay alguien a quién le pudiera interesar participar, no dudéis en decírselo. Cuantas más respuestas podamos leer, mejor. Y si sabéis de otras cuentas de blogger que sean pro recovery, decidme cómo se llaman que estaré encantada de leerlas. 

viernes, 11 de julio de 2014

Mi último día en Valencia

Hola a todos, perdonad mi ausencia. Cada vez tardo más en escribir. A veces me pregunto si este blog será infinito, porque no veo el momento en el que me despida de todas vosotras. La recuperación total la veo tan lejana... y aunque llegara mañana, sería incapaz de dejaros sin noticias sabiendo que la mayoría seguís tan metidas en esto como yo. Algunas habeis dejado de escribir, y también me da pena haber dejado de saber de vosotras, pero por suerte muchas me seguís en Instagram y sigo teniendo noticias y recibiendo apoyo a través de esa red social. 

Supongo que mis padres estarán de camino hacia Valencia. Hoy es mi último día aquí, y ellos tienen cita con mi psicóloga a las 17h. Es lo último que queda para terminar con mi evaluación. Ayer tuve mi última práctica de laboratorio y mañana tras empaquetar todo mi piso actual pondremos marcha hasta Elche. Un curso menos de carrera, y un año más con la bulimia a mi lado. Vomité hace unas seis horas... Demasiado tiempo acompañada supongo. Las tres últimas semanas las pasé con mi amiga, mi hermana y mi novio, y el único día que me quedo sola ya tocaba volver a caer. Empezaba a pensar que había superado aquello de los vómitos y que ahora únicamente era comedora compulsiva. Bueno, "únicamente", como si fuera poca cosa. Por suerte no he subido tallas de ropa, aunque sí he perdido mucha definición. Tengo ganas de ir al endocrino y saber un poco cómo va mi salud. ¿Cómo tendré los niveles de azúcar? ¿Y qué le pasará a mi tiroides, o a mi tensión o a mis huesos? Supongo que en Elche ya podré pedir cita con el médico y tomar medidas para arreglar todo aquello que tenga descontrolado. 

El miércoles tuve cita doble con mi psicóloga. Se llama Mercedes por cierto, y la voy a echar de menos cuando cambie a la clínica de Alicante. Espero que la chica que tengo allí asignada sea igual de competente. Poco os voy a contar de esta última cita porque fue un poco más de lo mismo: hablar de mis amistades y de mi pareja esta vez. Le hablé de una persona en especial: una chica que fue mi "mejor amiga" durante muchísimos años y llegó a aislarme del resto del mundo. Sólo me quería para ella y conseguía limitar el resto de mis amistades para que tan sólo pasara tiempo a su lado. Le conté cómo conseguí ir separándome poco a poco de esa relación tan tóxica. Más que una amiga, parecía una esposa posesiva. Le conté lo mal que lo pasó ella al ver que cada vez le hacía menos caso y la evitaba más a menudo. Y finalmente, antes de empezar la universidad quedamos por última vez para que recibiera las explicaciones que merecía. Lloró e intentó que cambiara de opinión pero yo no tenía interés en seguir viéndola. Conforme empezamos la universidad pegó un cambio radical: se metió en temas de drogas, o quizás era puro postureo. Sea como fuere, no me arrepentí en ningún momento de la decisión que tomé al separarme de ella. Sentí libertad y pude volver a estrechar mis relaciones con el resto de personas de mi entorno que me importaban. 
Le hablé de la actualidad. De mi doble vida: Valencia y Elche. Y de cómo me siento mucho más acogida en mi ciudad de toda la vida que en mi ciudad universitaria. Aquí no tengo amigos, sólo compañeros. Algunos sí que tengo, obviamente. Tampoco voy a exagerar. Pero nada en comparación con la vida social que tenía en mi último año de bachillerato. La universidad y los años se encargan de poner a cada cual en su camino e ir separando a las personas para que se encuentren con quienes de verdad deben estar. Y a mí Valencia me ha hecho separarme de muchas de las personas que creía esenciales hace dos años, pero de esta forma he aprendido quiénes son aquellos que verdaderamente merecen la pena y son incondicionales. 

