lunes, 28 de abril de 2014

Día 35. Nuevas rutinas

Hola hola :) Hoy vengo un poco más orgullosa de mí misma. Sigo sin contar las calorías, lo que significa que les estoy perdiendo el miedo. Cuando estuve comiendo bien en el pueblo con mi hermana, al coger algún rosco de mi abuela o algo de chocolate seguía pensando: uuuf... ¿de qué estará hecho esto?, ¿me estaré pasando con las calorías? Y ahora, poco a poco esos pensamientos se van desvaneciendo. Pero repito, poco a poco. Y es que después de tanto tiempo dándome atracones es difícil pensar por una misma qué es "mucho" y qué es "poco" en una dieta normal. Recuerdo que cuando empecé con todo esto, para mí comerme una napolitana ya era motivo de ir al baño; acabarme un paquete de galletas, impensable; y medio bizcocho en una tarde, de locos. Conforme fue avanzando el tiempo y las comidas compulsivas fueron haciéndose más frecuentes, las napolitanas fueron siendo un capricho de una tarde, y los paquetes de galletas hasta que no acababan no podía volver a guardarlos. Es como si con el tiempo el concepto de "atracón" se fuese distorsionando y cada vez necesitara más comida para ir al aseo. Por ese motivo, ahora que quiero dejar todo eso atrás, me cuesta muchísimo abrir una caja de galletas y coger sólo tres, o partir un pequeño trozo de bizcocho y no querer más. Y es inevitable que al hacerlo se me pase un "¿será demasiado?" por la cabeza.

El caso es que poco a poco me voy controlando. Ya os conté cómo me fue el sábado. Y ayer estuve todo el día en la montaña. Fui con mi padre y mi hermana hasta la cima del Puig Campana (1.406 m de altura, 15 Km de ruta aprox). Me alegró ver que mis rutinas de gimnasio van dando sus frutos al aguantar toda la caminata sin problemas y yendo la primera todo el tiempo marcando el ritmo.


Fue bastante completa. Empezamos a andar a las 10 de la mañana y volvimos al coche a las 17:10. La mayor parte del camino fue una buena subida de escalada prácticamente, ya que el sendero estaba completamente desdibujado entre las rocas y teníamos que ir ayudándonos de un bastón para poder avanzar. Y la bajada fue bastante dura consecuentemente porque debíamos ir haciendo fuerza con todo nuestro cuerpo para no caer de un resbalón. Y el resultado han sido unas buenas agujetas (me encantan porque me demuestran que verdaderamente me ejercité).

Comí a base de bocadillos (no muy grandes a mi parecer) y de cena me hice mis típicos yogures de frutas y tortitas de maíz con miel. Esta mañana sin embargo, el desayuno se me ha ido bastante de las manos. He salido temprano (7.30h) para Valencia y a pesar de la hora me he levantado con hambre. Pero no me siento mal. Como digo, creo que les voy perdiendo miedo. No tuve hambre a media mañana, de comer me he hecho un trozo de pechuga de pollo deshuesada con mi novio y para cenar acabo de tomar unas cinco tostaditas de esas pequeñas que venden en paquetes con jamón serrano y una manzana. Creo que he compensado el día sin problemas y si tanta hambre tenía esta mañana será porque ayer mi cuerpo no recibió toda la energía que necesitaba para completar la ruta.

Y como lo prometido es deuda, aquí os dejo algunas rutinas muy interesantes sacadas de amaya_fitness.






La reflexión de hoy va sobre los miedos. Nuestro peor enemigo es el miedo al futuro. La ansiedad que nos entra es por temor a lo que pasará después, y por eso somos incapaces de disfrutar el presente. Cuando comemos algo pensamos en si nos engordará en un futuro, cuando vamos al supermercado pasamos sin mirar el pasillo de los dulces por miedo a acabar con ellos al llegar a casa, y cuando nos invitan a cenar fuera pasamos el día preocupándonos de no comer demasiado porque damos por hecho que nos hincharemos al final del día. Y resulta que todos esos miedos que en un principio parecen prevenirnos de hacer las cosas mal, son los que acaban haciéndonos caer hasta el fondo. Como si fuésemos escalando por la montaña de ayer. Cuando íbamos bajando, solíamos ir lentamente  pensando bien dónde poníamos los pies y qué piedras cogíamos porque al ver la caída que había debajo de nosotros temíamos resbalar y darnos de bruces contra el suelo. Y el caso es que al planificar cada paso -del mismo modo que intentamos planificar cada comida-, al ir con las piernas temblando -igual que vamos temblando al pensar que no nos quedaremos satisfechos y querremos comer más-, acabamos tropezando, abriendo la despensa y acabando con todo.

Sin embargo, exactamente en dos ocasiones, nos encontramos con dos chicos que con una seguridad brutal en sí mismos estaban realizando la misma bajada que nosotros pero saltando de piedra en piedra, y corriendo entre las zonas de grava suelta. Y no se caían. Iban a toda pastilla sin pensar a dónde irían a parar sus pies y aún así llegaron sanos y salvos a la ladera de la montaña. Y eso es por no tener miedo a caer; por no tener miedo al futuro. 

Y es así, la mayoría de las veces que acabamos comiendo de más es por pensar en que lo haremos. "Ay, me va a bajar la regla, seguro que me paso", "no he desayunado mucho, seguro que a media mañana me entra hambre", "he comprado palmeritas, seguro que no llegan al final del día" y así es como acaba ocurriendo, por mera sugestión, igual que ocurre con el efecto placebo.

Y también por eso estoy plenamente orgullosa de mí hoy, o almenos de esta tarde ya que el desayuno no ha sido muy digno de imitar. Y es que mientras me preparaba la cena pensaba en que me iba a volver a entrar hambre al poco tiempo. Al acabar mis tostadas, estaba completamente saciada pero me han entrado ganas de coger alguna más y ponerle miel. Y sin embargo aquí estoy, a punto de irme a dormir y sin comida de más en mi cuerpo gracias a eliminar ese tipo de pensamientos. Si luego me entra hambre, luego comeré. No tenemos que preocuparnos ahora por el futuro.

Y con esto acabo por hoy. Esta mañana he tomado mi última pastilla anticonceptiva así que hasta que no se me pase la regla queda prohibido volver a pesarse. Y seguro que todo va bien, pero de todas formas, ¿para qué preocuparme por eso ahora? :P 








sábado, 26 de abril de 2014

La entropía siempre es positiva. Todo tiende al caos.

Las vacaciones empezaron siendo una historia demasiado bonita para durar hasta su fin. Comía a las horas adecuadas, cero atracones, cero vómitos, cero ansiedad, y cero contador de calorías. Genial. Pero no duró más que los cuatro días que estuvimos en el pueblo. Fuimos un viernes noche y volvimos un martes tarde. El miércoles en casa empezaron las comidas descontroladas. No quiero usar la palabra atracón, porque realmente era consciente de lo que comía. Iba eligiendo las cosas y como me seguían apeteciendo seguía comiendo. ¿Recordáis las palmeritas, el chocolate y las magdalenas que compró mi madre? Pues a eso le siguieron unas galletas con leche, y unos bombones belgas durante el miércoles, jueves y viernes.

No sé muy bien cómo definir mi sensación ahora mismo. Noto mi barriga bastante más hinchada, pero al mismo tiempo, cuando me miro de una forma más objetiva, pienso que no es para tanto. Intento pensar que la menstruación tendrá algo que ver. No ha de bajarme hasta el jueves, pero es que las primeras pastillas anticonceptivas de este mes las tomé unos pocos días más tarde de lo que me tocaba porque estaba en Valencia y yo las tenía en Elche. Así que originalmente ya tendría que estar con el periodo, y tal vez es por eso por lo que me siento tan rara.

Aún así el jueves me fui de compras y la 34 me sigue quedando perfecta. Compré dos pantalones cortos y ajustados (uno de cintura alta y otros normales) además de este vestido (soy un poco princesita a veces...)


El viernes tenía un cumpleaños por la tarde, una amiga de mi novio que había decidido invitarme a mí también. Me levanté pensando en no comer demasiado durante el día porque suponía que ya bastante me pasaría en la fiesta, pero ya todas conocéis esa sensación de: por un día más haciéndolo mal... qué va a pasar? Así que justo antes de ir al campo de la chica esta me comí algunas galletas (tampoco muchas) y no recuerdo qué más (es que ya paso de llevar la cuenta de las cosas). La fiesta era temática. Debíamos ir vestidos de los 70's, y mi novio y yo no teníamos ni idea de qué llevar. Al final opté por estrenar los shorts de cintura alta y comprar unas gafas tontas para dar un poco el pego. 


