martes, 17 de junio de 2014

La última etapa (EDITO)

Hola a todas. Aún no he empezado la terapia y ya tengo la sensación de que voy a salir muy pronto de esto. Hoy he ido a visitar la clínica privada de la que os hablé en la entrada anterior, y la verdad es que me ha encantado. Primero les he contado un poco y muy por encima este año y ocho meses que he pasado con el trastorno. La chica me asentía todo el rato y hacía parecer que entendía todo lo que le decía. Luego ella me ha contado sus métodos de actuación. Primero he de pasar una fase de evaluación (unas tres sesiones) en la que intentan averiguar todo lo que me ha hecho acabar así, tanto aspectos familiares, como sociales, como personales. Además, un médico endocrino me examinará para comprobar si tengo alguna deficiencia y cual es mi estado de salud. 
A continuación llega la fase de devolución en la que se da un diagnóstico y se proponen unos objetivos con los que he de estar de acuerdo. Y por último empieza la terapia (1 sesión semanal), donde según mis necesidades en cada momento, irá variando entre el ambulatorio (sesiones con psicólogos, talleres, etc.), el centro de día (para comer allí cuando necesite supervisión y evitar un atracón) o el centro de 24 horas, al que creo que nunca hará falta que vaya.

La mejor noticia es que mi madre poco a poco se va concienciando de que el problema existe y ella también va a asistir a la clínica a hacer terapia familiar. Es por esto que presiento que poco a poco mi vida se va estabilizando y con ayuda de todos voy a salir de esto.

Y hablando con la chica y analizando un poco todo este tiempo, me he dado cuenta de todas las etapas por las que he pasado. Primero, la entrada a la bulimia. Cuando llegué a Valencia pensando que venía a comerme el mundo y acabé comiéndome la despensa de mi compañera. Creía que sería lo suficiéntemente inteligente como para perder el peso que me sobraba de una forma saludable y me encontré agachada frente al váter. Y pensaba: "sólo será una vez". Por eso me sorprendí cuando al día siguiente me voví a ver en la misma situación. Si alguien me hubiera frenado aquella primera vez... Si hubiera sabido todo lo que vino después... Sí, perdí peso, pero a qué precio. 

Una vez estuve bien embarrada llegó la etapa de reconocimiento. Yo no pasé por la de negación. Me dije: "Comes y vas al baño a devolver, ¿acaso no es eso lo que hacen las bulímicas?" Y se lo conté a mi novio. Él, todo sorprendido, y sobre todo preocupado, habló con su hermana que es psiquiatra, sin que yo lo supiera para saber qué hacer. Ella le dijo que sin ayuda profesional no se puede acabar con una enfermedad como esta. Él acabó contándomelo y me pidió que fuera al psicólogo. Si hubiese aceptado desde un primer momento... Di el primer paso, que ya es decir, y pedí cita con el psiquiatra, pero lo pasé tan mal que cuando me derivó al psicólogo, rompí el papel de la citación y decidí no volver. Yo sí que podría sola. Si me hubiera creído desde un principio que sola no se puede...

Y entonces vino la etapa del querer y no poder. No sé cómo llamarla la verdad, porque por mucho que yo afirmaba que iba a salir de esto, nunca cenaba, intentaba reducir al máximo el número de calorías, iba siempre que podía al gimnasio para compensar, y en caso de comer de más (entonces llamaba atracón al aperitivo de los que me he llegado a dar ahora), ayunaba al día siguiente. Creo que mi excusa era "cuando adelgace y me vea bien, ya no tendré más ganas de vomitar ni de controlar las calorías". Qué ingenua...

Llegó el verano. Pesaba entre 45 y 46 kilos. Se me notaban los huesos de la cara, del cuello, de la espalda y del torso. Y la tripa fofa seguía allí, así que mi mente me indicaba que debía seguir adelgazando. Fue otra etapa, qué más da el nombre. Volví a casa y a las comidas con mis padres. Parece que entonces el número de vómitos se redujo, porque como además todo el mundo me decía que debía coger algo de peso y que estaba mejor antes, no me dolía tanto comer un poco de más. Y seguía evitando cenas, y contando el número de calorías. ¿Cuándo se supone que iba a llegar ese mágico día en el que me iba a ver bien y dejaría atrás la bulimia?

