lunes, 31 de marzo de 2014

Día 7. Un peso menos encima

Y aquí termina mi primera semana sin atracones. Y me quedo con lo de sin atracones, porque lo de comer sano... vendrá más adelante. Los lunes suelen ser días un poco estresantes. A primera vista no. A primera vista son días en los que no tengo clase. Claro que eso se debe a que a las 16.00 tenemos examen. El desayuno siempre es un desayuno normal, el que más me apetezca ese día. No como nada en toda la mañana porque me la paso estudiando a muerte el examen (no soy muy dada a llevar las cosas hechas con antelación). Como de tupper con una amiga algo sencillo que no me deje con la barriga muy llena (odio hacer exámenes hinchada. Bueno... odio estar hinchada en cualquier momento), y en seguida vamos para el examen. Suelen ser dos horas de máxima concentranción, y al acabar me voy directa a la clase de spinning. Para cuando llego a casa no suelo tener mucha hambre, así que ceno algo ligerito, o si me apetece algo dulce me lo permito sin problema. Y tras ojear un poco el ordenador y apañar mi cuarto después de haber pasado el fin de semana fuera, me acuesto a dormir.

Hoy en principio iba a ser un día de los de cena ligera, porque además tenía la casa vacía de comida. Al final he decidido hacer una cena variada para reponer fuerzas y he preparado un par de tostadas con jamón y semillas de lino, un plátano y algunas ciruelas pasas por lo de mi tránsito intestinal. Y no sé... después de comérmelo todo, me ha apetecido algo con un poco más de cuerpo de merienda dulce. He encontrado algo de leche por la nevera y unas galletas chiquilín, y para dentro han ido. El paquete entero. No estoy muy orgullosa de ello pero en fin... como he dicho al principio, los lunes son muy estresantes. Podría considerarse atracón pero teniendo en cuenta que desde el desayuno lo único que ha entrado a mi estómago es un filete pequeño de merluza y algunas gambitas, pues no creo que haya sido para tanto.

A partir de mañana ya vuelvo a pasar todas las tardes acompañada, por lo que seguro que me portaré mejor. Saldré a correr por mi zona y haré alguna clase más de spinning. La verdad es que les estoy cogiendo mucho gusto.

Y bueno, lo que estáis todas esperando... La confesión. Pensaba que no ocurriría hasta el martes ya que mi padre se suele conectar a Skype por las mañanas porque trabaja de profesor en un instituto en el turno de tarde. Como hoy iba a pasarme el día estudiando, sólo me quedaba encontrar algún hueco mañana para sincerarme. Y de repente, justo después de escribir ayer la entrada del blog, me aparece como conectado. "Qué tal ha ido el finde?" Me dije a mí misma: para qué alargarlo más. Y empecé a escribir. Sin releer, sin pararme a pensar. Tan sólo movía los dedos rápidamente para intentar soltarlo todo cuanto antes. Le conté la manía que tenía mi ex compañera de llenar la casa de comida basura, el momento en que decidí probar a meterme los dedos, cómo fui consciente de lo que podía llegar a ocurrirme y recurrí a mi novio para no estar sola. Las visitas al psiquiatra, las sesiones con el psicólogo. Mis intentos de evitar que mi madre llenara la casa de dulces. El caso omiso que me hizo. El comienzo de curso con dos nuevos compañeros. Las recaídas. Las vueltas al psicólogo. El momento en que decidí contárselo a mi hermana y como me convenció para que lo supiera él. El blog... En un bombardeo de frases sin tregua le conté mi último año y medio de vida. Conforme escribía, me sentía menos orgullosa de lo que iba apareciendo en la pantalla. Sentía que poco a poco me iba desnudando e iba dejando al descubierto la parte más frágil de mí. Mis últimas palabras fueron: "No os llevéis las manos a la cabeza. No es para tanto. No porque algo esté mal aceptado por la sociedad se convierte en un crimen".Y tocaba levantar la vista y observar su respuesta.

Simplemente, empezó a hacerme preguntas. Me aseguró que no iba a subirse por las paredes, aunque obviamente estaba sorprendido. Me preguntó por la última vez que lo hice, la frecuencia con la que lo hacía antes, el motivo, cómo me sentía, etc. mientras buscaba la palabra bulimia en el Manual Merk (su pequeña enciclopedia médica). Me dijo que con la frecuencia que yo lo hacía era una bulimia suave, y que por suerte era más fácil de tratar que la anorexia. Empezamos a calmar la situación con bromas incluso. Me recordó una escena de los Simpson en la que Marge se hace adicta al juego, y al final lo reconoce y le dice a Homer: "Tienes razón, a lo mejor debería buscar la ayuda de un profesional", a lo que éste le responde: "No, eso es carísimo. Simplemente no lo hagas más". Me sentía bien hablando con él. Sentía que me había quitado un peso de encima. El problema que tantos meses había tenido que estar guardando en secreto, al fin salía de mí para que mi padre me ayudara a cargar con él. Y en el fondo sabía que podía contar con su ayuda desde un primer momento. No era él precisamente la persona que me preocupaba.