Iba bastante acomplejada por mis piernas. Los pantalones me quedaban demasiado ajustados y si encima iba súper hinchada, pues sentía que iba a explotar. Estuve un rato quejándome en silencio de la mala elección que había tomado cuando una de las invitadas con la que empecé a coger confianza me dijo que nada más verme había pensado: "¡Qué cabrona! Mira qué piernas, si es que no le sobra nada. Al igual me pongo yo unos pantalones así..." Me quedé bastante flipando. Le dije que para nada, que yo venía súper acomplejada, pero vamos... que me alegró la noche en un momento.
Esta la pongo porque me encanta cómo salimos

El caso es que yo ante todo optimista como siempre. No me voy a poner a llorar por un poco más de carne. Al final entre jugar al billar, al futbolín, conocer a la gente y bailar, sólo probé un trocito de tarta y algunos frutos secos. Tanto preocuparme para nada jaja (y mejor). Y hoy me he levantado con el ánimo subido otra vez y he dicho: ¡Ya está! Ya no hay más cumpleaños ni momentos de ansiedad ni excusas. Hoy toca hacerlo bien.

Y estoy bastante orgullosa de cómo me ha ido:
Desayuno: Un pan Thins con jamón serrano y una taza de yogur con piña y galletas integrales troceadas
Me he ido a la sala a estudiar con mi novio y se me ha pasado la mañana corriendo.
Comida: Un filete de dorada con algo de ensalada y piña de postre
Merienda: 4 galletas con algo de chocolate (soy débil, vale?)
Cena: Un pequeño bocadillo integral con pavo y tomate

Y el caso es que la cena la he tomado en mi campo, sobre las 6:30 -bastante pronto- y pensaba que al volver a mi casa querría comer algo más. Sin embargo, ante todas las tentaciones que tenía a la vista le he dicho a mi hermana: ¡Vamos al sótano a que acabes la temporada 8 de una vez mientras hago bici!

En total han sido unos 35 minutos pedaleando, otros 5 de abdominales y para terminar una sesión de la aplicación Seven para mujeres. No sé si la conocéis pero está genial. Supongo que existirá tanto en Android como en Apple. Yo me la pongo en el iPad y en sólo 7 minutos acabas sudando.

Mañana me voy todo el día a la montaña con mi padre a hacer una ruta de las durillas. Ya os digo que me ha vuelto la motivación. Además, he aprendido a hacer las pulseras estas tan de moda, y cuando me aburra o me entre ansiedad me pondré a hacer para mis amigas.


Y poco más, tan sólo quería que supieseis cómo me iba. Por desgracia, como dice el título, todo tiende al caos y cuesta mucho poner orden en nuestras vidas. Pero bueno, a pesar de las distintas recaídas y malos momentos que haya podido pasar, nunca es mal día para intentar seguir adelante. Mañana intento volver a actualizar con la temática original del blog (dar consejos e ideas de motivación) y os comento algunas rutinas nuevas para cuando no os apetezca salir de casa a hacer ejercicio.

Un beso a todas :D Día 1 del blog




miércoles, 23 de abril de 2014

Día 30. (Sin vómitos) Día 0 del reto

Todo estaba yendo genial en el pueblo. Pero era gracias a que estuve con mi hermana todo el tiempo y ella hacía que no necesitase comer para pasar el rato. Ayer justo volvimos de Granada a mi ciudad, a Elche, y por algún extraño motivo mi madre creyó buena idea comprar chocolate milka y palmeritas. Eso sumado a las galletas que ya había en la casa y a mi pasión por el dulce pues... No fue un atracón por el hecho de que no fue nada que conllevase descontrol, ni dolores de barriga. Pero comí de más. Mucho. Pasé todo el viaje sintiéndome hinchada y claro, como mi madre no sabía que había estado picoteando de todas las guarrerías que había traído, se pasó la tarde recordándome que debía merendar y diciéndole a mi padre que parase en algún sitio a comprarme un bocadillo (Gracias a Dios que nunca le hacemos caso).

Estoy bastante decepcionada con la actitud que ha tomado mi madre. Pensaba que un problema como este le haría tomar algún tipo de medida. Que no tengo fiebre, ni amigdalitis, ni ningún tipo de enfermedad que con un par de fármacos y dos días de reposo se pase. Que tengo un problema mental. Que ha sido la accionista principal en mi obsesión por la comida. Que llevo año y medio provocándome los vómitos, desgastándome la garganta, destrozándome a mí misma psicológicamente y posiblemente lo máximo que haya pensado ella haya sido: "¿Que se da atracones? Mejor. Así ganará algo de peso". Creo que voy a tirar la toalla con ella. Voy a jugar mi última carta y después me rendiré. Al final no me ha preguntado nada por lo que yo tampoco le he dicho nada a ella. Y casi que lo prefiero porque no me apetece pasar un rato de llantos, gritos, interrupciones por cada frase que pronuncie e irracionalidades. He pensado que voy a escribirle una carta. Una carta con las ideas bien ordenadas, en la que le explique qué es lo que pienso de ella, por qué hemos llegado a este punto y cómo me he sentido después de compartirle mi gran problema y recibir indiferencia como respuesta. Se la daré a mi padre el lunes cuando me vuelva a Valencia para que se la dé a mi madre cuando la vea. No espero ningún cambio. Ya no espero nada de ella. Pero al menos sabré que ya no me queda nada más que intentar.

Por el tema de la comida no ando demasiado preocupada. He comido de más, ¡qué sorpresa! Llevo haciendo esto durante tanto tiempo... Sé que hoy parezco una embarazada primeriza y en un par de días volveré a ser yo. Le negaré la mirada a la báscula y nadie se enterará del pecado. Lo único que me molesta es no poder demostrarme a mí misma ni al resto del mundo que comer sin obsesiones no engorda. Porque los días que estuve comiendo sin contar calorías, los primeros, los que estaba haciendo bien, me sentía igual de ligera o mejor que cuando planificaba cada mordisco que daba. Pero no pude pesarme y no pude comprobar que realmente fuera así. Y pasado mañana tengo el cumple de una amiga, y es el mismo día que cumple años mi padre, y luego me volveré a Valencia y no sé cuándo podré volver a comer igual de bien que los primeros días en el pueblo, al lado de mi hermana.

En fin chicos, prometo seguir intentándolo. Mañana será otro día. Ya no quedan ni palmeritas ni chocolate, así que tengo dos puntos a favor. Día 0 del reto ilusa. Pronto volveré con el mismo ánimo de siempre y con nuevos ejercicios que estoy descubriendo muy interesantes.

lunes, 21 de abril de 2014

Día 28. Así van mis vacaciones

Pues como ya os dije, estoy pasando estos primeros días de vacaciones en mi pueblo de Granada. Aquí es dónde vive la familia de mi madre, y solemos venir a verlos unas tres veces al año (las tres épocas de vacaciones que tenemos).

Cuando mi hermana y yo éramos más pequeñas llegábamos a disfrutar mucho de la estancia en este pequeño conjunto de casas. Y es que el pueblo literalmente tan sólo tiene una calle principal y otra que mediante una curva conecta con la principal otra vez. Algo así como una letra D. No tiene comercios ni colegios, ni nada más que casas, como ya he dicho. El caso es que hace unos cuantos años aquí había algo más que guiris y abuelos. Aquí antes vivían niños con los que salíamos a jugar, a corretear por las calles y a ensuciarnos. Pero como a medida que crecemos necesitamos ir a institutos y universidades, estos han ido mudándose a las ciudades, y ahora mismo las únicas jóvenes del pueblo somos mi hermana y yo (las pocas veces que venimos). Esto hace que cada vez nos resulte más aburrido pasar aquí los cuatro o cinco días que solemos venir. Y por eso siempre procuro pensar planes para pasar el día; ya sea estudiar, ver pueblos vecinos, ir de compras a alguna ciudad cercana, o hacer ejercicio.