De mi novio poco os voy a contar. Pocas quejas tengo. Ha sido la persona que más ha tenido que tragar y escuchar y aguantar. Y a pesar de lo pesada que he llegado a ser, allí ha estado él, para todo lo que he podido necesitar. Pero no todo fueron cuentos felices... Le confesé que en los primeros meses que estuvimos en Valencia, allá por octubre, cuando él aún no sabía nada de mi problema (quizás porque aún no lo sabía ni yo), colaboró en una gran medida a que dejase de cenar. Es una persona que por querer hacer reír a todo el mundo llega a pasarse sin saberlo con las bromas que gasta. Y a mí también me tocaron. Recuerdo comentarios del tipo: "a ver si vamos más a clase de spinning" o "mira qué mollitas" mientras me apretaba la barriga. Y a mí automáticamente se me cerraba el estómago para el resto de tarde, independientemente de la hora que fuese. Por suerte en cuanto supo toda la historia ni se le ocurrió volver a decir nada ni parecido. De hecho los comentarios cambiaron totalmente de tercio. De lo contrario poco habría tardado en dejarle. Recuerdo que llegué a plantearme si estaba saliendo con un maltratador psicológico. Yo es que para esas cosas soy poco sumisa... En cuanto veo comportamientos extraños salto. Y de hecho al tiempo se lo conté. Le conté en qué medida había contribuído a mi odio a las cenas y se sintió peor que mal. Se sintió completamente culpable y me prometió en todo momento que si de verdad me dijo todas aquellas cosas (ni se acordaba) fueron sin intención en absoluto. Y de hecho, empezó a plantearse empezar a gastar menos bromas a la gente por si más de uno acaba malinterpretándolas de manera similar.

La próxima cita es el lunes 21. Es tan tarde porque Mercedes necesita un mínimo de tiempo para organizar toda la información que ha recibido en estas cuatro sesiones y comunicársela a la terapeuta en Alicante. Espero empezar ya la fase de terapia y empezar a tratar en serio mi enfermedad. Os seguiré contando mis distintos progresos pero quizás de una forma más escueta. No sé si os apetece leer mi diario personal como estoy haciendo estos días o si preferíais cuando de vez en cuando soltaba alguna reflexión a mitad de entrada. O quizás empiezo a plantearos ejercicios relacionados con la terapia. No sé, decidme lo que penséis, porque a parte de desahogarme y contar mi experiencia, quiero poder ayudaros a vosotras y llegar a transmitiros fuerza y esperanza. 

Un besito soles. Hasta pronto.

domingo, 6 de julio de 2014

Segunda cita con la psicóloga

Pues el jueves tuve la siguiente cita con la psicóloga y el próximo miércoles haré una sesión doble para poder acabar la evaluación antes de irme a Elche y tener que cambiar de terapeuta. En esta ocasión nos centramos en temas más bibliográficos (familia/pareja/amigos) pero sólo nos dio tiempo a hablar de la familia. Supongo que en las dos horas que nos quedan trataremos el resto de temas.

Primero le describí brevemente a mi familia nuclear, los que vivimos en casa, y luego le conté cómo se reparte el resto de mi familia. Por un lado, la parte de mi padre: cuatro tíos y cero primos. Son los que también viven en Elche. Los civilizados, que suelo decir yo. Y por el otro, la parte de mi madre, los de Granada: cuatro tíos y muchos primos. A ellos los veo de uvas a peras, unas tres veces al año, por eso no tengo mucha relación con ellos. Me preguntó si había habido algún tipo de trastorno similar en la familia. Le dije que por parte de madre tengo un tío drogadicto y alcohólico que ha estado varias veces en rehabilitación pero que al no ser él mismo el que quería desintoxicarse, que hace tiempo ya que desistimos en su curación. Y el otro único caso que conozco es el de mi prima, la hija del tío este del que os acabo de hablar. Ella también tuvo sobrepeso de pequeña y hace ya unos cuantos años se apuntó a un plan de adelgazamiento de Natur House y empezó a quitarse kilos de encima, pero se quitó demasiados. Recuerdo que la primera vez que la vi después del gran cambio no estaba segura de si era ella o su hermano, que son muy parecidos pero el chico era más delgado y huesudo. La vi bastante menos guapa que antes y todo el mundo comentaba por el pueblo que se había estropeado. Y ya sabemos que el aburrimiento de los pueblos sólo conduce a una cosa: el cotilleo. Llegué a oír historias de que al terminar de comer mi prima se metía en el baño y no salía hasta pasado un buen rato, y que se habían oído ruidos de vómitos. Le aclaré a la psicóloga que yo eso no lo sé, que nunca te puedes creer lo que oigas en los pueblos.