- ¿Qué le vas a decir a mamá? -le pregunté
- Pues... podría contarle una versión modificada en la que empezaste a vomitar el curso pasado en casa de tu ex compañera, pero que este año sólo te agravas cuando vienes a casa y ves todo lo que compra.

No lo veía mala idea. Al fin y al cabo sí es cierto que es allí donde suelo recaer. Empezamos a hablar de ella. Le conté lo que él ya sabe, lo que tantas veces le he repetido, y lo que nunca le entrará a mi madre en la cabeza. Le dije que no podía con tanta insistencia suya por hacerme comer, con sus comentarios, con su pasotismo (porque según ella, ella nunca tiene la culpa de nada. La culpa siempre es de mi padre). Él, de mi parte como siempre, me contó que esa misma mañana le había dicho a mi madre que se pesara, y había engordado 3 Kg desde la última vez. No es raro de pensar si es una mujer que pasa la mayor parte del tiempo sentada, bebiendo cerveza y comiendo bollería. Sin embargo, la explicación de ella fue: "Esto es por tu culpa. Como trabajas en el turno de tarde no podemos salir a andar". Yo simplemente flipaba mientras me lo contaba. En respuesta, yo le conté una conversación que tuve con ella en la que le decía que iba a estar un tiempo sin volver por casa hasta que dejara de hacer bizcohos y comprar galletas porque no me hacían bien. Mi padre, sorprendido me dijo: "Anda, a mí me contó que no venías porque siempre estaba la casa desordenada y te hacía pasta para comer".

Sinceramente no sé qué es lo que pasa por la mente de mi madre. Ayer intenté enterarme un poco de cuál fue su reacción al enterarse de mi historia. Hablé por whatsapp con mi hermana porque mi padre no iba a conectarse más y me dijo que no había estado delante en el momento de la charla, pero que al parecer se había puesto bastante cabezota diciéndole a mi padre que eso no tenía nada que ver con que bajara más o menos a menudo a casa. Por suerte me dijo que al hablar con ella se había puesto un poco más sensata y había cedido a cambiar su actitud con la comida.

No, no lo sé. A veces pienso que simplemente le gusta hacerse la tonta. En fin, es una persona con estudios universitarios, miembro de un partido político, completamente al día de toda la prensa española, con ideales muy claros, e inversora en pequeña medida. No sé por qué en casa parece que sus neuronas no son capaces de conectar unas con otras. Da igual las veces que haya intentado explicarle los problemas que tengo con ella y lo que siento hacia su persona, ella siempre va a inventar su versión de los hechos en la que la culpa de todo la tiene mi padre. Él ya lo ve hasta divertido. Supongo que no se da cuenta de que cada vez menos gente la toma en serio. Hay personas que por muchos estudios que tengan no son capaces de llevar relaciones personales. Tener un hijo no te convierte en buena madre por arte de magia. Igual vuelvo a casa por vacaciones y me equivoco y me trago mis palabras. Pero después de casi veinte años intentando razonar con el egocentrismo personalizado, dudo mucho que algo así sucediera.

11 comentarios:

  1. Pues no, teniendo en cuenta que no has comido casi nada durante el día, no me culpabilizaría tanto por las galletas. Eso si, yo te diría que a partir de ahora te planificarás mejor.Come algo a media maññana y de merienda también, para no llegar con hambre a la cena.
    En cuanto a contarselo a tus padres, me alegro mucho por ello, seguro que ahora te sientes muchisimo mejor.Solo queda enfrentarse a tu madre, es más difícil pero ya lo sabe, y además tienes a tu hermana y a tu padre apoyandote asi que animo
    Un beso

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  2. solo diré que amor de padre tienes...
    buen dia mñn!

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  3. Hola, en primer lugar, creo que deberías comer más en la hora del almuerzo así no te pasaría eso a la hora de cenar porque el cuerpo simplemente te pide más alimento.
    Y en segundo lugar decirte que tienes un amor de padre y que has hecho muy bien contándoselo. Ojalá tu madre llegue a entenderlo y te apoye.
    un besito :3

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  4. Yo creo que tu madre, a causa de que tiene estudios, igual cree que tiene razón y que es una persona inteligente sabes? por eso le cuesta tanto torcer. Hay personas que no saben aceptar sus errores y es muy difícil hacerles ver que no es malo equivocarse. Es una cuestión de orgullo. Seguramente acabará aceptando que tienes un problema y seguro que te intentará ayudar. Yo confío en que será así. Tu padre es una maravilla, quédate con eso. Que valiente eres, yo no sería capaz de hablar así con mis padres porque se que no me comprenderían y que la solución sería extrema.