El primer día decidimos salir a correr, y gracias a mi caída prácticamente se nos arruinaron las rutinas de ejercicios que tenía preparadas. Tener que agacharme, hacer zancadas o sentadillas sin a penas poder doblar la rodilla es una tarea bastante difícil. Así que ese mismo día por la tarde decidimos ir a la ciudad más cercana a pasear por allí mientras íbamos de compras. Pensaba arrasar con todo lo que viera: blusas florales, vestidos primaverales, faldas de vuelo, pantalones cortos,... Y al final acabé comprando un simple top, y por no irme con las manos vacías. Casi todos los vestidos eran verdinegros o monocromos, y no había ninguna prenda que llamara especialmente mi atención (y cuando pago yo, sólo compro cosas que me gusten de verdad). Así que volveré a mirar cuando vaya a Valencia y pasaré por el Corte Inglés, que digo yo que siendo ya prácticamente mayo se espabilarán en poner la temporada de verano.

El top que acabé comprando
Y el tema comida va bastante bastante bien. No sé... llevo pensando estos días en mis hábitos, y me he dado cuenta de cosas. Para empezar, lo que ya sabía de sobra: siempre quiero medirlo todo. Cuando decidí empezar a hacer bien las cosas, allá por la primera entrada, lo primero que hice fue crearme un plan de comidas saludable, con sus cinco ingestas diarias, platos variados, y un plan de ejercicios que seguir a rajatabla para no tener que improvisar y cagarla. En principio todo sonaba bien, pero no duré ni una semana portándome como tenía pensado. Así que por un lado, si dejaba sitio a la improvisación acababa atracándome y vomitando, y si lo planificaba todo acababa aburriéndome y saltándome la dieta. Sin embargo ahora llevo cuatro días de vacaciones desayunando sin pensar las cosas con antelación, comiendo los platos que me sirven mis padres (que de momento van siendo pastas, arroces, estofados, y yo sin malos pensamientos), saliendo a andar sin poder ir al gimnasio, y sin pasar ni hambre ni ansiedad.

Igual estoy comiendo de más y no me estoy dando cuenta, no lo sé. Pero ya lo dije: no me importa. Esta mañana le he dejado un comentario a Emmi Mora (espero que no te moleste que lo cuente aquí) en el que le respondía después de haber leído su entrada lamentándose por haber subido dos kilos. Le he dicho que lo único malo de haber subido de peso es no haber disfrutado de la comida que haya estado tomando. La habrá visto como al enemigo, se habrá sentido triste y amenazada en lugar de haberla saboreado. Le he recordado que unos kilos de más pueden acompañarnos durante varios días o semanas mientras que un TCA puede hacerlo durante toda la vida. Y por ese motivo prefiero pasar unos meses pesando algunos kilos extra (que no me van a hacer gorda) que toda una vida obsesionada con la comida. 

Siguiendo con mis pensamientos, me he dado cuenta de que no sólo me obsesionaba la posibilidad de coger peso, también lo hacía el querer cumplir con las recomendaciones de "la dieta saludable", que básicamente se reducen a "hacer cinco pequeñas comidas al día". Me he acordado de cómo mis padres me preparaban un almuerzo todas las mañanas para llevar a clase y comerlo en el descanso. Sin embargo, cuando llegaba el fin de semana o las vacaciones o puentes, nunca había un momento del almuerzo. Me despertaba el sábado, desayunaba y hasta la comida no sentía hambre. Mi cabeza relacionaba el almuerzo con el patio del colegio, y en ese momento no estaba allí. Y nadie pensaba que estuviera haciendo nada mal por no comer a media mañana. Y es lo que estoy haciendo estos días. Siento que igual estoy desayunando de más: yogur, fruta, galletas, a veces algún rosco de los que hace mi abuela, o tal vez alguna tostada. Pero es que hasta la hora de la comida me siento saciada y no necesito picotear nada. Y creo que es porque he dejado de lado las pautas que antes quería seguir a rajatabla. No estoy haciendo cinco comidas como recomiendan, pero las recomendaciones son sólo eso: unas pautas que seguir. Quien pueda con ellas y se sientan bien, que las siga, pero somos libres de crear nuestras propias pautas personalizadas. 

Recuerdo las miles de charlas que he tenido con mi novio a cerca de la comida. Él en la vida se ha preocupado por horarios. Hay veces que tiene mil cosas que hacer en una mañana y acaba por no almorzar, otras almuerza tarde y empieza a comer a las 3 de la tarde. Otras por el contrario, tiene hambre en seguida y a la una del mediodía ya tiene su plato servido. Y yo le digo que tendría que ser menos desordenado. Y él me pregunta: ¿por qué? si tengo hambre ahora... ¿no puedo comer ahora? Y tiene razón. Al final todas las pautas que nos dictan, los consejos que nos dan... que sí, que seguramente será lo más saludable, y que hacer cinco comidas diarias nos ayuda a llegar con menos hambre al final del día. Pero no quiero planes. Sé lo que es correcto y lo que no. Pero quiero adaptarme al día a día. Sin indicaciones ni órdenes. Quiero dictarme por mis necesidades.

Os voy a poner el ejemplo de ayer y a dejar algunas fotos. Como no podíamos hacer las rutinas de ejercicios, nos fuimos a ver pueblos vecinos, que como aquí estamos todos entre montañas, es andar cuesta arriba. Al final entre unos y otros fueron unas 4 o 4 horas y media de caminata. Desayunamos por la mañana (fuerte, en mi opinión), salimos a andar, volvimos a casa a la hora de comer (por lo que no hubo media mañana, ni la necesité). Quise volver a salir por la tarde, pero la siesta para mi padre es sagrada y antes de las cinco iba a ser imposible, por lo que me dio algo de hambre y cogí un par de galletas con tres onzas de chocolate (de eso es de lo que hablaba el otro día, de ser capaz de coger sólo dos). Salimos entonces a ver otro pueblo y volvimos para cenar sobre las 7:30 (una tostada, fruta, una tortita de arroz y un rosco de mi abuela). Sé que mis cenas no son los típicos purés ni las típicas cenas que veo por vuestras fotos. Pero dudo que nunca lo sean... No me gustan. Prefiero comer algo prontito para tener tiempo de sobra de digerirlo y acostarme aunque no sea lo más sano del mundo. Y nada, me metí con mi hermana en la habitación a ver Cómo conocí a vuestra madre y así sin darnos cuenta se hicieron las once de la noche. Sin ansiedades, con el estómago lleno y habiendo hecho ejercicio.







sábado, 19 de abril de 2014

Día 26. Sobre la recuperación

Siento haber estado desaparecida estos últimos días pero ya os dije que iba a estar bastante ocupada al empezar las vacaciones. Como ya todos sabréis, soy de la Comunidad Valenciana, y allí la Semana Santa funciona un poco distinta. Mi primer día de vacaciones fue el jueves santo y no he de volver a las clases hasta el martes 29, así que aún me queda mucho tiempo libre del que disfrutar.

El miércoles por la tarde, conforme acabé la universidad, me fui a Altea a ver mi amiga (la que iba a hacerme las fotos). Le dije que prefería no cenar y que me gustaría hacer las fotos en ayunas para no salir hinchada, porque estaba pasando por otra etapa de estreñimiento. Así lo hicimos y la verdad es que el resultado me gustó mucho. Ya os dije que me gusta bastante la fotografía, pero suelo ser más fan de estar detrás del objetivo, en lugar de delante. No porque salga mal en las fotos, de hecho me encanta tener fotos mías, sino por el hecho de tener que posar y poner caras de circunstancia en lugar de salir natural. A pesar de mi nula experiencia como modelo, salieron unas cuantas tomas dignas de enmarcar, así que con una sonrisa en la cara nos fuimos a comer y a dar una vuelta por el paseo marítimo. En cuanto empezó a oscurecer fuimos corriendo hacia el tram y a eso de las 21:30 llegamos a nuestra ciudad y vino mi padre a recogerme.

Empezó a recorrerme un cosquilleo por el cuerpo al pensar que era la primera vez que iba a mirar a mi familia a la cara después de haberles confesado mi problema. La verdad es que todo ha ido tan bien como esperaba: mi padre y mi hermana tendiéndome la mano cada vez que lo necesitara, y mi madre soltando comentarios agobiantes. Pero por suerte los armarios no estaban repletos de dulces. En realidad estaban escondidos, y he de decir que mi familia no ganaría ningún premio jugando al escondite. Vi perfectamente que tras una paellera que tenemos en uno de los muebles había un pelotón de cajas de galletas escondidas, pero se agradece el acto, y no voy a hacer nada por intentar alcanzarlas.