Y entonces empezó el curso siguiente. Cambié de piso y de compañeros. Chicos sanos y deportistas esta vez. Y empezó la etapa de querer e intentarlo de verdad. ¿Cuál fue el problema entonces? Que seguía obsesionada por el peso. Cuando padeces un TCA da igual lo que peses, da igual tu estado físico, nunca estás conforme. Intenté dejar de vomitar y empezar a comer sano, pero seguían obsesionándome las calorías. Restringía pensando que sino iba a comer demasiado y acababa atracándome igualmente. Acabé por olvidar qué comía una persona normal y sin saberlo, planificaba menús con muchas menos calorías de las que debería ingerir. 

Llegaron las navidades y los turrones hicieron su efecto. Juntas a una chica con tendencia al atracón con reuniones familiares y comidas sin fin, y obtienes varios kilos de más. Mis padres todo contentos y yo toda frustrada. Siguieron las restricciones, esta vez guiadas por intentar bajar el peso que habia cojido, y sólo obtenía atracones a cambio. Así que empezó la etapa del blog, una etapa muy parecida a la de querer e intentarlo de verdad, porque seguía planificando menús y seguía dándome atracones, con la diferencia de que esta vez los vómitos se producían cada vez más alejados. Conocí a mi peor enemigo, myfitnesspal. Para esta aplicación hasta una simple manzana puede hacerte sobrepasar el límite diario de calorías. Y ahora que lo pienso, no sé cómo era capaz de apuntar cada miga de pan que entraba por mi boca, de pesar lo que iba a comer y de intentar no pasar las 800 Kcal diarias. Me sorprende que aún conserve la cordura, porque durante todas estas etapas, llegué a perderla de verdad. Y lo mejor de todo: tanto sufrir por las cantidades, tanto maltrato mental por una manzana extra, y tanto ejercicio compensatorio para bajar los kilos de Navidades, para no haber perdido absolutamente nada. Pero si es que cómo pretendo acabar con los atracones planificando menús del tercer mundo...

Por suerte llegó la etapa "healthylife", en la que dije adiós a la aplicación endiablada y decidí comer, pero comer sano. Creé una cuenta en Instagram y empecé a seguir cuentas de recetas sanas. Descubrí los mugcakes, los crepes fit, los productos bajo en grasa y sin azúcar, la pizza casera, el poder de la avena, los jugos de frutas y las barritas proteicas. ¿Y por qué no se iban los atracones aún? ¿Qué más debía hacer? Debía curar mi obsesión. No tengo nada en contra de la healthylife, nada en absoluto. Me parece estupenda para toda la gente que quiere seguir hábitos saludables y una alimentación adecuada, pero no para una persona obsesionada con la comida. Y ya me lo decía mi novio; "Si te apetece un donuts, cómetelo", "no pasa nada porque tomes un yogur natural", "¿por qué le pones edulcorante a la tortita si tenemos azúcar?" y yo siempre le decía toda enfadada que si él quería comer todas esas porquerías, que lo hiciese, pero que yo quería comer sano. 

Y al fin llegó la etapa final (es pronto para cantar victoria, pero me gusta pensar que sí). La etapa en la que me encuentro ahora. La etapa en la que por fin he descubierto que da igual cuánto pese, nunca me voy a sentir feliz conmigo misma si no me curo mentalmente. Da igual lo sano que coma, siempre que busque comer lo más sano posible y me niegue algún capricho me lo voy a acabar dando en forma de atracón. ¿Sabéis qué? La semana pasada, esa en la que hubieron atracones y vómitos cinco de cinco días, llegué a pesar 51 kg. Cuando llegó el fin de semana me fui a casa de mi novio, y en vez de aprovechar que con él nunca hago mal las cosas para comer menos y perder el peso, comí más. Me sacié en cada comida. Le dije que me hiciera a mí lo mismo que se hiciera él. Y así es como tomé tostadas a media mañana el sábado, espaguetis para comer el domingo, y un bocadillo tan grande como mi brazo para cenar cuando volví a mi casa. No le pedí yogures desnatados."Tú compra lo que tú quieras", le decía. Y los tomé enteros, de esos de Activia con trozos de mango. Y me encantaron. Y tomé miel y polos de limón y no pasé hambre en ningún momento. Y de repente esta mañana me levanto, habiendo pasado sólo tres días desde los atracones, y me veo con 48,9 kg. Si desde un primer momento me hubiese creído eso de: "para adelgazar no hay que restringir" igual me hubiese ahorado estos casi dos años de vida. 