Luego volví a centrarme en la familia nuclear. Me pidió adjetivos positivos y negativos tanto de mi padre como de mi madre. Le dije que mi padre era muy racional, siempre contestaba a mis dudas planteando las cosas de una forma muy organizada, con los pros y los contras y pensando en lo que sería mejor para mí, objetivamente. Que también es comprensivo, y suele entretenernos a mi hermana y a mí cuando estamos aburridas o planear actividades si no tenemos nada que hacer. Lo negativo que pude decir de él es lo tacaño que puede ser. Él dice que no lo es, que simplemente no le apetece gastar dinero en cosas innecesarias. Que tenemos el armario lleno de ropa, alguna incluso sin estrenar, o que no es necesario comprar X cosa nueva si la que tenemos ahora aunque sea vieja sigue funcionando. Y no es que no tenga razón, es que las modas cambian y bueno, todos sabemos cómo somos las chicas jaja que nos pierden los centros comerciales.
De mi madre hablé un buen rato. De los ataques de rabia que le han dado a menudo, de la insaciable necesidad de reprocharnos las cosas que según ella no hacemos bien, de los insultos que he llegado a escuchar de su boca hacia nosotros, hacia su familia, y de lo incapaz que es de reconocer las cosas que hace mal. Le dije que es todo lo contrario a mi padre, mucho más impulsiva y derrochadora, que no suele pensar las cosas antes de hacerlas/decirlas y que nunca entendí cómo habían llegado a acabar juntos. Le conté que siempre había sido frecuente escucharles discutir en casa y que a mí me molestaba muchísimo oír gritos o discusiones.

Me alegra haber ido siempre más del lado de mi padre, porque de lo contrario habría sido una de estas chicas mimadas que lo tienen todo con tan sólo chasquear los dedos, y daría un poco de asco. Al pedirle las cosas a mi padre, nunca he tenido caprichos innecesarios y las cosas que tengo las tengo porque las he querido de verdad y, o bien me las he pegado yo, o bien he demostrado que verdaderamente me hacen falta.

De mi hermana poco hubo que decir. Le expliqué que es una chica muy introvertida que siempre se ha refugiado en mí, que nunca ha sido capaz de plantarle cara a mi madre ni a nadie en general, pero que últimamente a raíz de ver que yo voy un poco en contra de lo que ella consideraba normal, pues está empezando a contestarle de vez en cuando y a mostrarse un poco más agresiva.

Me dijo que sería interesante que fuesen a una sesión, a parte de las mías, para terminar la fase de evaluación. Quiere conocerlos y completar la información que le he dado yo, así que el viernes se vienen a Valencia y así aprovechan y se quedan a dormir aquí para bajar a Elche todos juntos el sábado. Ya os contaré cómo ha salido el diagnóstico.

Por último me dio más registros de comida, porque le confesé que en los primeros que hice, al saber que ella iba a leerlos, muchas veces me contuve de comer cosas de más. También me pesó, y me sentí como una bola de plomo en ese momento. Me pesó de espaldas para que no pudiera ver el número y no me rallara. Y al llegar a casa no me pesé por mi cuenta, ni me he pesado aún, ni quiero hacerlo.

Y bueno, dejé de contar días para no obsesionarme tanto, pero ahora que lo pienso... llevo 4 semanas sin devolver! El miércoles os cuento qué tal mi última visita a la clínica valenciana. Un besito amores :) a ver si la próxima entrada la hago un poco más interesante...