Y las comidas van bastante bien. Me he quitado un auténtico peso de encima al deshacerme de myfitnesspal de corazón. Cuando llegué a mi casa, mi hermana me dijo de ver los capítulos que nos quedaban de la temporada 8 de "Cómo conocí a vuestra madre" mientras cenábamos unas tostadas con jamón y tomate. ¿Cuánto pesaría el pan? ¿Cuántas calorías tendría? No lo sé. Ni me importa. Lo único que tenía claro era que a penas había comido en todo el día, tenía hambre y me apetecían tostadas. La mañana siguiente me pidió que la despertara cuando lo hiciera yo y así desayunaríamos juntas. Es todo un amor. Tomé un yogur con un par de galletas de avena y una tortita de arroz con miel. Y al estar al lado de mi hermana y mi padre hablando y contándonos los planes del resto de vacaciones, no sentí necesidad de comer más. 

Vino mi novio a casa a traerme parte de la maleta, que por no ir demasiado cargada a Altea, se ofreció a llevarme algo él. Empecé a pasar cosas de una grande a otra más pequeña que pensaba llevarme al pueblo. Y sobre las 12:30 salimos. No llegamos a nuestra casa granadina hasta las 22:00 porque decidimos parar en el Cabo de Gata. Comimos en un restaurante, y acabamos a reventar. Todos. Aún así mi madre estuvo todo el camino ofreciendo parar a merendar. Pero como ya es costumbre en mi familia, hicimos oídos sordos, y a lo tonto a lo tonto, con el empacho que llevábamos, nos acostamos sin cenar si quiera.

Así que hoy me he levantado con ganas de empezar el plan de ejercicio que tenía pensado con mi hermana. La idea era ponernos crema solar, el bikini, la ropa de deporte encima e ir corriendo desde nuestro pueblo al de al lado (donde está la playa) a unos 5 Km de distancia. Hemos salido a las 10 con buena motivación encima, y cuando llevábamos tan sólo 8 minutos corridos, me he comido el asfalto. Tenía las manos y el codo raspados, y la rodilla derecha toda ensangrentada. Mi hermana me ha preguntado si quería que volviéramos, pero nunca he sido especialmente quejica, así que le dicho que andáramos un poco y si me encontraba bien, acabáramos el tramo final corriendo. Eso es justo lo que hemos hecho, por lo que al final hemos ido trotando unos 10 minutos más, y al llegar al mar, me he lavado la herida en el agua salada. Estaba realmente congelada. Hemos hecho un intento de tomar el sol pero estaba más bien nublado y ha empezado a soplar viento, por lo que hemos cogido nuestras cosas y hemos hecho los 5 Km de vuelta caminando a buen ritmo y con el viento en contra. En fin, al final hemos estado dos horas y media por ahí fuera. Y lo más importante de todo: sin contar calorías, comiedo pan, mojándolo en el aceite de la ensalada y disfrutando de las comidas, estoy sintiéndome satisfecha, sin el cansancio mental que supone contar cada gramo que ingiero, y físicamente estupenda. De hecho esta tarde me voy de compras veraniegas, y creo que me va a encantar cómo me siente todo.

Y ahora es cuándo yo me pregunto: ¿cuándo podré considerar que estoy curada? Porque ya son varias las veces que he hablado de lo poco que significa para mí no devolver. Me parece mucho más importante la obsesión con el cuerpo y con la comida. Para mí, estaré completamente curada cuando coma sin miedo, cuando pueda volver a olvidar lo que es una caloría, cuando sepa comer sano sin matemáticas de por medio, cuando me apetezcan frutos secos, compre una bolsa, y sea capaz de guardarla sin acabarla y sin pasar el resto del día pensando en ella. Y lo mismo ocurre con las galletas y los dulces. Comprendo que estaré curada el día en que pueda hacer como el resto de la gente que conozco, y al apetecerme un donette, coger tan sólo uno pudiendo conseguir que el resto del paquete dure una semana más. 

Y el mejor momento que encuentro para ponerme a prueba son estas vacaciones. Con mi familia ayudándome a no darme atracones. Sin exámenes ni estreses de por medio, que muchas veces son los causantes de todo. Sin contar calorías, y sabiendo que tengo galletas y dulces en la casa, y que si me apetece un helado o algo de chocolate soy libre de comerlo, pero como bien he dicho, con modración. Y es lo que voy a hacer. ¿Cuántas calorías tiene el helado que me tomaré? Pues no lo sé. Sólo sé que me siento bien. Cuando me note hinchada, no lo comeré, pero ahora estoy bien, y si me apeteciese, no me sentiría culpable.

En otras entradas os subiré más rutinas de ejercicios y algunas aplicaciones interesantes que utilizo para hacer ejercicio en casa en poco tiempo. También me habéis pedido unos tutoriales para usar myfitnesspal, pero no sé si los queréis para ordenador o para aplicación móvil que es como la usABA yo. Paso a leeros todas toditas vuestras entradas de estos últimos días. Un beso y a disfrutar de lo que os quede de vacaciones!

lunes, 14 de abril de 2014

Día 21. Primer lunes superado

Pues como bien digo en el título, al fin he conseguido superar un lunes de mañana de estudio, comida escasa, examen, clase de spinning y volver a casa sin arrasar con la nevera. En gran parte (por no decir totalmente) ha sido gracias a que justo después del gimnasio, había quedado con mi novio en mi piso, y con él siempre controlo mis comidas. Así que nada, le diré si no le importa venir más lunes por la noche hasta que pueda controlarme sola. De momento, un día menos en la semana, y un día más cumpliendo con el reto.

Y el resto de la semana la verdad es que viene cargadita. Mañana y pasado voy a intentar comer lo justo y necesario para sobrevivir y así salir perfecta en las fotos, pero conforme acabe la sesión... Adiós al contador de calorías. Que son vacaciones y se acerca el buen tiempo. Que quiero comer helados, y comprar alguna mona de Pascua, y poder salir con mi hermana a pasear y decirle de permitirnos algún capricho. Total, que el miércoles me voy a Altea a casa de mi amiga a hacer las fotos, el jueves las hacemos y me vuelvo a mi casa de Elche. El viernes cojo las maletas otra vez para ir a mi pueblo, en la costa de Granada. Y allí me quedo hasta el martes más o menos. Un "no parar" que se dice. Así que claro, hoy ha sido mi primer y único día de gimnasio en toda la semana. Así que he decidido buscar algunas rutinas de ejercicios que pueda hacer en el pueblo una media horita a la semana y que resulten intensas y efectivas.


  • Rutina 1: Consiste en 3 bloques de dos minutos de cardio y tres minutos de fuerza que hay que repetir dos o tres veces.
    1. Dos minutos de cardio: Subir escaleras, bailar al máximo, saltar a la comba, ...
    2. Tres minutos de fuerza: Hay que dedicar un minuto a cada ejercicio del bloque.
      • BLOQUE 1: Piernas (Sentadillas, zancadas, elevación de pelvis)
      • BLOQUE 2: Abdominales (Zona superior, inferior y oblicuos)
      • BLOQUE 3: Parte superior (Flexiones, Triceps, bíceps)
En total son 3 minutos por 3 bloques, 9 minutos, más los dos de cardio son 11. Al repetir todo dos veces consigues trabajar durante 22 minutos. Y si te animas y lo repites una más, 33.

  • Rutina 2: Con comba y goma. Consiste en hacer 15 repeticiones de cada ejercicio y tres vueltas completas al circuito.
    • CIRCUITO:
      • Saltos: 15 saltos de comba (se repiten después de cada ejercicio de fuerza)
      • Ejercicios de fuerza: 1. Sentadillas con los brazos cruzados sobre el pecho, 2. zancadas con los brazos cruzados sobre el pecho, 3. push up, 4. tonificación de hombros con goma (pisar la goma y tirar de ambos extremos para hacer aperturas), 5. tonificación de bíceps con goma (se pisa y se acerca la goma al bíceps con las palmas hacia arriba), 6. tonificación de bíceps con goma (se pisa y se coge la goma por detrás con una mano extendiendo y flexionando el brazo)
Si tenéis cualquier duda de cómo se realiza cualquier ejercicio, comentadme :)

He pensado en hacer alguno de estos circuitos (u otros que puedo ir subiendo en próximas entradas) durante los días que esté en mi pueblo. Además espero salir a correr alguna tarde, o ir a hacer senderismo por la montaña con mi padre. Parece que no tengo por qué perder el tiempo jaja

Y como parece que de ejercicio va hoy la cosa, quería comentaros un descubrimiento que hice ayer mirando por algunas páginas de internet. Se llama "Stepper bike" y pretende unir lo mejor de la bici convencional con lo mejor de la elíptica.