Ahora, justo a comienzos del verano, es cuando me da por empezar a aumentar cantidades. ¿Arriesgado, eh? Pero me da igual ganar peso, porque no tengo amigas perfectas, así que no sé por qé yo me empeño en serlo. Y porque si estas amigas imperfectas comen felices sin aumentar de volumen, por qué iba a ser yo distinta.

Y para colmo, empiezo terapia con unas chicas majísimas en una clínica especializada. ¿Será o no será la última etapa? Si desde un principio hubiese decidido ir a terapia... Si me hubiese creído lo que me decía mi novio y hubiese intentado comer a gusto a su lado... Si hubiera sabido que de esto no se sale sola, y si hubiera comido lo que quisiera sin restringir quizás otro gallo nos cantaría. Pero como bien he dicho, el problema es mental, y quizás era necesario pasar por todas estas etapas para llegar a la verdadera solución. Ahora entiendo la frase esa de "Para poder seguir a veces hay que empezar de cero". Antes quería creérmela pero cada vez que me caía, me suponía el fin del mundo y el pensamiento de que esto no acabaría nunca se apoderaba de mí. Ahora entiendo que para llegar a una meta primero hemos de fallar muchas veces. Y todos estos fallos son las etapas por las que yo he pasado, sin las cuales no podría haber llegado al final. Y quizás esta no sea la final y quizás necesite buscar otra solución. Pero la encontraré y llegará el día en que todo esto sólo sea una historia más que contar.

P.D.: Si alguna es de la Comunidad Valenciana la clínica se llama Previ. 
Me han recomendado este libro: La superación de los atracones de comida, de Fairburn. Lo pienso leer sin duda, ya os diré qué tal está si no os animáis vosotras. 

EDITO: He estado buscando el formato ebook para que lo podáis descargar gratis pero este libro sólo existe en papel. Lo más parecido que he encontrado es una pequeña muestra de la versión en inglés, que podéis encontrar aquí: http://books.google.es/books?id=aUQ9JxecFz4C&printsec=frontcover&dq=Fairburn&hl=es&sa=X&ei=9IChU_ahINKS0AXQkYGQBA&ved=0CCUQ6AEwAQ#v=onepage&q=Fairburn&f=false

12 comentarios:

  1. Jo chica, motivas con sólo leerte. A mi la verdad es que me da miedo o no sé si es que realmente no quiero pedir ayuda... algo así como no salir de la zona de confort. Sí, sé que suena a estupidez, pero en fin... tengo que estar preparada mentalmente para eso.
    En cuanto al libro, me interesa. Si lo tienes en PDF estaría guay si pudieras colgarlo aquí y si no echaré un ojo por las bibliotecas municipales o por si anda en la net :)
    Ánimos!

    ResponderEliminar
  2. Eso es un paso de gigante. Reconocer que se tiene un problema y pedir ayuda es casi la mitad del camino. Mucha fuerza y ánimos!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Agradece que solo llevabas dos años y no cuatro xD
    Igual, me da muchísimo gusto que vayas a recuperarte, tú motuvas mucho
    Hay chicas aue se van de los blogs cuando se recuperan, si tú lo necesitas hazlo, pero si no, pues sigue aqui motivandonos a todas, un saludo y mucha suerte

    ResponderEliminar
  4. (Una cosa, la chica era educadora social?, es que me recuerda tanto a lo que yo hago en mis proyectos xddd)
    Mucha suerte!! con ánimo y con fuerza de voluntad todo se puede, aunque haya recaídas! son parte del proceso que ayudan a aprender de los errores!
    A mi myfitnesspal me ayuda a no pasarme e incluso a veces a comer más porque si no tuviera el contador comería menos ... ya, suena horrible pero es la verdad
    Ya nos contarás como van las cosas pero seguro que bien!
    Un beso guapa y ánimo!