    Espero que tu madre cambie, un beso guapa!!

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  5. me alegro mucho que lo hayan tomado con calma es lo mejor y si los estudios universitarios no te garantiza que esa persona tenga un lazo fuerte con su familia etc.. pero dale lo has hecho y de mejor manera
    :)
    un abrazo

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  6. que ternura de padre tienes!!
    que bueno que se lo haya tomado tan bien y te apoye de esa manera :3
    lata lo de tu mamá .. me pasa algo parecido con mi abuela (ella no sabe nada, sólo mi mamá y unos amigos) y pues se enoja porque no como o porque como mucho (atracones) que no tengo energia ni calorias cuando estoy comiendo puras verduras y si como pan pff que me voy a quedar como una ballena xdd lo sé cero filtro x.x
    espero tu mamá te logré comprender y que acepte que no puede pasarsela haciendo dulces ni comprándolos, te hace mal psicologicamente a ti y toda la familia puede tener problemas de salud .. realmente espero que mejore sus hábitos y así no te sientas mal cuando vayas a la casa :3 ..
    nena bonita tema aparte ..
    mañana primero de abril volveré a contar mis días sin vomitar (lo hice al inicio, cuando asumí que estaba enferma y llegué a cincuenta :3) .. ahora espero llegar a los 60 ... pero mi primera meta serán 30 :D .. sólo quería contarte .. ya que pretendo seguir tu modalidad y ojala actualizar a diario ñ.ñ
    eso .. espero esta semana andes super ^^
    te mando un abrazo super duper apretado (es que ya me caes muy bien :D)
    y muchisimas bendiciones para la semana :3
    cariñoooos!! :3

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  7. Mi relación con mi madre tambien es un tanto especial. Me he sentido muy identificada contigo, porque no sé si será cosa de "nenas" pero nuestros padres nos hacen sentir princesas.
    Adoro a mi padre, confio en él y le cuento muchos de mis problemas a él.
    Pero ahora está sufriendo mucho y lo veo innecesario, pues tampoco yo me siento que esté descontrolada del todo, creo que puedo sola con esto.
    Me alegra de que él te haya tomado la mano... :)

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  8. Hola Miriam! el respuesta a lo que me decías, siempre como con mi familia. Ellos la verdad que no ven mi conducta rara. A veces si algo restrictiva, pero no me dicen nada. No sé, ellos mismos ven que me hace mucha falta bajar el peso que tengo.
    No creo que ese sea al problema... no sé. El sábado comí bien y no vomité porque siempre me mentalizo de tener un día "libre" como quien dice.. pero más de eso ya no me lo permito.
    Mira que lo intento... pero son los días previos a pesarme. Sin ir más lejos hoy fui de nuevo al baño después de comer... Poco a poco desaparecerá ese hábito...

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  9. Aaaahh tienes al mejor padre del mundo, no me creerás pero casi lloro leyendo esto e imaginando lo que me pasaría a mi si me confieso...me alegra que todo haya salido tan bien y veras como mejora todo ahora

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  10. Hola Miriam! Me estoy poniendo al día con tu blog. En esta última entrada creo que has dado un gran paso, y viendo la parte positiva, eres muy afortunada de tener esa confianza con tu padre y de que te trate así.
    Mucho ánimo.

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  11. Pues francamente yo creo que eres muy dura con tu madre,ahora eres una venteañera pero algun dia cuando seas mas mayor echaras la vista a atras y te daras cuenta de que no tenias derecho a culpar a tu madre de esa manera;las madres son así siempre intentan hacerte comer,la mia no es distinta,cuando voy a casa siempre está pendiente de que no falte de nada por mas que yo le diga que no...pero que le voy a hacer ella no sabe nada de lo mio(la tuya tampoco sabe nada no se te olvide)y no puedo culpar a la mujer porque no quiera que a su hija le falte de nada,podra agobiarte su comportamiento pero de ahi a que digas que no es una buena madre hay un abismo,ten cuidado porque esas cosas duelen mucho.Yo creo que tienes algun problema contigo misma que focalizas en la figura materna y que de ahi la raiz de tu enfermedad,te recomiendo que hagas terapia.Una bulimica no sale sola de esto ni de coña te lo digo por experiencia.

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