Promete llegar a quemar unas 500 Kcal por media hora de uso (habrá que ver hasta qué punto es cierto), pero con lo mucho que me gusta a mí moverme en bici por la ciudad, no estaría mal hacerse con una de esas.

En fin guapas, me despido por hoy. Estoy deseando que me den las vacaciones. Pretendo relajarme absolutamente, y no pensar en otra cosa que en disfrutar del tiempo libre. Os deseo lo mejor en esta Semana Santa. Voy a intentar coger tiempo de donde no lo haya para seguir manteniendo al día el blog y poder leer todas vuestras novedades. Un beso y a disfrutar :D


domingo, 13 de abril de 2014

Día 20. ¡Que ya está bien de restringir!

Acabo de volver a mi piso después de haber pasado el fin de semana en casa de mi novio. Me daba mucho miedo este momento. Domingo por la tarde, sola en mi piso, nada que hacer, hora de merendar. No había muchas posibilidades de que el día fuera a acabar con final feliz. Pero bueno, como algunas ya sabréis, estoy dentro de la carrera de ilusa, y he estado pensando cómo decidir si un día se puede considerar como bueno o si he de volver a empezar desde el principio. Al final llegué a la conclusión de que ya que utilizo myfitnesspal para planificar mis comidas, podría ser ese un buen medidor de si ha ocurrido o no un atracón. 

Cuando me hice la cuenta, la aplicación me pidió mis datos: peso, altura, y objetivos entre otros. Puse de peso inicial 50Kg, y le di a la opción de bajar medio kilo por semana hasta llegar a los 48. La aplicación me dijo que para eso, debía tener un consumo NETO de 1.440 Kcal. Y recalco lo de neto porque obviamente, los días que iba al gimnasio, podía permitirme comer más del 1440, siempre que las netas no superasen ese valor. 

El caso es que lo he dicho mil veces y lo repito una más: soy una desordenada con las comidas. Cada noche, mientras planificaba la dieta del día siguiente, siempre procuraba no pasar las 1000 Kcal. Y claro, algunos días lo conseguía, y otros acababa pasando el límite que la aplicación me había puesto. Si hubiese intentado hacer las cosas bien desde un primer momento... Y nada, la semana iba yendo bien, con sus altibajos, pero dentro de los límites. Y el viernes, justo cuando la carrera empezaba, ya a finales de semana, cuando el estómago quiere juerga, me pasé de las 1440 calorías netas. Me daba rabia haber empezado mal ya el primer día, pero entonces pensé que ya pesaba 48 Kg, que no necesitaba seguir manteniendo el objetivo de "perder medio kilo por semana". Quise cambiarlo a "mantenerme en mi peso", pero vi que esa opción no existía. Lo cambié a lo más bajo que me permitía: "perder 0,2Kg por semana" y las calorías netas permitidas subieron a 1680. Decidí ir al gimnasio para poder dejar ese día dentro de los límites y no considerarlo día de atracón. Y para mi sorpresa, a pesar de no tener clase de spinning y tener que estar haciendo bici por mi cuenta, aguanté más de lo que había planeado. Estuve pedaleando 40 minutos y haciendo elíptica durante quince. Luego hice algo de abdominales y glúteos, y me fui a la ducha y a prepararme para ir a casa de mi novio. Y así ha quedado la semana:


El sábado volví a intentar no pasarme de las 1000 porque a pesar de haber arreglado el daño del viernes, me sentía algo culpable. Y la cosa es que estuve todo el día bastante debilucha. Al final he decidido que si la aplicación me dice que con mis medidas comiendo 1680 Kcal diarias aún voy a perder 200 gramos semanales, pues de lujo. ¿Para qué hacer el esfuerzo de comer menos? Como decía al principio de la entrada, había vuelto con miedo a mi piso, porque ya estaba pensando en cenar un simple yogur con frutita. Cuando me he metido en la aplicación he visto que me quedaban unas 600 restantes para estar dentro de los límites y he acabado haciéndome un sándwich, una tostada con miel, y un bol de yogur con fruta y cereales (de merienda-cena) y aún así no he llegado a tocar la barra naranja. 

Conclusión, que cuanto más queremos restringir, más acabamos pecando, mientras que si somos realistas con las calorías que debemos ingerir al día, acabamos saciadas (me duele hasta un poco la barriga) y sin haber tenido que acabar el día con ningún atracón. Así que voy a empezar a planificar mis dietas con cabeza: si me quedo igual que estoy, de lujo. Y si engordo, pues ya tomaré medidas entonces. 

Nota 1: Aunque esta última reflexión va más bien dedicada a las vacaciones. Este jueves tengo ya la sesión de fotos (se me ha pasado volando) y quiero estar perfectamente divina para entonces.

Nota 2: Ayer salió la revista de la que os hablaba. La podéis encontrar aquí: PonteAPunto


jueves, 10 de abril de 2014

Día 17. Wraps "estilo LÜBECK"

Me encantan los días en los que todo va bien. Hoy la dieta ha ido a la perfección. Y eso que he tenido sólo dos horas de universidad y mucho tiempo libre. No he podido ir al gym porque mi novio quería que fuese a comer con él y ya me he pasado la tarde en su casa. Además, el profesor de spinning nos dijo que hoy no podría dar la clase él y vendría otra monitora a sustituirle. Es japonesa creo, y juega al rugby. Mete una caña que no es normal en sus clases. Así que mañana me pasaré a la sala de cardio y recuperaré lo que no he hecho hoy. Y como este fin de semana vuelvo a pasarlo en casa de mi novio, aparentemente no habrán problemas. Voy a superar el número de días que conseguí en la primera fase del reto. Voy muy motivada y animada a seguir con esto.

Y para más motivación, hoy he recibido un comentario en el blog más especial de lo normal. Se trataba de una chica, que mañana saca el primer número de una revista online de la que es editora junto a una amiga suya. Me ha pedido una entrevista para el próximo número en la que quiere que hable sobre mi caso y el proceso de recuperación. Le he dicho que sí, que encantada, aunque hay un tema del que no ando muy segura: el anonimato. Me ha dicho que yo elijo si quiero que aparezca alguna foto. Al principio he pensado que por qué no. Ya he subido varias al blog. Pero no sé.. supongo que es distinto. Las probabilidades de que un conocido acabe en esta página web me parecen más bajas que de que lean su revista. He pensado en enviar alguna de espaldas, o en la que no se me vea mucho la cara. En fin, lo pensaré... Pero en cuanto salga mañana el primer número os paso el link, y cuando aparezca mi entrevista os lo haré saber. No os preocupéis jaja.

Otro comentario motivador que recibí hace un par de días provenía de una chica asturiana, de mi misma edad, que me pedía ayuda para superar su TCA. Lleva ya seis años sin poder acabar con esta enfermedad. Con sus mejores y peores épocas, pero siempre acabando en lo mismo. Nos dimos el whatsapp para poder apoyarnos en momentos de ansiedad y le propuse hacer la carrera de ilusa a un nivel más entre ella y yo.

Son cosas que me motivan. Ver que mis palabras ayudan a gente, que os llegan a transmitir algo y son más que una simple vía de desahogo. ¿Cómo voy a volver a vomitar? ¿Cómo voy a poder echar por la borda tanto esfuerzo? Cada vez lo sabe más gente. Mis padres lo saben, algo que nunca hubiera imaginado. Cuando un tema de este estilo sale a la luz, cuando ya no eres la única que conoce tus errores, te sientes casi obligada a dejar de cometerlos. Espero de verdad que no haya un nuevo "Día cero". Sentiría que defraudo a muchas personas.

Hoy os voy a dejar una receta de wraps más saludables.


Ingredientes:

100 gr de harina de avena
100 gr de copos de avena
150 ml de agua
1 cucharadita de levadura
1 pizca de sal
Especias al gusto
Aceite

Preparación:

Mezclar la harina, los copos de avena, el agua, la levadura, las especias y la sal hasta conseguir una masa lisa. Si esta queda un poco seca se puede añadir más agua hasta conseguir una masa pastosa pero firme. 
Dejar reposar durante 20 minutos
Colocar sobre una superficie enharinada y formar con un rodillo, también enharinado, entre 6 y 8 tortillas finas.
Verter en una sartén antiadherente un poco de aceite y pasar las tortillas hasta que empiecen a dorarse.