    ResponderEliminar
  5. Mucho ánimo y fuerzas, seguro que será tu última etapa! Sobretodo llega al final de la terapia. Yo pedí ayuda a los dos años de darme cuenta que tenia un problema y no quise acabar la terapia porque me pareció que "ya lo haría sola". Ya han pasado 8 años y sigo igual o peor de lo que estaba. El lunes volveré otra vez a terapia y tengo mucho miedo, despues de tantos años no me acuerdo ni de como era mi vida ni forma de pensar de antes de todo esta enfermedad. Lucha que lograras superarlo!

    ResponderEliminar
  6. Casi lloro leyendo esto. Toda la suerte del mundo. La verdad es que después de una semana de vacaciones comiendo como una cerda y viendo mi cara y mis piernas en las fotos y asustándome, siento que yo nunca voy a poder salir.
    Pero ojalá también para mí.

    ResponderEliminar
  7. Mucha suerte Miriam!!!!

    ResponderEliminar
  8. Yo nunca he llegado a estar tan mal, aunque si que he pensado mas de una vez en vomitar despues de comer mas de la cuenta, me he saltado comidas...
    Sin embargo cuando hace unos meses volvi al gimnasio me sentia cansadisima. Y usando varios dias myfitnesspal me di cuenta de que comia demasiado poco, con el riesgo de estar en inanicion, de ahi el cansancio que tenia y de que cualquier cosa que comiera me engordara. ahora como mas mejor y he perdido peso y siendo totalmente objetiva me hacia falta.
    gracias por contar tu historia y mucho animo!!

    ResponderEliminar
  9. Me has hecho senti mil emociones con esta entrada... Me siento totalmente identificada, y déjame contarte algo: Yo también pasé por ahí, estuve atrapada en ese círculo vicioso durante bastantes años, y traté de hacer terapia varias veces. Desde que mis padres empezaron a sospechar, cuando tenía unos 14 años, pasé por a mitad de los psicólogos de mi ciudad xD Pero nada cambiaba, por el simple hecho de que YO no quería cambiar. Hasta los 18, cuando sentí que toqué fondo y que ya no me quedaba más remedio que ir para arriba. Decidí intentarlo otra vez, total no tenía nada que perder, y empecé un tratamiento en una clínica privada también. ¿Y sabes qué? Me sentía exactamente como tú has escrito en esta entrada. No me asustaba hacerme ilusiones, tenía ese extraño presentimiento de que esa vez sería la definitiva. Y no me arrepiento en absoluto de haberlo intentado, porque aunque todavía no me han dado el alta, hoy puedo decir que soy feliz y que estoy muchísisisisisimo mejor que antes.
    Así que te felicito por tu decisión, eres muy valiente. Ánimo, y cualquier cosita que necesites aquí me tienes. Te sigo, besos :)

    ResponderEliminar
  10. Hola guapisima, qué placer poder leerte de nuevo, poco a poco me voy poniendo al día con todas. Tú siempre eres tan alegre y optimista! Me acabo de enterar de que has ido a una clínica y te veo animada con ello así que me alegro por tí, obviamente, pero yo no lo voy a hacer, ni voy a decírselo a mis padres. Tengo mis razones, claro, tal vez algún día hable de ello, pero vamos, que te apoyo. Además, te entiendo perfectamente con lo de tu madre, no porque mi madre sea igual, sino porque las relaciones familiares son complicadas... pero tu padre y tu hermana te apoyan un montón, tu novio también, osea, que tienes mucha suerte!
    Uf, yo con el inglés mal! Así que no creo que le pueda echar un vistazo al libro, qué lástima.
    No dejes de escribir, que este verano te necesito! jejeje
    Un besazo!

    ResponderEliminar
  11. Antes que nada muchas gracias por contar tus experiencias me identifico en muchas!! Te encontre por Instagram y me gustaria pedirte algunos consejos y compartirte miles de dudas que tengo, soy de Mexico.. puedo encontrarte en facebook ?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro guapa :) envíame un Mail a termodinamicamente@gmail.com y desde allí te lo envío :)

      Eliminar