sábado, 22 de marzo de 2014

Día 0. Y nada más que decir...

Esta mañana escribía contenta y orgullosa que era mi día 22, y ahora se ha convertido en mi día 0. Ya había avisado que me notaba muy hinchada y que no lo había estado haciendo bien estos días... Cuando mis padres se han ido de casa y me he quedado completamente sola, lo he hecho. Simplemente quería vaciarme. No quería esa sensación de pesadez dentro de mí. He sacado varias magdalenas con horchata para poder provocar el vómito más fácilmente, he ido al baño, y ha ocurrido. Así, sin más. Sin lamentos, sin llantos y sin culpabilidad. Lo único que me avergonzaba era pensar que me iba a tocar escribir esta entrada en el blog. Y ya lo estoy haciendo, y no es para tanto.

Y por eso tengo miedo. Parece que algo dentro de mí no quiera realmente salir de la bulimia. Tengo más que demostrado que no soy capaz de vivir sin comer dulces, y como tampoco quiero engordar, parece que sólo exista esta solución. Es tan fácil... Comer todo lo que quiera y devolverlo. 

Pero he de pensar en todos los momentos de la otra cara de la moneda. Todos los momentos en los que por más que intentaba desgarrar mi garganta no conseguía expulsar otra cosa que saliva. Las tardes llorando en mi cama sintiéndome presa de mi propia mente. Los dolores de lengua, de garganta y de cabeza. Mi reflejo frente al espejo después de vomitar, todo rojo y lloroso, y lleno de comida envuelta en babas.

Y ni por esas consigo sentirme culpable por lo que he hecho hoy. Porque la sensación de haber eliminado comida de mi cuerpo supera a la de estar haciendo las cosas mal. Así que volveré al psicólogo. Pero a uno bueno que intente conseguir resultados, que proponga planes y objetivos, que me cree un plan de actuación, y no se dedique a charlar de mi vida como hago con mis amigas mientras tomamos café. Y lo voy a hacer porque no me veo capaz de conseguirlo sola. Y es lo peor que podría pasarme. No he sido capaz de decirle no a la comida. Y mientras no lo consiga, no dejaré de vomitar, porque seguiré sintiéndome hinchada. Y ¿por qué es tan difícil? Por qué no puedo desayunar como la gente normal y quedarme tranquila. Por qué necesito comer dulce después de haber terminado mi plato al mediodía, y por qué no puedo conformarme con la cantidad con la que lo hace mi hermana o mi padre... 

Me da rabia haber llegado a este punto. Un año y medio ha pasado ya. No se lo deseo ni al peor de mis enemigos, de verdad... Y si alguien está leyendo esto y está pensando que él/ella sí será capaz de controlarse, sólo puedo deciros que eso mismo pensaba yo, con la misma o más seguridad que lo podeís estar diciendo vosotros. 

Día cero señores. Día 100: 30 de junio

3 comentarios:

  1. Ais ¡Con lo bien que lo estabas haciendo! ¿Ves? Yo pienso precisamente en que luego lo tendré que poner aquí, que se me caerá la cara de vergüenza y así resisto. Pero bueno, que no estoy aquí para hacer de mala. Mira, llevabas 22 días genial. Vale, si, has recaído, lo has vuelto a hacer. Pero ¿sabes? esa sensación de hinchazón es normal. Estás acostumbrada a tener el estomágo vacío y entiendo que no te gusta notarlo lleno. Pero eso luego vuelve a bajar. Y sino te funciona, haz más comidas -seis, por ejemplo- pero más ligeras. Y bebe mucha agua, así por lo menos te sentirás pesada, pero será todo el rato de agua.
    Y si tanto te gusta el dulce, no te amargues: una onza de chocolate no hace mal a nadie. También tienes canela para endulzar el desayuno, cacao en polvo o sirope de agave, todo muy sanito. Pero no te desanimes. Si nos caemos, nos levantamos otra vez
    Mucho ánimo guapa. Yo te sigo leyendo
    Un beso enorme y a empezar el domingo con fuerza

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  2. No te preocupes, lo estabas haciendo muy bien y me parece genial que acudas al psicólogo si ves que no puedes hacerlo tú sola. Mucho ánimo y ya verás como conseguirás salir de esto, creo que hacer deporte te vendría muy bien, tanto para despejarte como para no sentirte tan mal por comer.
    Un beso guapa y adelante, que puedes conseguirlo. :3

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  3. Es muy bueno con la sinceridad con la que hablás. Suelo leer blogs en los que hay bulímicas que quieren arreglarlo ayunando y no aceptan que así sólo recomienzan el ciclo. Así que te felicito por admitir el problema. Es el primer paso. El más grande.

    Te deseo lo mejor :)

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