Dentro, a mí me gusta añadir algunas tiras de pollo a la plancha, lechuga, salsa picante y algunos trocitos de manzana que le dan un gusto muy bueno y rebajan el picor de la salsa.

Y me despido de vosotros con una pequeña reflexión, como ya va siendo habitual. 
Normalmente, cuando hablo con mi padre por Skype, nunca sale el tema de mi problemilla. Los dos sabemos que no debemos darle coba. Pero cuando pasó una semana desde que me confesé, me preguntó si había vuelto a hacerlo. Le dije que no. Que iba muy motivada y que me sentía bien conmigo misma.

No recuerdo si fue ayer o anteayer cuando volvimos a hablar y le conté la buena acogida que estaba teniendo el blog. Me dijo que espera poder leerlo algún día y que lo importante es que al parecer el problema se está arreglando. No me apeteció seguir mucho más la conversación y le dije que estaba cansada y me iba a acostar.

Sí, es cierto, llevo 17 días sin vomitar. Sí, estoy motivada, no tengo depresiones, y pretendo acabar los cien días del tirón. Pero sigo contando calorías, sigo mirándome cada mañana al espejo examinando si estoy algo más o menos hinchada. Sigo teniendo deslices con la comida, sigo siendo desordenada con mis horarios (sobre todo con las cenas, que muchas veces ni existen). En mi opinión, vomitar es sólo la parte externa del problema. Como siempre, la parte que más llama la atención, la que se ve, la que impresiona. Si ponemos en una habitación a un chico lesionado con la pierna vendada y la cara morada y a otro que sufre depresión, al preguntar a gente aleatoria quién está peor de los dos seguro que todos señalan al chico que igual sufrió un accidente pero tiene los ánimos por las nubes, en vez de al que cada día le martirizan sus pensamientos.

No sé, es sólo eso. Parece que si no se vomita no hay enfermedad, pero cuando se trata de psicología, hay muchísimo más trasfondo del que se ve a simple vista. No quiero pasarme la vida preocupada por cada caloría que ingiera. De nada me vale dejar de devolver si no es mi mente la que se cura.

martes, 8 de abril de 2014

Día 15. ¡Ya ha pasado medio mes?

Pues acabo de recibir mi pedido de fotos de Paper Lover y me encantan!! Son súper cuquis jaja En realidad llegaron ayer pero estuve todo el día en la biblioteca estudiando y no pude atender al repartidor, así que ha vuelto ahora mismo.



Es que ya lo dije la semana pasada, los lunes son muy muy estresantes. Aparentemente me voy a pasar el día comiendo muy poco debido al poco tiempo que tengo y la cantidad de cosas que hago, pero cuando llega la noche.... MAL! Con lo fácil que sería irse a dormir tranquilamente y acabar con un final feliz... Ayer volví a pasarme desde las 13h hasta las 23h prácticamente con el estómago vacío y con clase de spinning entre medias. Y cuando iba a cenar (de normal NUNCA ceno tarde pero se me complicó el día) acabé haciéndome más sándwiches de la cuenta y cogiendo alguna que otra galleta casera de las que había hecho -que por cierto, les he añadido plátano y han salido deliciosas-. Me acosté con dolor de barriga, pero estoy intentando no pensar mucho en eso, en lo poco que me quedaba para pasar el día sin comer de más. Así que fin del tema. He conseguido superar el fin de semana. Ahora mi siguiente objetivo es superar los lunes, y para ello simplemente me haré una merienda. Da igual si tengo que ir al gimnasio con el estómago lleno. Esperaré el tiempo adecuado para que no me siente mal, y así no llegaré a la noche muerta de hambre.

Por suerte, este descontrol sólo ocurre los lunes. Hoy lo estoy volviendo a hacer genial y estoy segura de que el resto de la semana irá sobre ruedas. Y encima la báscula no ha querido martirizarme esta mañana porque me ha mostrado un radiante 47,7 Kg. Y es que chicas... Ya vuelvo a llevar medio mes de proyecto! Qué rápido se me ha pasado esta vez... Y al igual que hice el día 15 del mes pasado, voy a subir una foto de mi frontal y perfil. Una lástima que esta mañana me haya tocado madrugar mucho y estuviera todo a oscuras (soy bastante maniática de que las fotos salgan nítidas y con la luz perfecta), no se aprecian demasiados detalles pero sirve para hacerse una idea. Estoy contenta porque no me noto hinchada.



Y cómo he podido tener tan mala cabeza de irme a comprar lencería y no enseñaros los conjuntos que elegí??




Al final he escogido un corpiño de encaje, y ese sujetador con bordado rosa. Son monísimos. Y a parte tengo otro conjunto que quiere dejarme una amiga, y una camisa suya para ponerme en plan seductora jaja

Ayer estuve hablando con mi hermana y le dije que estaba muy contenta con el blog, que sois todos y todas majísimos y que me animáis a seguir con tanta motivación. Ella aprovechó el tema para decirme que había vuelto a hablar con mi madre. Y traigo buenas noticias, al menos a primera vista.

Me dijo que tanto ella como mi padre le preguntan por mí cada vez que la ven con el móvil, por si está hablando conmigo. Que por fin pudo tener una buena charla con ella y que está bastante segura de que procurará no comprar bollería, y que me dejaría tranquila. Me dijo que al parecer esos días se había empezado a dar cuenta de algunos de sus errores sin que mi hermana le dijera nada. Al parecer había visto una felicitación que le habían hecho sus hijas a una compañera suya por su cumpleaños súper bonita, y se puso a pensar que ella no tenía ningún recuerdo así con nosotras. Según me dijo mi hermana, que ella misma se dio cuenta de que se debería haber esforzado más.

Me alegró mucho oír eso. Aunque soy consciente de que los milagros no existen. Mi madre es como es, y no va a dar un cambio radical del día a la noche. También me dijo que el otro día mi hermana estuvo contándole algo que tenía pensado hacer, y como siempre mi madre empezó a quejarse y a ponerle pegas para que no lo hiciera, y mi hermana le contestó: "pues tanto que me dijiste eso el otro día (lo de que no se esforzaba) podrías probar a apoyarnos más". Y ella se quedó callada sin saber qué decir.

Me encantó. Así os lo tengo que decir. Es que cuesta tanto que no se quede con la última palabra. Aunque no tenga nada más que decir, aunque no hayan argumentos, aunque esté claro quién tiene la razón, ella va a decir algo, lo que sea. Una tontería sin sentido probablemente. Pero va a tener que cerrar la conversación. Y cuando se da el momento mágico en que verdaderamente se queda sin saber qué contestar... es para recordarlo.

Ahora no sé si adoptar la postura sumisa y quedarme en el "más vale tarde que nunca", o si aprovechar para hacerle terminar ver todo lo que pienso: que no estoy loca, que todas las veces que intentaba convencerla de que sus comentarios no me estaban haciendo bien tenían fundamento, de que no hizo nada para intentar ponerse en mi situación, y de que ahora no pretenda recuperar el tiempo perdido porque todo lo que he tenido que aprender ya lo he hecho gracias a mi padre, y lo último que necesito ahora son agobios.

Conociendo lo orgullosa que soy, está claro que optaré por la segunda. Ya veré cómo me sale el discursito. Pero más que por orgullosa, que también, se lo quiero decir porque lo único que sé son palabras que me ha transmitido mi hermana, no hechos. Lo único que sé es que en algún momento de estas casi dos semanas que han pasado se ha sentido preocupada. No sé lo que hará cuando vuelva a mi casa. No sé cómo piensa actuar, porque por muy buenas intenciones que tenga, no sabe proceder en casos como estos. Y hablando con mi padre, no me ha comentado nada de ese estilo, más bien me ha dado a entender que conductualmente sigue más o menos igual. Es muy probable que se deba a que delante de mi padre sea incapaz de arrepentirse, mientras que delante de su hija pueda admitir sus errores. No lo sé, no se nada. Voy a intentar no hablar más del tema hasta que no sea yo misma la que pueda juzgar.

Me sorprende ver cómo poco a poco los pronósticos de la gente se van cumpliendo. "Ve al psicólogo me decían", y yo me creía lo suficientemente fuerte como para poder solucionarlo todo sin ayuda. Y acabé yendo. "Cuéntaselo a tus padres" me decían, y yo aseguraba que esa sería mi última opción. Y se lo he acabado contando. Me sorprende mucho cómo nos hace creernos dueños de nosotros mismos. Nos hace creernos fuertes y controladores de nuestros propios impulsos. Y en realidad vivimos engañados. Y no es hasta cuando pasa mucho tiempo, cuando vemos que todos nuestros esfuerzos fallan, cuando decidimos empezar a escuchar a los "tontos" de los demás. A la gente que tendríamos que haber escuchado desde un principio.

Y sé que muchas seguiréis queriendo guardar el secreto. Yo he tardado un año y medio en darme cuenta. Vosotras tomaos el que necesitéis, porque considero que para poder salir de algo así, las personas que se encargan de vuestra alimentación diaria y que están voluntaria o involuntariamente involucradas en vuestras vidas deben conoceros para poder trataros como queréis que lo hagan. Sé que es duro, que muchas veces la relación con los padres no es la más deseada, pero que me lo digan a mí... Y al final lo he hecho, porque por muy duro que fuera a resultarme, sabía que era un paso que debía dar antes o después. Y muchas seguiréis pensado que no lo necesitáis, que solas podéis, como lo pensaba yo. No soy quien para quitar la esperanza a nadie. A todas las que pensáis acabar con los vómitos sin la ayuda de nadie, sin contar con vuestros padres, sólo os pido que el día que lo consigáis me lo contéis. Lo digo de corazón. Me encantará saber que habéis podido con algo así vosotras solas. Y me encantará saber cómo lo habéis logrado. Pero pensad en el tiempo que lleváis ya metidas en esto. Pensadlo con la cabeza, no con el corazón. Pensad si realmente va a ocurrir un cambio mágico en vuestras vidas sin intentar cambiar ni un poco los medios que tenéis para lograrlo.

sábado, 5 de abril de 2014

Día 12. Galletas fitness

Antes que nada, quería daros las gracias como siempre por vuestros comentarios. Me alegra mucho que os gustaran las fotos de la entrada anterior. Como me lo preguntasteis, os diré que mis ojos son azules. Un azul.. yo diría que color mar. Me alegra haber servido de inspiración a Vicky. Y en realidad os puedo decir a tod@s que, a pesar de que mi cambio global haya sucedido en varios años, realmente en 2009-2010 no tenía el chip en mi cabeza de "alimentación sana". Creo recordar que fue más o menos a partir de 2011 ó 2012 cuando decidí empezar a tomar medidas por mi cuenta. Y fue ahí dónde más se notó el cambio. Y para conseguirlo no me ponía a contar calorías, ni a llevarme las manos a la cabeza cada vez que comía un poco de más. Toda la tontería esa la llevo sufriendo desde el año pasado sólo. Se puede adelgazar comiendo chocolate de vez en cuando, y saliendo de cena con amigas alguna noche que otra. Y claro que tuve momentos de pasarme con los dulces, pero en el día a día, yo iba con el chip de la vida sana encendido. Y por eso os quiero recordar, y a mí misma la primera, que aunque hayan días malos, días de regla, días de ansiedad, y todos los días que se nos pueden cruzar en nuestra larguísima vida, ahora todos tenemos el chip correcto encendido. Y aunque alguna vez podamos hacer algo mal, la mayoría del tiempo, lo creamos o no, estamos haciendo las cosas bien. Y eso es lo que se verá reflejado en nuestra salud.

Ayer os dije que igual me animaba a hacer algún bizcocho light, pero como no tengo batidora, al final he optado por hacer unas galletas con una receta inventada sobre la marcha.


He de confesaros que necesita algún toque para mejorarlas un poco, pero tampoco han estado mal. El chocolate les da un puntito. Los ingredientes han sido más o menos:
  • 5 cucharadas soperas de harina de maíz (no quedaba harina de avena en el súper)
  • 5 claras de huevo
  • edulcorante al gusto (recomiendo echar mucho mucho)
  • 1 ó 2 cucharadas de copos de avena
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • Un chorrito de leche
Lo único que hay que hacer es precalentar el horno a 180 ºC mientras vamos batiendo todos los ingredientes en un bol. Las cantidades no tienen que ser exactamente estas. En un principio pensaba poner unas completamente distintas, pero según iba viendo que quedaba demasiado seco o demasiado líquido, iba añadiendo unos alimentos u otros. La textura final tiene que ser algo más espesa que la de un bizcocho pero sin pasarse.

Cogemos la bandeja del horno y le ponemos papel de horno encima. Con una cuchara vamos esparciendo pequeños montoncitos de la masa por toda la bandeja y colocamos algunas pepitas de chocolate puro por encima. Metemos la bandeja al horno unos 10-15 minutos y dejamos enfriar.

¿El sabor...? Pues... ya sabéis... sabor a galleta sin azúcar y con mucha fibra improvisada. El lunes cuando venga mi novio le pediré que me traiga su batidora y así podré añadir a la mezcla media manzana (que siempre dará algo más de gusto), o un plátano. También podéis añadir canela si os gusta, ralladura de coco, vainilla, pasas. Las posibilidades son infinitas. Yo, como siempre, os dejo la base, y ya... que vuestra imaginación os lleve al resultado final.




viernes, 4 de abril de 2014

Día 11. Metamorfosis

Hola a todas, ¿qué tal os va la semana? Llega ahora lo más difícil, el fin de semana... Pero lo voy a pillar con muchas ganas. Llevo ya casi medio mes haciéndolo requetebién y a pesar de que me voy a pasar estos próximos dos días sola en Valencia, ya he pensado mil cosas para no caer en la comida. Mañana por la mañana me iré a mirar lencería bonita, y después una amiga me ha dicho de comer con ella en su casa (es una de las que sabe lo mío y procurará que todo sea sano), estudiaremos, y ya por la noche vendré a dormir a mi piso. El domingo más de lo mismo: biblioteca con amigas para estudiar el examen del lunes. Comeremos juntas y estaremos todo el día ocupadas hasta la tarde, que vuelve mi novio y ya me controlará él perfectamente. Así que perfecto. Creo que se puede conseguir un final feliz sin mucho problema. Por lo que viene siendo el deporte tampoco me quejo: tres días de spinning, hoy una clase de zumba y otra de fitness y mañana caminata hasta el centro, compras y caminata hasta casa de mi amiga. No es la media maratón jaja pero no me quejo.

Cuando empecé la primera parte de estos 100 día sin vomitar pensaba que haber coincidido mi primer día con el día 1 de marzo era toda una ventaja. Para saber cuánto tiempo llevaba tan sólo debía mirar la fecha en la que estábamos. Sin embargo me he dado cuenta de que estoy mucho mejor ahora. Nunca sé cuánto tiempo llevo sin vomitar hasta que no vengo a escribir al blog. Recuerdo que la vez anterior el tiempo me pasaba lentísimo. Las semanas eran interminables... Y ahora sin embargo, llevo ya once días y parece que fue ayer cuando empecé. En fin... que me veo motivada para seguir progresando.

Y como sé que os gusta el cotilleo y ponernos caras a las blogueras, he decidido que en la entrada de hoy os voy a mostrar mi gran cambio. Por desgracia aquí sólo tengo fotos desde el año 2009. Lo creáis o no, ese no fue mi peor año. Si en volver a mi casa encuentro fotos anteriores a ese año, pensaré en subirlas. Pero para que os hagáis una idea... podía ser perfectamente el doble de lo que era en 2009. En fin.. Ahí van.

2009
         
2009
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 
2010
                                                                                                                                                                                                                     
                                                                                                                     
2010
                                                                                   
2011
2011

2012
2012






















2013


2013






















2013

2013























Actual post corte de pelo

Actual pre corte de pelo






















Ha sido un cambio progresivo. Una metamorfosis, como digo en el título. Y repito, estas son fotos de la fase final del cambio. Ya me da vergüenza la primera de todas, pero los años anteriores a 2009 os aseguro que físicamente eran mucho más sorprendentes. 

Y nada, esta entrada es un poco de relleno. Para que no os aburráis leyendo, y que me pongáis cara. Mañana os cuento qué tal han ido las compras. Si me animo, igual me pongo a cocinar algún bizcocho light o algo del estilo y os cuelgo recetitas nuevas. Os deseo mucho ánimo para el fin de semana. Un beso :)







miércoles, 2 de abril de 2014

Día 9. Noticias varias

Bueno bueno, ya van avanzando los días. Hoy por fin he recibido la mensualidad que me pasan mis padres todos los meses para sobrevivir en Valencia, y lo primero que he hecho es hacer mi pedido de fotos, ya que conseguí pasar la primera semana sin atracones ni vómitos. Voy a hacerle un poco de publicidad gratuita a la empresa a la que se las he pedido, pero es que creo que son especialmente cuquis. Creo que vale un poco más que pedirlas en Fotoprix o Media Markt pero te las traen a casa en una cajita personalizada y las fotos las hacen súper vintage. Con un estilo muy a lo polaroid. En fin... que me han enamorado, y en 5 días recibiré mi pedido impaciente. Se llaman "Paper Lover" y por 17€ podéis pedir 47 fotos, con su correspondiente caja y los gastos de envío incluidos. Os dejo el spot que han preparado a continuación. Podéis pasar al minuto 1:39 que es donde verdaderamente se ve cómo funcionan.


Mi siguiente antojo, aunque no está en la lista (es algo que creo que haré sí o sí), es hacerme un piercing en el ombligo en Semana Santa para tenerlo listo y curado en verano. Ya me lo propuse el curso  pasado, pero demasiado tarde como para poder dejar tiempo a que se curase. El otro día me lo volvió a recordar una amiga. Me ha propuesto ir a hacérnoslo juntas, que igual hacen algún descuento por ir dos o algo. Y nada, aunque soy bastante cagada para los pinchazos y bastante blanquita de piel, lo he estado pensando y bueno, el pinchazo será un momento, y sea blanca o morena, considero que puede quedar muy sexy. Así que posiblemente de aquí a algunas semanas me lance a ello. Total, si no me convence sólo he de dejar que se cierre el agujero.

No me apetece hablaros mucho de intakes y demás, tengo cosas más interesantes que compartir con vosotros. Pero sí os diré que la semana va bastante bien. Últimamente estoy mejor de mi estreñimiento. Parece que las ciruelas y las semillas de lino son mano de santo. He ido (de momento) dos días a spinning a sudar como nunca lo he hecho, y mañana pretendo volver. Le estoy cogiendo mucho mucho gusto. Y al salir de la clase siempre paso a la sala de al lado a hacer algunos abdominales. Ya os dije que a mí lo que me molesta no es el peso, sino la mollita. Por eso me paso la vida haciendo abdominales pero... ¡se me están empezando a marcar! jajaja y tampoco quiero eso... En fin, ya encontraré el punto medio.

Otra cosita que os quería comentar es que el 1 de junio haré dos añitos con mi novio, y estoy pensando desde YA qué le voy a regalar. Como no me apetecen topicazos y alguna vez he mencionado que me gusta bastante la fotografía, se me ocurrió hacerme una sesión... digamos sensual. Van a ser fotos en plan con lencería bonita, ligueros, quizás algún picardías, y cosas de ese estilo; no en plan halaa, a lo loco! jaja Así que como este fin de semana él se baja a nuestra ciudad y yo no, me iré de compras a ver qué me entra por los ojos. Si veo muchas cosas que me sienten bien... Motivación total! He pensado en hacer alguna dieta líquida un día o dos antes de hacerme las fotos. Según me vea... No quiero salir hinchada, obviamente, pero con un poco de suerte no lo esté incluso sin dietas de por medio. Le he pedido a una amiga que me haga las fotos, porque le gusta mucho ese rollo y seguro que se le ocurren ideas geniales, y tengo muchísima confianza de sobra como para no tener vergüenza de que me vea como Dios me trajo al mundo. Ya os diré qué tal nos va. Me hace mucha mucha ilusión.

Y bueno, ayer intenté descubrir cómo había reaccionado mi madre a la noticia, ya que de momento tampoco me habían dicho demasiado. Y.. pfff... al menos parece que la parte de "no comprar más comida basura" la ha ido pillando, pero me da mucha rabia que no entienda que este es un problema serio en el que ella ha tenido bastante que ver, y que dada nuestra relación, lo último que necesito es que me agobie. 

Por la mañana hablé por Skype con mi padre, y me contó que en un principio se alarmó y le dijo que tenían que llevarme de inmediato a casa a que me trataran profesionales. Luego parecía que le quitaba importancia y decía que no pasaba nada por un atracón de vez en cuando. Para quitarse culpa, como siempre, le dijo que había estado mirando en una página web que el error en este tipo de trastornos no era de la madre, sino de toda la familia (¿?) y que a mí lo que me ha afectado han sido sus peleas, que lo que deben hacer es no pelearse delante mía. Y mi padre el pobre le preguntaba: "pero me estás queriendo decir que no vas a dejar de comprar bollería?" Y ella: Tú olvídate de la bollería (¿?). 

Simplemente no daba crédito. No os voy a negar que desde pequeña nunca me ha gustado oír gritos en casa, ni peleas, ni malos rollos. Yo creo que esa es una de las cosas que me revienta de ella, que sólo sabe hablar gritando y su voz a estas alturas prácticamente me perfora el cerebro. Sí, es verdad, sus peleas a mí me afectaban en silencio. Pero no sé... ¿achacarles a ellas la culpa de mi bulimia...? No le veo relación alguna. A las peleas les puedo achacar la mala relación que tengo con mi madre, pero poco más. Pero bueno, que hablando más con mi hermana al final llegamos a la conclusión de que PARECE que no va a comprar más dulces (bien), pero luego me contó algo que me hizo casi explotar. 

"Ahora no para conmigo. He comido un muy buen plato de paella al mediodía y cuando hemos ido de compras por la tarde me decía "ay, merendamos", "ay, en llegar a casa te haces leche con galletas", "ay, no gastas nunca el cola cao... hazte leche eh", y no le doy motivos para que insista tanto, que como muy bien"

Y me dejó muerta. ¿No le ha quedado claro que justamente fue esa actitud la que me hizo acabar devolviendo? ¿Por qué está diciéndole eso a mi hermana? De verdad, quiero entrar en su cabeza e intentar comprender qué tipo de mecanismo neuronal le hace tomar esas decisiones, porque soy incapaz de entenderlas. Sé que mi hermana no va a acabar haciendo ninguna tontería (o eso espero). Es que no sé... es una chica que nunca haría nada malo. Es muy sumisa. No bebe alcohol, ni sale demasiado de fiesta, ni dice palabrotas,... es la hijita ideal. Que no estoy diciendo que se dedique a la mala vida, pero le falta algo de chispa en su vida. Lo sé yo, y lo sabe ella. Y por una parte sé que no haría tonterías con su cuerpo porque eso sería algo "malo". Pero también sé que quiere cambiar. Sé que no le gustan sus piernas (y no es una chica gorda en absoluto). Sé que este verano estaba más rellenita que ahora, y que empezó a adelgazar y que podría seguir haciéndolo si quisiera. Sé que poco a poco a ella mi madre también la va sacando de quicio. Sé que sólo tiene dieciséis años y que muchas de sus amigas tienen TCA. Pero también sé que me quiere mucho y que después de saber lo que a mí me ha pasado, mi madre puede decir misa que no haría nada que pudiera preocuparme.

Podría escribir páginas y páginas hablando de todo lo que me viene a la cabeza cuando pienso en mi madre, pero tampoco quiero darle demasiada importancia. Antes pensaba que algún día se daría cuenta de que no voy a cambiar lo que siento por ella. Que esto no es una broma de nena pequeña, un juego. Que algún día lo entendería todo y empezaría a cambiar. Pero poco a poco empiezo a pensar que nunca se dará de bruces con la realidad. Mejor para ella supongo. No le gustaría lo que se va a encontrar fuera de su mundo de colores.

Y creo que voy a ir cerrando ya, os estaréis cansando de tanto leer. Lo último que tengo que contaros es una pequeña reflexión que me surgió anteayer hablando con una amiga. Ella es una de las pocas que sabe de la existencia de mi blog y lo lee a diario. El lunes, mientras estudiábamos me dijo: "Acabar con la bulimia se llama... Yo creo que tú ahora mismo no tienes que centrarte en la bulimia, sino en la anorexia. Tú podrías dejar de devolver si no tuvieras miedo a tu cuerpo. Tu problema es que quieres seguir adelgazando. No te das cuenta de que ya estás delgada y que no pasaría nada incluso si ganaras algo más de peso. Vomitar sólo es una forma de evitar engordar. Si no tuvieses ese miedo, no lo harías más".